La columna Estriada

Dopaje desde la infancia…

Por Emilio José Brea García

Cuando éramos niños, nos daban jarabes, pastillas y hasta nos inyectaban para que creciéramos sanos y fuertes. Todavía circulan en farmacias algunos productos del pasado, reconocibles por mi generación, que supuestamente eran para despertar el apetito. No se nos puede haber olvidado. Bueno pues ahora los hay por cientos, en envases gigantescos, con marcas mundialmente famosas, para todas las edades, que son dizque vitamínicos y complementos alimenticios. Y los hay para atletas de alto rendimiento.

En los deportes, donde más desgaste físico se registrapor el gran esfuerzo que hay que desplegar en cualquier actividad física, es más imperioso el “ayudar” al cuerpo humano a mantener y fortalecer su estructura muscular.Pero ahora hay una caza de brujas en determinados deportes mundiales con el tema de los complementos que llaman “drogas”.

Satanizados hasta su persecución, los atletas que consumen esos “infernales productos”, son acusados de hacer trampa. Como algunos superdotados no necesitaron nunca de los mismos, se mantuvieron “limpios” y pregonan su limpieza por sobre los que tuvieron que recurrir a dichos productos incluso para mantenerse dentro del rango o categoría de espectáculo que se supone deben dar al público y a los anunciantes que pagan por verles rendir al máximo en sus determinadas disciplinas,

Algunos han tenido la buena suerte de haber sido absueltos en tribunales inquisidores creados sobre la marcha para juzgar sus comportamientos, al margen de las prohibiciones que en béisbol surgieron en el 2003.  Otros la han tenido mala y muy mala. Los han perseguido y hasta sin probarle nada, (ya que “a confesión de parte, relevo de pruebas”), les mantienen un acoso criminal que no se compadece con el canon que rige las normas más elementales del pasatiempo norteamericano.

El ciclismo, el atletismo y otros deportes, algunos sangrientos y cuestionables, como el boxeo, han estado bajo la lupa. Los dos primeros con tribunales montados para escenas… Despojos, cancelaciones, humillaciones y decenas de maneras de vejar, han proliferado últimamente. Parecería que lo que se quiere es un deporte sin crecimientos, con topes de marcas irrompibles, con figuras del pasado (cuando se podía de todo) inalcanzables.

Aquellos no pero estos sí. Justo ahora en la era de las comunicaciones cuando más se exige y cuando la gente paga por ver mejores rendimientos, no pusilánimes al bate, quebradizos “atletas” y jugadores mediocres. Batazos descomunales y resistencias perdurables (ahí está el “Derby del Jonrón”). En una época en que muy pocos, contables con los dedos de una mano, no necesitan de nada porque son excepcionales, gente que no parece terrestre, están evitando que los que necesitan mantenerse dentro de rangos de producción sostenida, decaigan, más aún si tienen esos apellidos molestosos por difíciles de pronunciar en inglés.

Entonces usted lee una amplia parcela de “cronistas”, extranjeros y locales (consumidores de tabacos y alcohol) que aunque fueron niños y tomaron de todo para el crecimiento y la fortaleza, con una entrañable hipocresía rechazan a los que han buscado, encontrado y usado suplementos para “doparse” sin afectar a más nadie que no sea a ellos mismos.

Y con todo y eso, pretenden llenar estadios… Será para ver tocadores de bolas, corredores, alitas cortas…

De seguir así los deportes de competencia podrían desaparecer en este siglo y las olimpiadas también porque nadie va a ir a ver gente que compite pero apenas intenta llegar a marcas que son irrompiblespues no podrá pasar de ahí a menos que se haya criado en el planeta Júpiter…

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