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Nacidos que no existen: Niños en las calles y erradicación de la pobreza

Por Aileen Said Ceballos


SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Dos historias que merecen ser narradas para ilustrar el problema de menores de edad en calle y las posibilidades de solución, son las de los jóvenes Anyelo Jáquez y José Santana, quienes pernoctaron durante su infancia en las calles de la Ciudad Colonial, entre todo tipo de vicisitudes y vicios para poder conseguir dinero y mantener su familia.

Anyelo, quien no vivía con su madre biológica, siendo un niño, se vio obligado a trabajar porque de lo contrario era maltratado de manera física y emocional por su madrastra.

Cuando no conseguía dinero suficiente, para él era más conveniente quedarse en la calle. Así se fue acostumbrando hasta que prefirió vivir entre las dificultades de la calle que en la casa.

De esta manera, a sus ocho años Anyelo conoció el mundo de las drogas, de la mano de otros compañeros que lo incitaban y  paulatinamente su estado físico y emocional fue deteriorándose.

Relata que empezó a asistir al programa de POLITURdirigido por la coronel Nieves, por la comida que le ofrecían, aunque luego se fue interesando por los programas de educación y asistencia conductual.

Anyelo logró alejarse del mundo de las drogas y las calles, actualmente cursa el octavo curso y trabaja para un restaurante de comida mexicana, lo que le permite mantenerse y pagar el alquiler de la casa donde vive.

El caso de José Santana fue distinto, a muy temprana edad se vio en la necesidad de salir a las calles para buscar el sustento de él y su madre.

Aunque nunca conoció el mundo de las drogas pasó muchas necesidades e incidencias para lograr ayudar a su familia.

José también conoció el programa de POLITUR y allí aprendió a leer y escribir, hoy agradece a la coronel Nieves Feliz y al equipo del programa, porque logró reinsertar su vida en la sociedad, actualmente estudia y trabaja.

Ambos jóvenes son un vivo ejemplo del rescate de las victimas de niños, niñas y adolescentes que viven en las calles buscando una mejoría de vida.

“¿Preocupa tener los niños en las calles o erradicar el problema?“

“¿Qué es lo que preocupa, tener los niños en las calles o erradicar el problema? Si nos molestan en las esquinas, creamos un albergue y resolvemos el problema, si lo que queremos es proteger esos niños y sacarlos de las calles hay que crear programas de respuesta efectiva, con un sistema de salud y educación que les apoye”.

Desde el enfoque principal de la problemática de niños, niñas y adolescentes en situación de calle, Eduardo Gallardo, experto en temas de niñez del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), afirma que la problemática debe ser solucionada en favor de los menores.

Cuando hablamos de niños de la calle o niños que trabajan en las calles se habla de un problema de protección y atención para erradicar la pobreza, destaca el experto, entendiendo que la búsqueda de soluciones debe empezar desde la familia de los menores.

Según Gallardo no es fácil diferenciar un niño que vive en la calle y un niño que trabaja en la calle, por lo que es mejor pensar en un niño que tiene o no tiene vínculos familiares.

Siendo así, una de las principales soluciones no debe ser enfocada en trabajar la niñez en calle o los niños que trabajan en las calles, debe ser la búsqueda para combatir la pobreza que tiene como uno de sus síntomas visible el trabajo de niños en las calles.

“Cuando hay un vínculo familiar hay que fortalecer ese vínculo o buscar alternativas diversas, para que a través de acciones en conjunto, la problemática sea arrancada de raíz”, indica Gallardo.

El representante de UNICEF plantea como uno de los peores errores que se puede cometer en la búsqueda de la solución es la victimización de la familia “no es que la familia es mala o sea buena, es que son estrategias de sobrevivencia necesaria, lo peor que pueden hacer es entrar a buscar responsables, hay que trabajar para asegurar que el niño entre en un entorno seguro”.

El albergue o la familia

Los especialistas en temas de niñez aseguran que la institucionalización del menor es una de las peores soluciones a las que se puede recurrir cuando se habla de NNA en las calles porque lo importante es que se le mantengan sus derechos vigentes, como el derecho fundamental a convivir en familia.

“No es crear alberge sino mejorar el vínculo con sus familias y fortalecer esa capacidad con la familia, muchos mandan a sus niños a trabajar porque simplemente sino se mueren de hambre y esto incluye situaciones de explotación, entregarlo a bandas de explotación y que encuentran en ellos la solución”.

El Consejo Nacional para la Niñez (CONANI), que es el órgano rector del sistema de protección de Niños, niñas y adolescentes, evita que los niños pasen a ser institucionalizado, o sea, que pasen a vivir en albergues, orfanatos o instituciones que los aleja de la vida familiar.

Según explicó Alberto Padilla encargado de Políticas Públicas de la institución, CONANI no tiene ni debe tener orfanato, “nosotros queremos cerrarlos, pero cerrarlo a medida en que un niño sea reinsertado a una familia, porque los niños tienen derecho a vivir en familia y un hogar de paso es institucionalizarlo”.

El CONANI creó el programa de “Familia Acogedora”, que es aquel que busca no la adopción de niños y niñas en situación de calles o abandonados por sus padres, sino una familia que le acoja y brinde protección.

El programa, que está establecido en la ley, aún no se ejecuta, según Padilla, por falta de recursos.

Gallardo también plantea que a esta problemática se debe buscar solución mejorando el vínculo con las familias de los menores y fortaleciendo la capacidad de los padres de generar ingresos para combatir la pobreza y evitar que pongan a los hijos en el riesgo de las calles.

¿Cómo sacar la familia de la pobreza?

Cuenta Gallardo que en Paraguay dos niños trabajaban en una especie de ciudad dormitorio en la ciudad de Asunción, cuando los asistentes sociales fueron a trabajar con la familia se dieron cuenta que la familia estaba bien constituida, estaba el padre,  la madre y seis niños, se preguntó por qué los niños estaban en las calles y resultó ser una necesidad de esa familia que los niños trabajaran en la calle porque se había muerto el caballo, el padre era un cartonero y juntaba cartón para reciclado, tenía un caballo donde transportaba el cartón, al morir el caballo bajó su capacidad de ingreso e hizo que los niños salieran a las calles porque sino no podían comer, obviamente esos niños estaban expuestos a todas las redes de explotación.

¿Cuál era la solución inmediata? El Estado le compró el caballo para que el señor sacara a los niños de la calle y los reinsertara en el sistema educativo, contó el experto de UNICEF.

“Esas son soluciones, luego vemos como logramos aumentar su capacidad de ingreso, seguridad social y otras necesidades, pero son soluciones que requieren que se atiendan familia por familia, caso por caso”, explicó.

Eduardo afirmó que en otros países se ha hablado de cómo mejorar los ingresos de esas familias como solución al problema, no solamente a través de subsidio porque sería un grave error de los Estados.

Entregar dinero a las familias de escasos recursos y no aumenten su capacidad de generar ingresos crearía un problema de dependencia a corto plazo y el factor pobreza no dejaría de ser el indicador principal para esta problemática.

¿Qué hace el gobierno?

CONANI es el órgano rector del sistema de protección de niños, niñas y adolescentes, que se encarga de organizar los programas y políticas para  desarrollar a nivel nacional en este sentido, aunque no necesariamente es quien las ejecuta.

La entidad cuenta ocho hogares de paso para albergar a los NNA en situación de calle, huérfanos o que los padres presentan conflictos legales, durante un tiempo reglamentario máximo de 6 meses.

Nathalia Santana, encargada de los hogares de paso, explicó que estos espacios no son sólo para niños en situación de calle y que en ocasiones los niños deben sobrepasar el tiempo de permanencia estimado por la imposibilidad de restablecerlos en la familia.

En un operativo realizado en el año 2011 CONANI rescató de las calles 44 niños, niñas y adolescentes. Para principios de este año  2013, en acción conjunta con el Ministerio Público y otras entidades, también realizó un operativo que favoreció al rescate de 58 niños de nacionalidad haitiana, con edades de meses a 14 años, que eran utilizados como pedigüeños en las principales avenidas del Distrito Nacional  y la provincia Santo Domingo, en los cuales fueron apresadas alrededor de 20 personas que se dedicaban a la explotación de los menores. En este mismo año un segundo operativo rescató a otros 12.

Después del rescate, CONANI debe proveer seguridad y asistencia a los menores, así como desarrollar todas las gestiones necesarias para reinsertarlos al hogar.

Alberto Padilla explicó al equipo de Acento.com.do sobre las políticas y los programas que ha estructurado CONANI, pero muchos de estos aunque tienen años de creación aun no se ponen en funcionamiento.

Una oportunidad

La gran capacidad turística que alberga la Ciudad Colonial y principalmente la calle El Conde atrae diariamente a decenas de niños y niñas a mendigar con el pretexto de limpiar botas, esta situación turística los convierte en presa fácil del maltrato, abuso y explotación laboral y sexual comercial.

Por iniciativa de la coronel de la Fuerza Aérea Dominicana,  Nieves Feliz, la Policía Turística (POLITUR), creó el Programa de Rescate de Niños, Niñas y Adolescentes de la Zona Colonial con el objetivo de sacar a estos infantes de las calles y ofrecerles una oportunidad de reinsertarse a la sociedad de manera digna.

El proyecto que surge hace aproximadamente ocho años, con la problemática de niños deambulando en las calles de la ciudad colonial con el pretexto de limpiar botas actualmente tiene 18 niños.

Cada mañana, los agentes de la POLITUR hacen una ronda de búsqueda por la zona y acercan a los niños y niñas en situación de calle hacia las instalaciones del programa, de manera voluntaria.

El equipo del programa hace un análisis psicológico, educativo y conductual a los niños que llegan por primera vez para abrirles un record y buscar la manera de dar asistencia familiar, localizando a los padres.

Aquellos que deciden asistir al programa son enseñados a leer, escribir, realizar operaciones matemáticas y conocer sobre la historia dominicana, también son asistidos psicológicamente para reformar su conducta.

Reciben la alimentación necesaria, en la medida de las posibilidades de los recursos que dispone el programa y son involucrados en actividades lúdicas.

Gran parte de los NNA de la Cuidad Colonial no se interesan por cumplir horario en el programa ni adaptarse a las reglas impuestas allí, por lo que prefieren la vida callejera.

El programa también trabaja de manera especial con los niños que consumen sustancias alucinógenas o han sido víctimas de explotación sexual. Hogares Crea brinda apoyo y asistencia a estos niños.

Lorenza Acevedo Santos, trabajadora social del programa de POLITUR, explicó que algunos de estos niños mantienen vínculos con sus padres y desde el programa se intenta reinsertar al hogar, pero en ocasiones la despreocupación de los padres o tutores remite a los infantes a las calles nuevamente.

Al visitar las instalaciones del programa, Mercedes Otaño, docente de los menores, mostró a reporteros de Acento.com.do los trabajos realizados con los niños y el aprendizaje que han logrado hasta el momento.

La profesora dio fe y testimonio de que las iniciativas con políticas especificas para el rescate de los NNA en calles puede cambiar su futuro.

Lamentablemente este programa no cuenta con las instalaciones necesarias para ofrecerles posada a los menores y cada tarde los NNA vuelven al contacto con todas las situaciones de la calle.

También están las organizaciones no gubernamentales (ONG) que trabajan la problemática de una manera integral, cubriendo los aspectos sanitarios, de salud, conductual, psicológicos y legales como Niños del Camino, que lleva 17 años trabajando con los niños y niñas en situación de calle.

Agustín Mora, coordinador del Centro de Día, un espacio donde los NNA pueden recibir ayuda legal y asistencia médica y formativa, explicó que se trabaja un programa integral desde la alimentación, cuidado de la salud, atención psicológica, desarrollo de habilidades sociales, acompañamiento legal, dependiendo de las necesidades que tenga el niño o la niña, pero bajo un cumplimiento de estado de derecho.

Niños del Camino recibe un aproximado de 100 jóvenes al año y atreves de sus 18 años de funcionamiento ha logrado rescatar niños de la calle e integrarlos a la sociedad, pero también han tenido casos de niños que han muerto en manos de otros niños, delincuentes, y al igual suponen que en manos de la policía.

El programa contaba con una casa de acogida para los NNA que voluntariamente quisieran salir de las calles e iniciar un proceso de desintoxicación de consumo de sustancias alucinógenas, pero la falta de recursos económicos hizo que cerrara sus puertas.

Como estas entidades otras ONGs trabajan en la lucha de erradicar el trabajo infantil y la permanencia de los NNA en las calles, sin embargo aluden a la falta de cumplimiento de las leyes de los infantes y de políticas integrales para la solución de tan agravante problema, la ausencia de soluciones concretas que liberen a los NNA de República Dominicana a la explotación, el abuso infantil y el peligro de la calle.

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