VIDEO Confirman seguridad de células iPS a dos años de primer trasplante

Foto: Agencia EFE

TOKIO, Japón.- Los pacientes que recibieron por primera vez un trasplante con células de pluripotencia inducida (iPS) de un donante, concretamente en la retina, evolucionan adecuadamente dos años después, informó hoy el equipo responsable de las operaciones.

Los cinco pacientes trasplantados -afectados de degeneración macular de retina, un trastorno ocular intratable que puede causar ceguera- recibieron una inyección de una solución con células retinianas desarrolladas a partir de otras iPS procedentes de donantes, como parte del estudio clínico liderado por el centro de investigación estatal Riken.

El primer trasplante se realizó en marzo de 2017 y dos años después «hemos confirmado la seguridad» del método, aseguró la institución en un comunicado difundido en su página web.

Las células trasplantadas se adhirieron bien y un paciente cuyo cuerpo mostró cierto rechazo lo superó con medicamentos, explicó la investigadora japonesa Masayo Takahashi, líder del proyecto, en la presentación del primer informe sobre la recuperación posoperatoria.

De los cinco pacientes, cuatro han mantenido su nivel de agudeza visual tras la intervención y uno ha experimentado una mejoría en la visión, de acuerdo al informe presentado con motivo del 123 encuentro anual de la Sociedad japonesa de oftalmología.

El equipo quiere ahora realizar nuevos ensayos clínicos para averiguar la efectividad del tratamiento para otras afecciones.

Las iPS son células que se convierten en cualquier tipo de tejido mediante un proceso de reprogramación.

En estos casos concretos, los investigadores utilizaron células almacenadas en la Universidad de Kioto (oeste) que fueron diseñadas para reducir el riesgo de rechazo inmune.

De la Universidad de Kioto forma parte el profesor Shinya Yamanaka, el considerado padre de las iPS por desarrollar el método para crear estas células mediante la reprogramación de células maduras, que le valió en 2012 el Nobel junto al británico John Bertrand Gurdon.

El uso de células iPS almacenadas procedentes de donantes puede reducir el coste y tiempo de cultivo para trasplantes en comparación con aquellas tomadas del propio paciente, según el equipo.

Takahashi y otros investigadores fueron también los artífices de la operación pionera con iPS en humanos realizada en Japón en 2014, aunque en aquella ocasión se usaron células de la propia paciente.

La Universidad de Kioto, institución de referencia en este campo, participa en varios proyectos para adaptar el tratamiento con iPS a otras enfermedades como el párkinson o las lesiones medulares.

Hasta hace solamente un mes, no se sabía de la seguridad informada hoy. Así lo reveló en febrero a la Agencia Efe el científico espanol Juan Manuel López-Alcorocho, que entonces hablaba de complicaciones cancerígenas al explicar lo que son estas células y aludiendo a lo que se hace con ellas en Japón.

La retina ha sido llamada la «parte accesible del cerebro» debido a su estructura relativamente simple y su ubicación cerca de la superficie del cuerpo, y por estas razones sirve como un modelo útil y experimentalmente accesible del sistema nervioso central.

Hasta hace muy poco, se pensaba que en los mamíferos adultos la retina era completamente incapaz de regenerarse. Ahora se sabe que, al menos, se pueden generar nuevas neuronas en la retina después de dañarse. Esto ha abierto nuevas esperanzas de que la capacidad de regenerar neuronas e incluso de reconstituir la red neuronal puede mantenerse en la retina adulta.

En el centro de investigación Riken se está explorando lo que sus científicos llaman «la emocionante perspectiva de que, al trasplantar células desde el exterior de la retina o mediante la regeneración a partir de células progenitoras intrínsecas, sea posible que algún día se pueda restaurar la función perdida de las retinas dañadas».

La investigación en Riken sobre la regeneración de la retina busca lograr aplicaciones clínicas mediante el desarrollo de métodos para inducir a las células madre (células madre embrionarias) a diferenciarse en neuronas de la retina y células epiteliales pigmentarias en cantidades suficientes para su uso en el tratamiento de pacientes que padecen afecciones en las que dichas células se han dañado o se han perdido.

«Debemos asegurarnos de que tales células establezcan injertos viables tras el trasplante e induzcan la reconstitución de redes neuronales funcionales. También esperamos desarrollar medios para promover la verdadera regeneración mediante la activación de células madre endógenas para reemplazar las células perdidas por traumas o enfermedades y así reparar los tejidos dañados. El acceso a un amplio espectro de información de investigación biológica del desarrollo será clave para el logro de estos objetivos», se lee en la página web de Riken.

Seis meses antes del primer trasplantes  en humanos, Riken informó en septiembre de 2016 del ensayo en primates, bajo el título «¡Éxito! Células retinianas derivadas de iPSC de un mono trasplantadas en otro sin rechazo»:

 

 

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