Flechas

Un país en la encrucijada

Juan Bolívar Díaz escribió la semana pasada que el doctor Hugo Tolentino Dipp dejó este mundo “profundamente insatisfecho de los resultados de su generación, pese a tantas luchas, sangre, sudor y lágrimas”.

Comparto este juicio emitido por un hombre recto y vertical que pasó un balance desgarrador al ocaso de una vida fructífera y exitosa. Coincido con lo que expresa. A lo largo de mis años vividos en este país he podido compenetrarme con el sentido de las gestas libertarias emprendidas por muchos dominicanos y dominicanas para sostener sus ideales de justicia social y los inmensos sacrificios que tuvieron que hacer.

Entendí el clamor de las esperanzas en un futuro mejor para las grandes mayorías que fue el sostén de tantos mártires dominicanos conocidos y desconocidos.

Sin embargo, es esta misma generación la que ha producido y permitido el desarrollo de quienes, con sus caras de mosquitas muertas y sus habilidades maquiavélicas, han renegado de la filosofía de los partidos que los llevaron al gobierno.  En el caso de nuestros gobernantes actuales, han desviado los principios morales, éticos y políticos del fundador del PLD, y sostenido su poder haciendo del clientelismo su dogma, promoviendo la corrupción y extendiendo sus redes clientelares tal una inmensa tela de araña que ha atrapado el pueblo dominicano en sus mallas.

Un pueblo que ha sido mantenido a propósito durante décadas con un nivel de instrucción bajo, agobiado por el peso de los males que achacan nuestra sociedad, se encuentra preso hoy en día como rehén de una cúpula sin escrúpulos ni decencia que ha logrado invertir los valores de la sociedad, a tal punto que ya ni se sabe ni entiende quién es realmente garante de la Constitución y de su defensa.

Hoy en día, las luchas fratricidas no tienen por norte ideales divergentes sino la intención de perpetuarse en el poder de un grupo insaciable, así como el miedo de retaliaciones y juicios. Lejos atrás quedaron los ideales y la voluntad de servicio de los fundadores de los dos grandes partidos  progresistas dominicanos.

Los partidos políticos y el Estado se ven, desde arriba hasta abajo, como la más rápida e idónea fuente de ascensión social y de realizar negocios, como lo demuestran las fotos de muchos de nuestros dirigentes del tiempo que eran hijos de Machepa y que circulan en las redes. Las mieles del poder les ha hecho olvidar el desarrollo humano, la lucha contra la pobreza y la corrupción, al igual que la inseguridad y la violencia que agobian la ciudadanía.

En la tradición dominicana la palabra tenia mucho valor. No había que firmar contratos. Bastaba con lo dicho. El cumplimiento del compromiso estaba asegurado, aunque no mediaran notarios.

En el debate político de hoy priman otras consideraciones. Lo que está a la orden del día es el incumplimiento de lo pactado. Lo que dije ayer no vale hoy, lo que firmé ayer no lo reconozco y la Constitución se puede cambiar, siempre y cuando yo pueda pagar el precio de la operación, con dinero ajeno, naturalmente.

Al mismo tiempo, suena un tanto raro que quien se erige hoy en defensor supremo de la Carta Magna, siendo el principal artífice de la Constitución de 2010 y presidente del partido de gobierno, se esté alzando contra la dictadura que se estaría tratando de imponer desde el gobierno de su propio partido. Habría que preguntarle cómo fue posible que, desde las entrañas mismas de los tres gobiernos que presidió y desde ese partido, pudiera gestarse el monstruo de la dictadura que nos acecha.

Queda claro que nuestro país se encuentra en una seria encrucijada.  Para tomar el camino más adecuado en una situación tan difícil como la presente, estamos en la obligación de discernir cuál de las veredas que tenemos frente a nosotros nos podría hacer retroceder en lo andando o cuál de ellas nos abre el camino del porvenir.

encuesta

¿Cree usted que los partidos cumplirán el mandato legal de incluir de 40 a 60% de mujeres en las candidaturas?

Cargando ... Cargando ...

Participa en el debate

No aceptamos comentarios ofensivos ni denigrantes.
Estamos interesados en el debate de las ideas, no auspiciamos ninguna ofensa contra nadie. Los comentarios que contengan mensajes denigrantes, ofensivos, difamatorios, injuriosos, por razones de raza, de política, de religión o de cualquier otra índole serán eliminados y sus autores excluidos de continuar comentando.

© 2011 - 2019 Editora Acento SAS. Todos los derechos reservados.
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

Se un periodista ciudadano - Comparte las incidencias de tu comunidad.