Crónicas de ser

El fragmento de Lenzerheide y la genealogía del nihilismo en Nietzsche

París era entonces el crisol incandescente en el que se derretían las múltiples aleaciones de los nuevos valores; era el laboratorio experimental de las nuevas formas de vida.

Por Luis O. Brea Franco

El nihilismo según Nietzsche consiste en el fenómeno histórico que domina y da sentido a la historia de Occidente. Reside en la desvalorización de todos los valores a través del acontecimiento fundamental de la perdida de vigencia del Cristianismo por el emerger de los procesos de modernización desde la imposición del capitalismo y la industrialización: la voluntad de verdad como voluntad de potencia. [Fragmento, 9 [36], O.C. , otoño 1887, Tomo VIII, Vol. II. P. 14, Adelphi, Milano]

¿Qué acaece cuando esto ocurre? Ello se describe según unos apuntes del filósofo que se conocen editorialmente como El nihilismo europeo, que tienen un subtítulo que le da sentido y lo diferencia de otras publicaciones del propio pensador, y lo distingue de una obra del maestro alemán del siglo XX: Martín Heidegger: El fragmento de Lenzerheide,de 10 de giugno 1887.

Estas notas fueron escritas en Suiza, en el estado de Chur (Coira) –en una localidad apartada y casi desierta colindante con la frontera con Italia y Austria–.

Ernest Lavigne, autor del ensayo sobre la Introduction à l'histoire du nihilisme russe (1880)

Nietzsche escribe en diversas cartas –mayo de 1887– para justificar su elección de vivir allí la primavera de ese año, que Chur tiene bonitos bosques y cuenta con una biblioteca con alrededor de 20.000 volúmenes y me ofrece algunas cosas que me instruyen. 

Relata, en la carta No. 864, dirigida a su amigo y secretario, Heinrich Köselitz, en fecha 22 de junio que: Hasta ahora tampoco aquí arriba he hecho nada mucho mejor que estar enfermo. Llegué con un fuerte ataque de mi dolor de cabeza, tuve vómitos durante 12 horas y me encontraba en un estado al que mi pequeña habitación está desgraciadamente bien acostumbrada. Este estado dejó lugar a un resfriado general y profundo, con fiebre, falta de sueño y apetito, mareos, letargo, debilidad: de manera que puedo caminar menos de lo que quisiera y enseguida empiezo a sudar (a pesar de la cercanía de la nieve: ante mi ventana están los restos de un alud.

Esta situación le impone –a los pocos días– volver atransferirse a la zona de Sils-María, cerca de San Moritz, que visita todos los años por esa época; esa noticia ya está remitida desde allí.

Buscaba en Lenzerheide un sitio donde encuentra sanidad y paz para trabajar. A pesar del clima dañino que prevalece en Lenzerheide, en absoluto aislamiento, logra escribir, casi milagrosamente, una reflexión que podemos considerar, con razón hoy, incluso en su brevedad –compuesta de solo diez y seis aforismos– como unas de las más destacadas páginas del pensamiento de Nietzsche. 

En esas pocas y fulminantes notas sobre El nihilismo europeo, de hecho recoge todos los temas fundamentales de su filosofía más plena –el nihilismo, la voluntad de poder y el eterno retorno–. Estos temas se insinúan, modulan y desarrollan de manera diferente en otros fragmentos del mismo y posteriores períodos, pero nunca con la fuerza y ​​concentración demostrativa de este brevísimo y denso escrito,que fue definido por Mazzino Montinari, incluso antes de ser publicado por primera vez completo y correctamente en la edición de Colli-Montinari de la Obras completas, como: un texto fundamental, conocido hasta ahora no en su versión auténtica, sino sólo a través de la mutilaciones recogidas en la compilación elaborada por su hermana en suLa voluntad de poderío[El fragmento fue fraccionado en los apartados: 4, 5, 114, 55. Edición crítica de la primera y segunda edición de la obra apócrifa a cargo de Maurizio Ferraris y Pietro Kobau, con tablas de correspondencias de los diversos trozos que componen la obra, Trad. Angelo Treves, Milano, cuarta edición, 2001, Tascabili Bompiani].

La reflexión de Nietzsche sobre el tema del nihilismo se origina y se desarrolla a través de la cultura francesa, en la que el término se difunde y se generaliza en la segunda mitad del siglo XIX, impulsada por el ascendiente de la traducción al francés de la novela de Turgueniev, que apareció en 1863 –Nietzsche la lee en versión alemana en 1873–.

Es de la cultura francesa de donde Nietzsche deriva inicialmente estímulos para la reflexión sobre la decadencia y el nihilismo. Y es significativo que el musicólogo alsaciano, Édouard Schuré designe su pensamiento con el apelativo de Nihilismo asqueroso (écœurant), en 1879, después de la publicación de Humano, demasiado humano.

Este, defensor de la causa de Wagner y admirador del Nacimiento de la tragedia, interpretó el giro antiwagneriano y la crítica radical de la metafísica del arte y del mito de genio que formula en el nuevo libro, Humano,…, como una expresión de este nihilismo.

Este juicio fue adoptado por Cosima Wagner, viuda del compositor, quien lo toma en préstamo en su diario el 29 de diciembre de 1879. Allí estigmatiza la posición del filósofo como el fin de toda veneración.Formula la acusación que Nietzsche asume una actitud nihilista que destruye la veneración y la ilusión, (Wahn), necesarias para vida: Hemos construido una religión –con trabajo y esfuerzo–, sin Dios, para al menos salvar lo divino, incluso si Dios esta perdido, y ahora abates el fundamento que, aunque aireado y nebuloso, era lo suficientemente fuerte para apoyar al mundo [...], entonces esta destrucción de la veneración anula todo ¡Todas las imágenes son ahora fluctuantes! ¡Ya no hay solidez, solo son eternas, pero como puro movimiento!

Ferdinand Brunetière, autor del estudio sobre la novela del nihilismo ruso de finales del siglo XIX.

Lo que no se le perdonó al antiguo discípulo –en los círculos wagnerianos– fue el abandono de las ideas que había expresado cuando comulgaba con Wagner–: la necesidad de la ilusión metafísica, la referencia a las fuerzas antihistóricas y suprahistóricas, contra la posición nihilista del discípulo de Heráclito, quien ha descubierto la historia y asume el devenir y predica como el pecado original de los filósofos la falta de sentido histórico. [Nietzsche, Humano, demasiado humano, Tomo I, aforismo 2, 1878, Trad. Jaime Gonzales].

Cuando Nietzsche se da cuenta de la expresión utilizada contra él se siente golpeado dolorosamente: ¡Necesito salud de todo tipo –algo se puso un poco demasiado profundo en mi corazón– este nihilismo desalentador! [Carta No. 88, a Köselitz, el 13 de marzo 1881].

Emancipado de la tiranía sofocante del wagnerismo, se siente ahora orientado hacia horizontes nuevos y abiertos, y en el otoño de 1881, hace suya la cuestión: ¿En qué medida un horizonte intelectual más límpido aparece como nihilismo?Comprende esto en el sentido de una liberación: Hasta ahora he sido un nihilista radical, me dije hace poco tiempo. Con energía e indiferencia de nihilista seguí adelante, estaba engañado sobre este hecho fundamental. Cuándo vamos a cumplir un propósito parece imposible que la falta de propósito en sí mismo es nuestro principal artículo de fe.

París era entonces el crisol incandescente en el que se derretían las múltiples aleaciones de los nuevos valores; era el laboratorio experimental de las nuevas formas de vida.

Los dioses están muertos, se dice allí, donde el adorable Heine, Schopenhauer y Dostoievski están en casa.

Georges Brandes, danés, uno de los primeros críticos favorables del pensamiento de Nietzsche.

Nietzsche se siente cómodo, dice, en el aquelarre más ingenioso y escéptico de los espíritus parisinos (Sainte-Beuve, Flaubert, Gautier, Taine, Renan, los Goncourt, Schérer, Gavarni, a veces Turgenev, etc.),en losdîners Magny. Allí reinaba un pesimismo exasperado, cinismo y un nihilismo que alternaba con una actitud de gran desenfreno y de bondad.

Empero, la guía principal de Nietzsche, en este descenso al inframundo de la decadencia y el nihilismo europeo, es Paul Bourget, a quien pinta la época como carente de un credo general, caracterizado por la muerte de todos los dioses.

El fin de las antiguas religiones, la quiebra de la ciencia, el triunfo del diletantismo y del cosmopolitismo, la difusión de budismo, la hýbris analítica llevada al punto de la vivisección psicológica: tales son los signos de desgaste fisiológico, de impotencia general frente a la vida, en una palabra delnihilismo, que Bourget diagnosticó como psicólogo, en losEssais (1883) y en losNouveaux essais de psychologie contemporaine (1885) y en sus propias novelas. [Cfr.:Luis O. Brea Franco, La modernidad como problema,Santo Domingo, 2007;Giuliano Campione, Nietzsche y el espíritu latino, Ed.El cuenco de plata,Buenos Aires, 2004, Trad. Sergio Sánchez]

Posteriormente aparece Prosper Mérimée (1803-1870), quien escribió el prefacio de Padres e hijos.El prologuista afirmaba que en San Petersburgo ya no se sigue más a Hegel, sino a Schopenhauer. Nietzsche habla de Schopenhauer como del padre de los nihilistas en un fragmento de 1880, añadiendo: Todos aquellos que realizan un negocio de extremistas esperan que el mundo se desmorone cuando reconocen que su voluntad a sido vana.

En Francia se publican, mientras tanto, artículos sobre el nihilismo ruso, que contribuyen a la impetuosa propagación del término. Ernest Lavigne, en su Introduction à l'histoire du nihilisme russe (1880): Señala que hay un nihilismo alemán (Schopenhauer e Hartmann); un nihilismo francés, y subraya que el espíritu de negación ha existido en todos los tiempos: ¡Pirrone era un nihilista! [Cfr.: Ernest Lavigne, G. Charpentier, Éditeur, 1880]

En Alemania, aparecen Jacobi, Schlegel, Jean Paul, Gutzkow –entre otros–, mientras que en Francia, el término ya aparecía en el Vocabulaire de mots nouveaux de Louis-Sébastien Mercier (1801), que define: nihiliste o rienniste (nadista), quien no cree en nada, quien no se interesa en nada. La expresión reaparece, en un contexto filosófico en el Cours d'histoire de la philosophie morale au dix-huitième siècle de Victor Cousin (1829), que indica que ¡Locke! era un representante de un nihilismo absoluto, debido de su escepticismo, consecuencia inevitable de la teoría de la idea representativa.

En 1884, en un artículo: Le roman du nihilisme de Ferdinand Brunetière, 1884, se dedica a analizar ¿Qué hacer?,el libro de Chernishevski.                                                                                                                                                                              

Nietzsche encuentra el libro signado por un misticismo religioso que caracterizaría el alma eslava: El nihilista del futuro prefigurado por Chernishevski aparece, en su extrema abnegación, como un ascético o extático de los siglos pasados (Nietzsche) y en una carta del 27 de marzo de 1888, [No. 1009], dirigida al crítico danés, George Brandes, escribe: En San Petersburgo habría sido un nihilista.

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