La magistrada Yeni Berenice Reynoso, fiscal del Distrito Nacional, ha sido puesta en una situación complicada: o implica a un ciudadano vinculado al principal candidato a la presidencia de la República, con todo lo que ello implica, o desdice la denuncia formulada por los gobiernos de República Dominicana y Haití, y en particular por su jefe inmediato, el procurador general de la República.

¿A quién favorecerá la fiscal? ¿A los dos estados hermanados en una denuncia que estaría por sustentarse? ¿Al gobierno que la ha elevado de posición rápidamente en dos ocasiones y al que aparece vinculada? ¿Al jefe de la avanzada del candidato presidencial Hipólito Mejía? ¿Al ex coronel que ha sido involucrado en muchos otros hechos delicados, de los que jurídicamente ha salido indemne?

Estaría por verse. Reynoso ha dicho que cumplirá su deber, y que ella no es política ni piensa políticamente, sino como responsable de la investigación criminal que se le ha puesto en las manos.

Veamos las cosas con calma y a la luz de los procedimientos de ley.

La acusación fue formulada antes de que se abriera la investigación. No hay ningún procedimiento previo, jurídicamente, que pruebe que antes de la emisión del programa de Nuria Piera se estuviese investigando “el caso de la conspiración” contra el presidente Michel Martelly.

¿Es Nuria Piera, con 25 años haciendo justicia social comunicativa, menos creíble que el procurador general de la República, que el canciller dominicano y que el director de prensa del Palacio Nacional?

Los dos gobiernos se juntaron cuando se sintieron lesionados. Comparecieron el ministro de Relaciones Exteriores, el procurador general de la República, el ministro de prensa de la presidencia y el embajador dominicano en Haití, además del ministro de Justicia de Haití.

Las pruebas que entregaron a los medios de comunicación incluyen dos grabaciones telefónicas. Nada más. En las grabaciones se escucha a Pepe Goico decir al empresario Pierre Kanzki, de Haití, que hubo denuncias serias de corrupción y soborno contra el presidente de Haití. Y pronuncia frases agresivas contra la corrupción, pero no hay evidencia de planes o movilización de recursos o armas para derrocar a un gobierno como el haitiano, que no tiene Fuerzas Armadas, sino una fuerza de ocupación internacional con militares de más de 15 países.

¿Qué va a investigar Yeni Berenice Reynoso? Se supone que le dará el sustento a la denuncia, que tratará de procurar más pruebas. La denuncia la hicieron los dos gobiernos, y en particular se hizo en el territorio dominicano, donde Yeni Berenice es funcionaria oficial. Entre los que hicieron la denuncia se encuentra el procurador general de la República, jefe de Yeni Berenice.

¿Será creíble la conclusión de Yeni Berenice, en caso de que concluya que realmente hay un complot para derrocar al presidente de Haití? Es probable que no lo sea. No hay elementos para sustentar una idea tan alocada y tan falta de sustento. ¿Con qué propósito podría un dominicano, cualquiera que sea, tumbar al gobierno haitiano? ¿Qué se obtiene con eso? Los haitianos tienen ya suficientes problemas, desde antes y después del terremoto del 12 de enero del 2010, como para ser víctimas de un atentado político de algún dominicano.

No hay forma de darle coherencia a esa idea. O de sustentarla. ¿Para poner como presidente de Haití a quién? ¿Jean Claude Duvalier? ¿Jean Bertrand Aristide? Insólito. Increíble. No es posible. A menos que el alegato que se asuma, honestamente hablando, sea el de la denuncia de Danilo Medina, candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana, en el sentido de que el propósito de derrocar el gobierno de Haití es que ese lío “rebote” hacia la República Dominicana y haya que suspender las elecciones. Es decir, que para suspender las elecciones dominicanas Pepe Goico consiguió el concurso de un empresario haitiano, Pierre Kanzki, porque el candidato opositor siente que las tiene perdidas.

No hay forma de darle vuelta a esas elucubraciones. No cuadran, ni se ajustan a un patrón de comportamiento de ningún conspirador profesional, como en este caso sería Pepe Goico. El desafío que tiene la fiscal Yeni Berenice Reynoso es darle sustento a la denuncia de los gobiernos de Haití y la República Dominicana. Esta tarea será dramática y traumática, si realmente tiene el propósito de obtener pruebas para esa supuesta conspiración.

Los gobiernos de Haiti y República Dominicana tienen intereses comunes en este momento. Han sido denunciados por la periodista Nuria Piera. El presidente de Haiti recibió dinero de empresas de un senador dominicano, en funciones de empresario privado constructor de proyectos obtenidos sin licitación, o con licitaciones cerradas. Nuria Piera presentó las pruebas, que son contundentes. Están las fechas, las cifras, los bancos de donde salió el dinero, y los nombres de las personas que recibieron esos montos.

La denuncia es que hubo corrupción. Y la corrupción está penada por las leyes penales de la República Dominicana y de Haití. Da la impresión de que los gobiernos están tratando de ocultarse mutuamente sus fallas. No investigan las denuncias de Nuria Piera. La echan a un lado, descartan su prueba, descartan interrogar a los emisarios, descartan comprobar en los bancos la existencia de las cuentas, descartan buscar si en los días mencionados por Nuria hubo esos movimientos de dinero, descartan poner a andan correctamente el Ministerio Público de Haití y el de República Dominicana.

Yeni Berenice Reynoso tendrá que actuar con toda la celeridad que el caso demanda. Hay un proceso electoral, y nadie quiere investigar las denuncias de Nuria Piera. ¿Es Nuria Piera, con 25 años haciendo justicia social comunicativa, menos creíble que el procurador general de la República, que el canciller dominicano y que el director de prensa del Palacio Nacional? ¿Tiene Nuria Piera menos méritos que el ministro de Justicia de Haití, para que sea investigado un caso que ella denuncia con pruebas, y se privilegia un caso que trae el funcionario haitiano con una pretendida prueba de dudosa legalidad y procedencia?

La fiscal Yeni Berenice Reynoso tiene que pensar que es y será fiscal para los próximos años y no para un proceso electoral, y está en la obligación de preguntarse, y decidir, si Nuria Piera no tiene méritos para ser escuchada en sus denuncias, y en cambio hay que poner la atención sobre un asunto político electoral como el de Pepe Goico.

Las implicaciones de todo esto había que pensarlas antes de dar el paso que dieron los gobiernos de Martelly y Fernández, porque una denuncia de conspiración es un hecho serio, delicado, que incluye de inmediato a los organismos internacionales, pues existe lo que se llama La Carta Democrática Interamericana, que protege los sistemas democráticos de cualquier tipo de atentado contra la estabilidad de los gobiernos.

Con esta denuncia, los gobiernos haitiano y dominicano han conseguido los ojos de la comunidad internacional. Y si antes no se habló seriamente de corrupción y soborno al presidente haitiano, y de corrupción dominicana exportada a Haití, ahora es que comenzará a hablarse. El caso tendrá que ser analizado. A la luz de este escenario es que la fiscal Yeni Berenice Reynoso realizará su complicado y ya comprometido veredicto.

Que tenga suerte.