La columna maldita

Macondismos dominicanos

A mediados del siglo pasado los escritores latinoamericanos impactaron a los públicos europeos, y de otras muchas partes del mundo con una literatura original y descarnadamente creativa. Ahí estaban Vargas Llosa, el primero o de los primeros dando un bombazo con su Ciudad y los Perros. Después fueron golpeando -no por este orden- el amigo García Márquez con su infinito Macondo, Roa Bastos, Miguel Ángel Asturias, Mario Benedetti, Jorge Luís Borges, Carpentier, Julio Cortázar… y tantos y tantos otros.

La verdad es que fue un auténtico boom que dejaban y aún dejan a los lectores de todo el planeta noqueados por la inverosimilitud de los temas expuestos y la forma de desarrollarlos ¿De dónde sacaban tanta imaginación desbordante? ¿Cómo podía aparecer un coronel Aureliano Buendía? ¿De qué fabulosas cabezas surgían situaciones tan inverosímiles?

A los europeos les fascinaba, y les sigue fascinando, conocer el surrealismo latinoamericano de esa época, sobre todo porque eran temas desconocidos, a veces impensables para ellos,  llenos de sorpresas y misterios, difíciles de creer y asimilar. Lo que no sabían entonces, y aún ahora, es que América Latina era y sigue siendo en gran medida un universo de surrealismos de lo más surrealistas.

Pero lo curioso del caso es escritores no tenían que inventar mucho, con recoger la realidad que les rodeaba ya tenían material suficiente, y de sobras. Así lo afirma Gabo en su obra Vivir para Contarla cuando habla de cómo escribió la Crónica de una Muerte Anunciada y otras obras, solo tuvo que poner sobre el papel un caso real sucedido en su pueblo. Claro que la genialidad estuvo en cómo lo hizo, ese ya es otro asunto perteneciente al área del talento.

Siempre he afirmado que en nuestro pequeño gran país, Repúblicas Dominicana, por los hechos tan peculiares que se suceden uno tras otro, hay un Macondo por kilómetro cuadrado, sumando un total de unos cincuenta mil. O tal vez más. Somos chiquitos pero tupíos y agentaos.

Se imaginan lo que un un monstruo de la creatividad literaria podría hacer escribiendo sobre un tema, por ejemplo de que una estación de bomberos se incendie, o que unos ladrones traviesos roben el mismísimo cuartel de la policía. Estos dos casos sucedidos hace tiempo, los escuché de la voz de unos prestigiosos comunicadores y en consecuencia les doy total veracidad.

¿Se imaginan un noruego leyendo una novela en la que un policía alquila los fines de semana un arma a un delincuente para ¨que haga su trabajo¨ y así sacar unos pesos extras? Seguro que el nórdico quedaría maravillado de la capacidad de fabular y mixtificar del autor, y aquí es un hecho más de nuestro diario delinquir que apenas llama la atención.

O el muy reciente de que desalojen un cuartel de la policía por falta de pago. Uno visualiza en una novela latinoamericana a una doña, la propietaria, con mal talante desalojando escoba en mano a los agentes, llamándolos con toda razón mala pagas. Este es un hecho que a estas alturas del juego deberían sacarle los colores a todos los superiores de esa institución, pero de tantos que ocurren por el estilo es posible que ya no les queden más colores que mostrar.

Y así multitud de casos porque, también lo he dicho en otras ocasiones esta es una isla al revés, maravillosa, pero  al revés, donde las cosas que deben ser al derecho pueden ser también y de manera preferente, al contrario.

Por ejemplo, este es el país número uno o dos del mundo en muertes por accidentes de tránsito en proporción, se tiene la genial idea de  poner en las entradas de los túneles y en los puentes enormes anuncios de publicidad oficial o comercial, con movimiento y colores justo donde se necesita mayor concentración y cautela en el manejo.

Será para que los conductores se distraigan viendo y  leyendo la publicidad y tengan más posibilidades de chocar, no puede haber otra explicación. Igualmente sucede con muchas de las vallas de carretera colocadas precisamente en curvas abiertas y cerradas donde se precisa mayor visibilidad.

En cualquier país medianamente avanzado esto está totalmente prohibido, inclusive colocar cualquier tipo de las vallas de carreteras o autopistas, pues distrae a los conductores y aumenta el riesgo de accidentes graves o mortales, pero aquí estamos viviendo esa vieja película del oeste americano titulada ¨por un puñado de dólares¨.

Si García Márquez hubiera nacido aquí cuántos y qué enormes Macondos dominicanos hubiera producido y que hubieran dejado chiquitico-chiquitico al Macondo colombiano.

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