¡En esta esquina...!

Por los mártires y el programa del 14 de Junio

Se han cumplido 60 años de la gesta del 14-20 de junio de 1959 y es ocasión para recordar a los insignes patriotas que  vinieron por aire, mar, y por tierra, porque se sabe que por Haití llegó también una misión, a derrocar a la dictadura de Trujillo, y en ese esfuerzo perdieron sus vidas.

Y si se quiere proyectar su  sacrificio por el bien del país y el pueblo, lo mejor es retomar las propuestas vigentes del programa de gobierno que trajeron en sus mochilas y que pondrían en práctica una vez derrocaran la dictadura y asumieran las riendas del Estado.

Debió ser el programa de la transición democrática, a no ser porque los norteamericanos y sus aliados criollos, impusieron otro  rumbo; facilitado por la indiferencia de los sectores progresistas y de izquierda que no le dieron continuidad en sus luchas.

Cuando fue concebido el programa de la gesta de 1959, el régimen político y la economía del país  estaban en manos de un solo partido y una sola familia.  El Partido de la Palmita, el dominicano,  de Trujillo,  era el único y dominante, y este y su familia tenían  en sus manos los principales resortes de la economía  y del  65% del empleo.

Hoy, 60 años después,  la llamada «transición democrática» que inició tras la caída de la dictadura,  ha concluido en un régimen de partido único,  el del PLD, sustentado por la concentración de la propiedad económica, en manos de 20 familias.  Antes, un partido en el régimen. Hoy, un solo partido lo domina también.  Antes, una familia en control de la economía.  Hoy, 20 familias la controlan, en un universo de 10 millones de personas. La misma centralización del poder político y concentración de la propiedad económica.

Esta es la esencia de la problemática nacional y a la que hay que apuntar primero para resolver otros problemas derivados de la misma.

El programa de los mártires de 1959 apuntaba a una democratización de la vida política, social y económica del país;  y varias de sus propuestas esenciales mantienen  vigencia,  y pueden, o deben, ser reivindicadas en el esfuerzo por superar el Régimen impuesto por el PLD y dar paso a cambios democráticos.

Ese programa sugería «Convocar dentro de un término prudencial una Asamblea Constituyente, elegida por medio del sufragio universal, directo y secreto… Implantar una amplia Reforma Agraria que garantice al campesino la posesión de la tierra… Garantizar la libre organización de la clase obrera y campesina…Establecer un amplio  sistema de seguridad social que ampare la niñez, la ancianidad y el desempleo… Impulsar la economía en sus múltiples aspectos,  fomentando el poder adquisitivo de la masa popular… Desarrollar y proteger la industria nacional…Fomentar las mejores relaciones con los demás pueblos,  basados en la comprensión y en el mutuo respeto que inspira la igualdad jurídica de los Estados y la libre determinación de los pueblos».

Aquí se hizo justo todo lo contrario después de 1966. Se impuso la contra/ transición que quiso el Departamento de Estado norteamericano, en una línea política que ya había sido trazada en tiempos del presidente John F. Kennedy.

La izquierda y el progresismo,  los sectores democráticos en general, todavía estamos a tiempo de reinsertar el país en el rumbo que quisieron los mártires de 1959. Esa es una matriz de la que se puede partir para reclamar cambios políticos y económicos.

Aunque parezca práctica marginal,  de «desfasados», en un  proceso dominado por la búsqueda  de candidaturas a posiciones electivas por personas en el que, destacan personas bien intencionadas  que quieren cosas buenas para el país y el pueblo, pero el rumbo lo ponen una  mayoría de  carreristas que  buscan  trascender socialmente a través de la política, o protegerse; hay que hacer un esfuerzo por encontrarle un lugar a la cuestión programática en el debate nacional  en busca de la dirección del gobierno y del Estado en general.

Esta tarea es la que se espera del Congreso Cívico y la Coalición Democrática,  cuyos integrantes disponen de ideas y autoridad suficientes para hacer ese principal aporte a un viraje progresista en el país, y que de hecho,  tienen esas propuestas en el papel. Deben tratar de convertirlas en demanda pública.

¿Cuál Estado para cuál desarrollo? Es la pregunta a la que de manera integral quisieron dar respuesta con su programa los gloriosos mártires del 14- 20 de junio de 1959. Poner las ideas programáticas en debate en esta coyuntura electoral, seria un buen homenaje a ellos y sus familiares.

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