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Apoyan en Santo Domingo a refugiados y migrantes en medio de la pandemia

Por Servicios de Acento.com.do


SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Ana María Rodríguez tiene 4 años en República Dominicana. Dentro de la comunidad venezolana en este país su presencia es reconocida como lideresa con vocación de servicio que organiza, crea redes y acompaña iniciativas de apoyo a las personas refugiadas y migrantes.

“Fueron muchas las llamadas y mensajes que llegaron a mi celular de paisanos necesitando apoyo para alimentación”, cuenta Ana María sobre los estragos menos visibles del covid-19.

Según el estudio realizado en 2018 por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el 89.7% de los venezolanos en RD se encuentra en estatus migratorio irregular, mientras que el estudio de análisis de medios de vida realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en conjunto con la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), señala que la gran mayoría de ellos están en empleos de baja calificación y remuneración en la informalidad, inclusive los que cuentan con altas calificaciones académicas y profesionales.

Esto es algo que los deja en situación de extrema vulnerabilidad durante la crisis del Covid-19.

“Le consulté al padre Heitor porque teníamos que buscar una medida de qué hacer ante tanta solicitud y así comenzó el apoyo a la población venezolana desde la Pastoral”, comenta Rodríguez.

 El padre Heitor.
El padre Heitor.

El padre Heitor Castoldi, religioso brasileño que dirige la Pastoral de Movilidad Humana, define esta instancia como “la presencia de la iglesia en la realidad de los migrantes, cuidando de sus necesidades espirituales u otras que puedan tener”.

Adscrita a la orden de los Scalabrinianos, la oficina pastoral recibe donaciones que gobiernos, empresas y particulares deseen hacer a grupos de migrantes que viven en Santo Domingo.

“En tiempos de la pandemia el pueblo está pasando necesidades de hambre, de medicinas, de otros cuidados, entonces nosotros nos preocupamos y nos ocupamos”, declara el padre Heitor.

 Ana María Rodríguez.
Ana María Rodríguez.

Tanto Rodríguez como Castoldi comparten la opinión de que en esta época los migrantes están siendo muy perjudicados por las restricciones de distanciamiento físico y de movilidad.

“No pueden trabajar, muchos de ellos están en la informalidad, necesitan comida, medicinas, hay personas ancianas, hay mujeres embarazadas, hay muchas necesidades”, admitió Castoldi.

Ambos liderazgos se unieron para crear una red que en poco menos de dos meses ha logrado registrar y evaluar a más de 1,200 familias, entregando apoyo directo en alimentación a más de 600, gracias a las donaciones obtenidas.

“Las donaciones que estamos recibiendo vienen de organizaciones religiosas y civiles y nosotros nos encargamos de recibirlas y organizar la distribución”, cerró Castoldi.

La complicada logística en tiempos de aislamiento da más valor al trabajo realizado por las personas que se han sumado como voluntarias, arriesgando su salud para buscar las donaciones y distribuirlas.

“Somos un equipo humano interdisciplinario, es gente con calidad humana, con vocación de servicio”, afirma Ana María.

Hay un equipo para registrar a las personas con necesidades de alimentación, amenazas de desalojo de vivienda y problemas de salud. Dependiendo del requerimiento, la mayoría de estos casos son referidos a instituciones de conforman la Plataforma R4V en el país: ACNUR, OIM, Funcoverd, IDDI o HAI.

Otro equipo de personas voluntarias recibe y clasifica las donaciones en el centro de acopio principal ubicado en el colegio Claret de la capital dominicana.

Otros tantos administran la distribución en Santo Domingo Este, Oeste, Norte y en el Distrito Nacional, sin olvidar a las voluntarias que trasladan fundas de comida hacia los distintos sectores: “Son personas venezolanas que vienen a apoyar con el transporte”, dice Ana María.

Una de esas caras de la entrega a domicilio es Eduardo Escalona, venezolano con más de 3 años viviendo en República Dominicana. “Hay más amistad, más solidaridad”, comenta él sobre la organización del voluntariado durante la pandemia. “Está situación nos está enseñando mucho, y el granito que pueda aportar lo haré”.

 Eduardo Escalona.
Eduardo Escalona.

Aunque siguen necesitando todo el apoyo posible en forma de donaciones, continúan trabajando junto a la comunidad refugiada y migrante.

“La Pastoral de Movilidad Humana no solo se atiende a la población venezolana sino también a la población migrante haitiana y de otras nacionalidades como la cubana, la colombiana y la salvadoreña, entre otros que están en República Dominicana”, cerró Rodríguez.

La Plataforma Interagencial de Respuesta a los Venezolanos busca integrar a todos los actores relevantes –los gobiernos, las agencias de la ONU, otras organizaciones internacionales, la sociedad civil y el sector privado– y fomentar una respuesta comprensible, previsible y armonizada a la situación de los refugiados y migrantes de Venezuela.


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