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Nacidos que no existen: De 1,500 a 2000 niños viven en calle

Por Aileen Said Ceballos

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- El 12.9% de niños y niñas dominicanos, entre cinco y 14 años trabajan, el 67% de los hogares utilizan castigos físicos y sicológicos para disciplinar a los hijos y el 20.8% de la población de 0 a 5 años no tiene registro de nacimiento.

Estos datos ofrecidos por el informe del año 2012, del programa “Un país para la niñez” del Fondo de las Naciones Unidas Para la infancia (UNICEF), arrojan un reflejo de la situación actual de la niñez en República Dominicana.

Sin embargo, hay otra realidad latente en las calles, que también afecta a miles de niños y niñas en su crecimiento educativo, social y emocional.

“La República Dominicana ha tenido un crecimiento económico significativo durante los últimos años, sin embargo las desigualdades subsisten y los beneficios de este crecimiento aún no se reflejan en la vida de niños, niñas y adolecentes (NNA) excluidos en las zonas urbano-marginales y rurales pobres de las provincias y frontera, así como en los bateyes”, afirma el informe de UNICEF.

Y aunque el Estado dominicano es signatario de convenios,  que entre otras cosas, buscan la seguridad y el cumplimiento de los derechos de los NNA, como la “Convención sobre los Derechos del Niño” y los “Objetivos de Desarrollo del Milenio”, es evidente la presencia de menores en las calles y avenidas, mendigando, limpiando vidrios o vendiendo cualquier clase de artículos. Y lo peor: los niños y niñas están expuestos a toda clase de riesgos, peligros y abusos.

¿Cuál es el problema?

Las estimaciones realizadas por algunos estudios de la organización sin fines de lucros “Niños del Camino” hablan de entre mil 500 y dos mil NNA en situación de calle en República Dominicana, de estos, aproximadamente 500, se cree, viven en las calles de la capital de Santo Domingo.


Juan Camilo Cortés

Pobreza, precariedad en ciertos segmentos sociales, carencias en el sistema educativo, violación social generalizada, desestructuración familiar o ausencia de políticas públicas efectivas en materia de niñez, son algunas de las causas estructurales que arrojan a niños, niñas y adolecentes a pernoctar en las calles, según establece el Informe sobre población callejera 2010 de la organización sin fines de lucro “Niños del Camino”.

Alberto Padilla, encargado de Políticas Públicas del Consejo Nacional para la Niñez (CONANI),  La coronela Nieves Feliz, directora del Programa de Rescate de NNA de la Ciudad Colonial de la Policía Turística (POLITUR) y Agustín Mora, coordinador de Centro de Día de Niños del Camino presentaron la pobreza extrema como el hilo conductor, más que otra razón, por el cual la mayoría de estos niños salen a las calles, agravando la situación, el hambre, el maltrato físico-emocional, la ausencia del padre, la madre o los dos a la vez.

Mora indicó que más de un 90 por ciento de esta población no tienen ni recursos ni oportunidades que les ofrezcan un bienestar, siento de 8 a 10 años la edad más frecuente para que estos niños salgan a las calles”.

Pero ¿qué cantidad de familias viven en estado de pobreza en República Dominicana? El índice de pobreza en República Dominicana aumentó al 42,2% del 2010 al 2011, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), de estos el 20,3% viven en indigencia.

Estilo de vida-Educación-Sociedad


Juan Camilo Cortés

Con una pobreza extrema, la ausencia o falta de apoyo de los padres y el maltrato físico y sicológico, los niños, niñas y adolecentes que se ven afectados por estas situaciones, conocen la calle como un estilo de vida alternativo para mejorar las pocas oportunidades que les permite su estrato social.

Agustín Mora establece un círculo vicioso que inicia con el conocimiento de la vida en las calles, lo que conlleva el obtener dinero de manera fácil (convirtiéndose en pedigüeños) o trabajando (limpiando vidrios, zapatos y vendiendo artículos).

La facilidad que les ofrece el manejo de dinero (mucho o poco) despierta en los NNA en situación de calle una preferencia por este estilo de vida, ante el hambre que puede pasar en el hogar y optan por permanecer más en calle que en casa, este es el caso de los que aún mantienen algún vinculo familiar.

La educación es desechada avecinando una pronta deserción definitiva de las escuelas y dando paso a un estilo de vida sin patrones de conducta.

Así llega el factor droga a sus vidas, que trae como consecuencia el deterioro físico por la falta de ingesta de comida, a raíz del abuso del consumo de las drogas que suprimen el apetito, y culminan con las  enfermedades derivadas de la desnutrición, como la tuberculosis.

El deterioro sicológico del consumo de estas sustancia puede ser uno de los más letales, que puede mantener a estos niños en una híper depresión o una extra euforia, al igual que psicosis y paranoia.

En el aspecto social, la parte delictiva, nace por el afán de conseguir dinero para continuar con el consumo de sustancias no controladas, por ello incurren en todo tipo de robos y este círculo vicioso puede culminar en el apresamiento y en el peor de los casos, en la muerte.

¿Por qué los organismos no regulan la problemática?

 

Juan Camilo Cortés

“Cuando hablamos de niños de la calle o niños que trabajan en la calle se habla de un problema de protección y atención para erradicar la pobreza”, dice el experto en temas de niñez de UNICEF, Eduardo Gallardo.

Por lo que se torna necesario estudiar la problemática en cada familia afectada y no tratar en conjunto, especifica Gallardo, pero a la vez afirma que esta no es una tarea fácil de realizar y amerita el desarrollo de programas integrales de distintas organizaciones.

En el año 2003 se creó el Sistema Nacional de Protección, con la promulgación de la Ley de Protección Infantil 136-03, pero lamentablemente los avances han sido modestos en términos de aplicación de la ley, según afirma Gallardo, que se ve reflejado en los niños en situación de calle.

“No significa que si se hubiese implementado el sistema habría cambios drásticos pero la falta de una mayor capacidad de un sistema de protección conlleva un problema que se ve reflejado en la cantidad de niños en la calle”, afirmó.

En el país no existen programas específicos en funcionamiento que atiendan todas las problemáticas de los niños de la calle, hay cuestiones específicas y particulares, iniciativas locales que funcionan en base al trabajo que hace el Consejo Nacional para la Niñez, explica el experto.

En una entrevista realizada por Acento.com.do, el especialista aclara que lo que el Estado dominicano hace es fortalecer el programa Solidaridad del Despacho de la vicepresidenta, Margarita Cedeño, y establecer algunas condicionalidades, “pero sin duda alguna se requiere un trabajo mucho más concertado y dirigido con las familias, hay que trabajar con la familia para tratar de resolver el problema, no es entrar a juzgar sino tratar de trabajar y hacer que ese niño entre a un entorno seguro.

“No garantizar un derecho es violarlo”


Juan Camilo Cortés

El Sistema Nacional de Protección plantea en su Código las directrices que debe desarrollar el Estado dominicano para garantizar la protección y seguridad de los niños, niñas y adolescentes que se encuentren en tierra dominicana, sin discriminación de “raza, color, sexo, edad, idiomas, pensamiento, conciencia, religión, creencia, cultura, opinión política o de otra índole, posición económica, origen social, étnico o nacional, discapacidad, enfermedad, nacimiento, en situación de riesgo o cualquier otra condición del niño, niña o adolecentes, de sus padres, representantes o responsables o de sus familiares”, (Principio IV del Código para el Sistema de Protección y Derechos Fundamentales de Niños, Niñas y Adolescentes, ley 136-03).

Este sistema, que cumple 10 años de promulgado bajo ley, no ha logrado efectuar los programas necesarios para la protección de los NNA que se encuentran en situación de calle. Según Gallardo los esfuerzos han sido modestos.

Mora califica esto como una violación a la ley porque “el no garantizar un derecho es violarlo”, y considera que el Estado dominicano tiene una actuación casi nula en la búsqueda de soluciones, que no existe un protocolo por parte del Estado ni políticas públicas para educar y enfrentar la problemática.

En este sentido, el representante de políticas públicas del CONANI, entidad estatal, afirma que la falta de recursos económicos no permite que estos programas sean desarrollado.

No obstante, el jueves 18 del mes en curso fue presentado el Estado Mundial de la Infancia 2013 de UNICEF, dedicado este año a la niñez y adolescencia con discapacidad y durante las intervenciones de los presentes, la diputada Guadalupe Valdez tomó un turno para manifestar su indignación “Responsablemente puedo decir que me llena de dolor y vergüenza ver esta situación, cuando el Senado de la República Dominicana, con sus dos cámaras, la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores, tiene entre las dos, 604 millones pesos para canalizar ayudas y sólo es utilizado en clientelismo político. Es indigno y viola la constitución”.

Podría entonces surgir la pregunta ¿si sólo el Senado tiene cuantísima suma para ayudas y hay otras organizaciones gubernamentales que reciben presupuesto para programas de ayuda social, más las donaciones por gobiernos extranjeros, no hay dinero para los programas de la niñez?

Trata infantil o migración infantil haitiana


Juan Camilo Cortés

En todos los países que se comparte frontera y uno de estos posee mayores niveles de desarrollo económico y social respecto otro, los problemas de migración ilegal son surgen en gran medida.

República Dominicana y Haití han permanecido a lo largo de su historia combatiendo en esta problemática, sin embargo, a diario cientos de haitianos intentan cruzar la frontera en busca de una mejoría económica y social.

Pero el caso que nos compete es el tema infantil, que no logra escaparse del fenómeno social. Aunque no se tienen las cifras exactas, gran parte de los niños, niñas y adolecentes que permanecen en situación de calle en el país son de origen haitiano o dominicanos de ascendencia haitiana.

Como presentamos en la primera parte de esta investigación, de los niños con los que convivimos durante un día completo, dos se presumen fueron víctimas de trata infantil, ambos testificaron que fueron traídos al país por una persona no familiar ni allegada y luego fueron abandonados sin protección alguna.

También están los que por voluntad propia deciden buscar una mejoría de vida y a temprana edad intentan cruzar la frontera, los que logran llegar al país, son los que se convierten en pedigüeños o trabajadores informales e ilegales, pasan a vivir en las calles y demás espacios públicos.

Organizaciones sin fines de lucro han intentado en la medida de sus posibilidades económicas trabajar para combatir esta problemática, en nuestra última entrega de “Nacidos que no existen” presentaremos los esfuerzos realizados por las ONG´s y la historia de dos jóvenes que después de haber vivido en las calles y estar envueltos en el mundo de las drogas, lograron una reintegración social, actualmente trabajan y estudian.

Nacidos que no existen: niños convertidos en pedigüeños para sobrevivir...

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