Vivencias

¿…y donde están los padres?

Por Rafael Alvarez de los Santos

La sociedad contemporánea atraviesa por una fuerte crisis de valores en todo el sentido de la palabra. La descomposición social que nos arropa se cierne en cada una de las dimensiones de la vida actual.

Una de esas dimensiones es la promoción del sexo, la cosificación de la sexualidad y la banalización de la persona. Como consecuencia estamos viendo las abrumadoras estadísticas de niñas y adolescentes embarazadas.

Aunque este tema lo abordé en otro escrito, he vuelto sobre él porque siento que el problema se analiza solamente desde las niñas y adolescentes. En una sociedad machista que tiene como práctica culpar a la mujer de lo malo que le sucede, abordar el tema desde una sola cara de la moneda me parece que refuerza este estigma.

Así las cosas nos parece importante señalar que las niñas y adolescentes embarazadas no son la virgen María que tuvo un niño por obra y gracia del espíritu santo, si ellas han estado embarazadas  es porque un hombre lo hizo.

Un embarazo en una niña o adolescentes es una acción que, según el código del menor, demanda sea ajusticiado  el responsable, de manera que por cada niña o adolescente embarazada, debe existir un hombre preso o  amonestado.

Está establecido que ninguna niña o adolescente está en condición de decidir lo que quiere hacer con su cuerpo de manera que es el hombre quien está llamado a detener esa acción, en caso de que sea ella la seductora, o a no provocar el hecho en caso de que sea él quien seduce.

Cualquier acto de seducción de un adulto hacia una menor es penalizado con la cárcel aunque la niña haya consentido la relación. Por ello es importante que no solamente salgan a relucir los casos de los curas pederastas que más bien parece una persecución, sino de todos los hombres que realicen este tipo de hechos y las estadísticas de las niñas y adolescentes embarazadas nos dicen que son muchos.

Las salidas que se asumen para solucionar el caso por lo general oscilan dentro de varias opciones: familias que consienten la relación y no denuncian el hecho porque el responsable se compromete económicamente con los padres o en su defecto decide casarse con la menor, hecho que también es penalizado.

El aborto como salida es un tema complejo por las sensibilidades urdidas ante una decisión de esa naturaleza, pese a que su práctica es mucho más elevada de lo que se pudiera pensar aún siendo ilegal.

Estamos claros que cualquiera de las salidas no son suficientes para solucionar el problema, pero algo hay que hacer.

Si bien las estadísticas nos alarman en femenino también deben hacerlo en masculino porque ellas no se embarazan solas.

Así las cosas considero que una de las debilidades en el abordaje del tema de género en este país es que se ha centrado mucho en la emancipación de la mujer y se ha dejado de lado la educación del hombre en este aspecto. No puede existir conciencia de género educando al margen de una redefinición de la masculinidad.

Pero también evaluar el papel jugado por los padres y madres de estas niñas y adolescentes embarazadas. ¿Dónde está la responsabilidad del hogar?

Es importante que las autoridades pertinentes tomen carta en el asunto pues la moneda tiene dos caras. Si existe una madre es porque existe un padre y si nos preocupan las adolescentes y niñas embarazadas también deben preocuparnos los hombres que las embarazan porque ellas no son la virgen María.

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