Opinión

Dios y Mammón en la edad de la máquina

Por Alvin Reyes

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno

y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.

No podéis servir a Dios y a Mammón».

Mateo 19: 24

Al principio el hombre soñó con Dioses.

Los Dioses le trajeron el rio, el sol, los antílopes, los búfalos y las gacelas.

Y el hombre estaba contento con el regalo de los Dioses

Después los Dioses les trajeron Reyes para gobernar en su nombre

El hombre glorificó los Reyes que les fueron dados por los Dioses

El hombre soñó con pirámides, con castillos y con templos por la gloria de Dios y el Rey.

Los Reyes eran buenos porque cuidaban a su pueblo y los defendían de otros pueblos que tenían Dioses malos.

Después llegó el hierro, y con el hierro el dominio.

Ya el hombre no se defendió, conquistó, arrasó, adoró el hierro por encima de los Dioses.

El triunfo del hombre sobre la naturaleza fue también el triunfo del hombre sobre los Dioses.

Barridos, relegados al plano de la mitología y la cultura popular, los Dioses se fueron de la tierra.

Exiliados por su propia criatura.

El hombre no los busco más.

Creo su propio Dios, Dios del triunfo de la ciencia y de  la mecánica cuántica.

El hombre inventó  la máquina, para la gloria perpetua de la propia máquina.

Y se inventó además el combustible perpetuo par la maquina: El dinero

Ya el hombre no sueña más con Dioses ni con dragones.

Los sueños del hombre son de poder, conquista y de exterminio.

El hombre sueña con poder absoluto, un poder antes reservado a los Dioses.

¿Quién si no Yave tuvo el poder de destruir a Sodoma y Gomorra?

¿Quién si no Moloch podía tragarse los niños en su holocausto de fuego?

Ya no hacen falta ni Yave, ni Moloch.

Basta el simple vuelo  de los Drones.

Basta el simple roce de un botón para precipitar el holocausto de fuego.

Para la gloria y el poder de los amos de la Edad de la Máquina.

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