Opinión

El dilema del gobierno con los retiros militares (2 de 2)

Por Eurípides A. Uribe Peguero

Cuando Leonel Fernández recibió la Presidencia de la República a Hipólito Mejía en el año 2004, el Vicealmirante Sigfrido Pared Pérez fue designado Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas y le correspondió canalizar el retiro de más de 90 generales que se hicieron en aquella oportunidad. Pared Pérez ocupa la misma posición ahora en el gobierno de Danilo Medina con la nueva designación de Ministro de las Fuerzas Armadas y de nuevo le correspondió esa responsabilidad. Hay que resaltar algunas diferencias en la forma y  razones que motivan los movimientos militares de ahora y los de antes a pesar de que ambos se hicieron en gobiernos del PLD y con el mismo Ministro de las FFAA.

Pared Pérez justificó  los retiros en el 2004 expresando entre otras cosas, que había que depurar a las Fuerzas Armadas y que se hizo una profilaxis con “oficiales corruptos” que había en el gobierno de Hipólito Mejía. También se realizaron degradaciones, para “corregir irregularidades sobre ascensos que se hicieron a destiempo”.

A pesar de que ahora hay muchos oficiales cuyo visado ha sido suspendido por los Estados Unidos, no se dijo que se retiró a nadie por corrupción y se preservaron oficiales quienes han sido vinculados al narcotráfico. Actualmente en los cuerpos castrenses hay muchos oficiales que en el lapso 2004-2012 fueron ascendidos a destiempo y no se les redujo el rango como aquella vez (Cuando Leonel Fernández asumió en el 2004), aunque en ese gobierno hubo casos de Tenientes Coroneles ascendidos dos y tres veces en un solo año para llevarlos a Generales o Capitanes a Coroneles en el mismo tiempo. Pero en lugar de corregir esas irregularidades y pensionar a los más calificados por el tiempo, pareció que se escogieron los menos comprometidos políticamente. Lo ideal es que la política y las simpatías personales no interfieran en estos movimientos militares, sin embargo, esto no pasa de ser una aspiración difícil de concretar.

Aunque se siguiera el mismo procedimiento selectivo, la diferencia entre los argumentos de ahora y los del 2004 fue que los retirados en la primera ocasión sirvieron a un gobierno cuyo partido pasaba a la oposición y los generales a retirar se acusaban de “Pepehachistas”, ahora se trata de generales que sirvieron a un gobierno del mismo partido gobernante y presidido (el partido) por el Presidente de la República saliente; Generales “Leonelistas”. Esto deja claro, que la política, más que ningún interés en regularizar nada, nueva vez se constituyó el principal ingrediente para escoger quiénes serían o no pensionados de las Fuerzas Armadas.

Generales con más de 40 años en sus instituciones, más de 10 en el rango de General, sin funciones y con serios cuestionamientos se mantienen activos, mientras se han retirado oficiales con menos de 35 años en el servicio y sin edad para el retiro automático por esa razón. Es obvio que en el criterio de selección para pensionar muchos de estos generales estuvo en que la mayoría de ellos, no estaban tan identificados con los grupos de poder dentro del partido oficial en estos momentos.

¿”En todos los gobiernos se hace lo mismo” y no hubo una excepción en el año 2000 cuando el Presidente que asumió era del Partido Revolucionario Dominicano? Pues sí la hubo. Hipólito Mejía  utilizó a casi todos los generales que ocupaban los mandos en el gobierno que le precedió. Retiró al Secretario de las Fuerzas Armadas (Florentino y Florentino), pero dejó activos y utilizó a la mayoría de los generales que sirvieron en el gobierno de Leonel Fernández (96-2000), entre ellos, el mismo Sigfrido Pared Pérez, Humeaux Hidalgo, Ramírez Ferreiras, González Borrel y otros. Retiró unos pocos, pero no  “barrió”, como se acostumbra. En todas formas, si ahora se quiere hacer las cosas bien, no hay que comparar con el pasado, pero tampoco dar explicaciones contradictorias.

Si se elaboró un plan gradual para retirar en 6 años a más de 100 generales, los retiros por venir tendrán que tocar  a los “intocables” de Leonel Fernández. Aunque es posible que este tiempo se haya establecido a propósito para proteger a esos oficiales hasta un probable retorno de Leonel,  parece excesivo para ajustar su número a la nueva Ley. También es mucho tiempo para retenerlos. De aquí al 2016, Danilo Medina tiene tiempo suficiente para demostrar que existe voluntad política para dar cumplimiento a esta importante y necesaria Ley, para ello, en algún momento tendrá que retirar, sino a todos, a la mayoría de los “intocables” de Leonel. Ya sin mucho espacio para maniobrar, resulta una buena interrogante sobre quiénes serían los próximos retirados. Veremos si en el próximo movimiento se toma en cuenta la nueva Ley Orgánica, los ascensos irregulares y  los vínculos con el narcotráfico.

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