Del diario vivir

El “Librito” de Danilo Medina (1 de 3)

Por Lipe Collado

A casi un año de asumir las riendas del Poder Ejecutivo, el Presidente  Danilo Medina, un encarnado “medio cambio” que derrotó al “medio cambio” representado por Hipólito Mejía, ha tenido notables éxitos en la aplicación de su propio “librito” –casi un “folleto”-, con tres ejes centrales que fueron lemas de su campaña presidencial:

1-Hacer lo que nunca se ha  hecho. 2- Continuar lo que está bien. Y 3- Corregir lo que está mal.

Haciendo gala de un estilo conductual y de oratoria parecido al de un predicador cristiano pueblerino -¿será cierto que muchas veces en política el estilo y el temperamento son una misma cosa?-, Medina ha superado todas las expectativas y ganado una cobertura amplia más allá de la aceptación, llegando al reconocimiento y al apoyo, a pesar de las limitaciones de su radio de  acción, de las precariedades de recursos  y de que su partido va para 9 años consecutivos de gobierno.

Los puntos de valía de Medina están a ojos vista porque su labor lo transforma en relacionista público de un gobierno de acciones explícitas atiborradas de testigos. Tan a las claras que a nadie se le ocurriría pensar que al accionar en “el lugar de los hechos”, en procura de solucionar una problemática o al disponer una medida repentina, él andaría con una baraja debajo de una de las mangas del saco, o de la chacabana.

Su accionar exitoso podría resumirse así:

1-Encuentros los fines de semana con grupos comunitarios y de mini microempresas y resolución inmediata de su problemática principal.

2- Visitas sorpresivas a lugares y locales de servicios públicos en situaciones de deterioro y “abandono” (¿?), y la impartición de instrucciones inmediatas para que sean o acondicionados o reparados, o ambas cosas.

3-Inicio inmediato del proceso de construcción masiva de planteles escolares.

4-Inicio experimental del horario escolar extendido.

5-Ejecución efectiva del plan de alfabetización “Quisqueya Aprende Contigo”, quizás el más sensible de sus éxitos.

6- El proceso de ejecuciones masivas, inmediatas y efectivas, en el campo agrícola conducido por un ministro de demostrada vocación de servicio, al parecer sustentado en planes de corto y mediano plazos.

7- Un proceso coherente de realizaciones positivas y de respuestas inmediatas a imprevistos en la capital y pueblos  grandes, medianos y pequeños de parte del Ministerio de Obras Públicas, a cuyo titular critiqué tiempo atrás porque sin ser ingeniero fue designado en el puesto (“encelofado” por el silencio del  CODIA).

8- Etcéteras.

Aún encarnando la característica de que por primera vez es Presidente del país un “Hombre del Partido” –aquel que ni cree en otra cosa ni mira para otro lado fuera de allí-, el Presidente Medina ha llevado su despacho -la  montaña va-  a minúsculos grupos de lugares “desimportantizados” que  encarnan mini fuerzas dentro del esquema de una microfísica del poder integrada en estos casos por expresiones del capital humano activo de la Nación en la textura social inferior.

Según mi parecer, ese ha sido al presente su principal accionario vinculante a votantes que suelen quejarse de que sólo han visto a los presidentes antes de serlo… y cuando han ido a conquistarlos…

 

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