Apertura

«Trayectos de una conciencia sublevada»: Cimarronía del sujeto ético. 1/de 2

La única condición de traer en los genes el imaginario fundante del Ser sueño, sin importar la dimensión de lo geográfico, permite la construcción de una cosmovisión diferente y diferenciadora, dentro del espacio vivencial que le sirve de corpus vital a quien dice, mira, respira, habla y escribe, desde una lejanía hecha frontera, utopía y el olvido.

Cuando la niñez respira esas falencias espirituales y las convierte en cotidianidades, el sujeto incorpora una infancia sublevada, una rebeldía que se plasma en el rostro y moldea la imagen de quien, aún teniendo un corazón sensible y sentible, asume la adultez y se convierte en un implacable cimarrón del discurso, del signo y su multiplicidad de connotaciones.

Antes del «Cacique Enriquillo», ya el sur contenía una atmósfera indómita y sublebada. El contexto geográfico, desde su aridez de huellas agrietadas sobre la tierra, se fue imponiendo sobre la configuración conductual, psicológica y espiritual de nuestra gente. Aquella gente de sol quemante…y que, primero convivió pacífica sobre furnias, manantiales, arcos y peces…y luego, combinó su fisonomía con los fenotipos de una Africa infinita y rítmica, con una España voraz e insaciable.

Para poder desmenusar, saborear y entender la discursividad autobiográfica que se desprende de estos «Trayectos de una Conciencia Sublevada (Publicaciones Matos Moquete. Impresora Soto Castillo. S. A. Calle Caonabo 44, Calero, Villa Duarte. Santo Domingo Este, República Dominicana. 2019), del Dr. Manuel Matos Moquete, hay que tener conocimiento de esos detalles que inducen a una raíz, si se quiere, genotípica y antropológica del sujeto-autor, porque las primeras experiencias vivenciales te marcan para toda la vida y tu ombligo reclama su relicario, su espacio existencial.

Huyendo de la «férula de los credos ideológicos», el sujeto-autor intenta refugiarse en su «humanidad», y es cuando más político e ideológico se asume y proyecta su búsqueda incesante de una ética del sujeto que instaure su errante «poetica de la libertad».

He aquí la apuesta de un intelectual orgánico que inscribe su subjetividad en un compromiso con el ideal democrático de la humanidad, teniendo como estandarte su vocación por lo social y por lo político. Y es en esa tesitura discursiva de compromiso, que su huida de lo ideológico es un absurdo, es en vano, cada vez que el signo y la palabra se vifulcan en su pensamiento, el «homo politicus», emerge de manera más racional y consciente de sus proclamas y su proyecto de vida, desde un pensamiento hacia lo plural, hacia lo colectivo y hacia lo pluridimensional y libertario.

Ya más arriba lo he dicho, las imágenes, voces; ritmos; gritos; llantos; alegrías; dolor; impulsos y emociones de la infancia y adolescencia, nos ata a sus vaivenes vitales, por lo que la conceptualización de la postura-mundo y de la concepción-sentido que la palabra arrastra, la constituye en base enunciativa de aquella lengua-cultura que hoy, hace del sujeto-autor un militante que asume el discurso como su hondero de batalla, en este hoy global, mediado por la apariencia, lo banal y el espectáculo.

Su proclama política se resume en esta expresión sentenciosa: «La libertad es el bien más importante del ser humano». Aqui el concepto de libertad no es visto como «libre albeldrío», sino como valor democrático de la humanidad y, en particular, de los pueblos.

Cuando el lector se enfrenta a la asimilación del texto, ha de asumirlo como totalidad, sin parcelarlo, lo que implica su asuncion y decodificación discursiva completa, sin fragmentar, y eso le permitirá descubrir el relato autobiográfico que, en este caso, el sujeto-autor nos presenta en esta obra, la cual, desde su título, va delatándonos y delatándose, desde su inicio, hasta cincelar sobre el papel en blanco, su apego al compromiso de la libertad del Ser en la vida.

En esta obra está plasmada una filosofía de vida. Una apuesta de existencia, donde el propósito es el sentido de lo libertario y el compromiso es la emancipación de la humanidad. La defensa de lo humano, traducible a regeneración del sujeto, a su libertad, desde una sociedad perfectible, en democracia, es el código para descifrar la afrenta de asumir y asumirse como sujeto pensante, crítico y revolucionario, sin caer en el sofisma de lo patriotero.

Hay tres (3) bloques temáticos que conforman el corpus discursivo de esta memoria, donde se narra el vivir y el desvivir el desvivir de un intelectual orgánico, quien, nos va presentando su prontuario de vida en compromiso, para hoy no sentirse atado a banderas, ni a colores partidaristas, ni a ideologías de izquierda, ni de derecha, sino a la defensa de la democracia y su irrenunciable apego a la libertad de la humanidad, para lucir ante el mundo, sobre su frente, su reivindicadora utopía de ser un humanista.

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