El pasado domingo 28 de octubre el gobierno chileno se consiguió una contundente derrota electoral.  Nada nuevo si se asume que cuando un gobierno hace las cosas mal, la democracia aunque funcione a media máquina, debe dar cuenta de los mal–hechores. Inmediatamente el gobierno respondió con un cambio de gabinete en el que se destaca la sustitución de los dos ministros que competirán como precandidatos en las primarias de los partidos de la derecha chilena. Todo para que puedan dedicarse a sus campañas y no comprometan al gobierno en la competencia electoral. También en cumplimiento de la Constitución que obliga a los ministros que aspiran a ser candidatos a renunciara sus cargos un año antes. Excentricidades del sistema.

Esos hechos son un buen motivo para abordar el tema de los cambios de gabinete como hecho político de importancia en democracia, pues supone relevos en las más altas esferas delos gobiernos y cuyas causas, que son en general muy específicas, en la mayoría de los casos se ocultan a la ciudadanía.

El repertorio de los cambios de gabinetes, contrariamente a lo que la gente cree, es bastante amplio. Lo han expuesto varias consultorías (ese activo recurso de la ciencia social neoliberal) que analizan los componentes multifactoriales, sistémicos, endógenos, exógenos y multicausales, según lo pida el cliente.

La emergencia de los movimientos sociales es una de las muchas causas de los pases a retiro de miembros de gabinetes. Si trata de reivindicaciones en Educación, será el ministro de esa cartera el que se vaya para la casa. Si de seguridad pública o administración de justicia se trata, ministros del interior y/o de justicia se transforman en los fusibles para que las crisis no sigan escalando.

A los movimientos sociales también habrá que reconocerles responsabilidad cuando saltan asesores, estrategas y ministros víctimas de la ignorancia y de una escasa sensibilidad democráticaque los lleva a transitar hacia conductas autoritarias cuando ven mucha gente en la calle.

La necesidad de rejuvenecer a los gobiernos aparece con frecuencia en el origen de este tipo de hechos políticos. Así vemos como ministros y/o funcionarios demasiado quemados o con proyecto propio son invitados a abandonar el servicio a la patria desde sus cargos en el gobierno.

Las crisis internas de los partidos de gobierno son otro buen motivo para colocar nuevos nombres en un gabinete. También para forzar o demostrar un cambio de sector hegemónico o para dejar clarito que quien hegemoniza… hegemoniza.

La falta de apoyo a la gestión gubernamental provoca cambios de gabinete. Salen los que la ciudadanía no quiere ver ni en la tele y entran nuevos con reconocimiento ciudadano. Mucho mejor si no son miembros del partido en el gobierno. Estos cambios de gabinete sólo son posibles después del cambio de estrategas.

Son dignos de atención los llamados “enroques” o “rotaciones”. Consisten en que no sale nadie y el cambio es sólo de silla: El de Economía va a Hacienda, el de Hacienda a Economía. Más radical que los “enroques” son los cambios con premio de consuelo: El de Agricultura va de asesor en hortalizas o el de Cultura pasa a ser asesor musical en villancicos. Este último cambio puede ser también considerado desde la ciencia política como cambio político determinado por la temporalidad. (Por la cercanía con la Navidad, claro. Nadie todavía está pensando en el 27 de Febrero).

La corrupción,aunque es abundante,rara vez se presentacomo razón para un cambio de gabinete. A veces envía ministros de vacaciones o a su residencia, o a una embajada lejana o a la cárcel. El destinodel destituido depende casi siempre de la independencia del Poder Judicial que le permite actuar sin recurrir a resquicios como la simpatía, el encanto o la elegancia del potencial inculpado.

No podemos olvidar los cambios de gabinete originados por la renuncia del incumbente. Hay países en los que éstos son más extraños todavía y es difícil la generalización científica.  Se cuenta que la obtención de uno de esos cargos es tan difícil que dejarlos voluntariamente no está en el librito. Una encuesta reservada delató que varios ministros han renunciado luego de sufrir pesadillas en que una voz les alertaba:“¿te diste cuenta que el presidente te cortó los ojos?”, “¿por qué no le dijiste la verdad al presidente?”, “¡no debiste hacerlo!”, o “¡renuncia, que ya se sabe todo!”

Finalmente,hay cambios de gabinete que simplemente no se hacen como demostración indiscutible de que el que manda… no es el que manda.