La Dirección General de Migración emitió la circular número 7474 en mayo, y la remitió al Ministerio de Educación para su aplicación a partir de junio. Es decir, que en el próximo año escolar no se admitan los estudiantes hijos de extranjeros que no tengan regularizado su estatus en el país.

Está claro que esto va dirigido a los miles de dominico-haitianos, nacidos en la República Dominicana de padres que vinieron hace 60, 50 y 40 años a cortar caña, y que han permanecido en el país y creado familia y echado raíces en la República Dominicana, y que de acuerdo a la anterior Constitución, eran dominicanos.

La Junta Central Electoral ha comenzado a despojar de su nacionalidad a muchos de ellos. Antes tenían actas de nacimiento, cédulas y a partir de las nuevas disposiciones de varias instancias del gobierno, quedaron como apátridas, porque eran dominicanos y ya no lo son, y como eran dominicanos no eran haitianos. Y ahora no son ni haitianos ni dominicanos.

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