Dentro del bosque

En el principio…

Por Ylonka Nacidit Perdomo

… en el principio la presencia era impalpable; era un triángulo agitado por el instante, imperceptible, en gravedad, en las convulsas sombras del misterio; solo se escuchaba el reseco rumor de unos labios, la obstinada cólera de la noche, la lejanía cilíndrica del horizonte. Había que contar los estruendos de los rostros, amontonar la ceremonia  del paisaje, pasear por la arena y terminar en el eco del mar, en la piedra gigante del lenguaje y del aire. Había que descifrar  las líneas de la claridad, la profusión del ser junto al hollín de la luna, los muchos dedos chorreantes del trébol. Todo se levantaba en el lado verde del camino impuro. La historia estaba vacía, y entre las encías del espacio había una lluvia de sueños.

Cuando el arco de las palabras se puso de pie sobre la roca, la metáfora creó el desequilibrio deseado. El cambio era el porvenir, el tejido del juego verbal. Todo aquello era un aviso para empezar en la arquería del rito y el deseo  a contar con curiosidad lo que la mirada descubría en la escritura lisa de los cuatro puntos cardinales.

 

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