Tívoli

Miguel Collado y la Cámara Dominicana del Libro

Hace dos semanas (en Tívoli del miércoles 29 de mayo, cuyo enlace aparece al final de este artículo), comentando algo que José Rafael Sosa escribió en El Nacional del domingo 26 de mayo, dije que “sería bueno que alguien nos ponga al día a Sosa y a mí sobre cual es la situación actual de la Cámara Dominicana del Libro y si todavía sigue dividida e inoperante” como lo estaba hace diez años.

Al respecto, el escritor, editor e investigador Miguel Collado ha tenido a bien recordarme que el 15 de enero de 2010 la Cámara Dominicana del Libro presidida por Tomás Castro Burdiez celebró una asamblea para la elección de su nueva directiva, que quedó integrada por: Dennis Peña, Presidente; William Robert Calderón, Vicepresidente; Jaqueline Díaz, Secretaria; María Luisa Trejo Pérez, Tesorera; Daniel Díaz Liberato, Vocal; Luisa Rodríguez de Povedano, Vocal; y Víctor Santos, Vocal.

Dicha nueva directiva (según publicó José Rafael Sosa en El Nacional del 6 de febrero de 2010) se planteaba “el cumplimiento en la práctica de la Ley del Libro 502-08 y la inauguración y servicio de una biblioteca pública en la zona colonial orientada al público local y los turistas”, así como también “la capacitación  de los libreros en derecho laboral, impuestos y adecuación de las compañías con la ley vigente” y “lograr un mejoramiento de la difusión del libro”.

Casi cinco años después, el 9 de diciembre de 2014, Miguel Collado entregó personalmente la carta que se reproduce a continuación y de la cual no tuvo respuesta nunca:

Señor

Dr. Dennis Peña Rodríguez

Presidente de la Cámara Dominicana del Libro

Presente.

 

Distinguido Dr. Peña Rodríguez:

 Ante todo, reciba usted un cordial saludo. 

 Le escribo en mi doble condición de editor y autor, pero, también, en mi humilde condición de ciudadano interesado en que la institucionalidad —y no el caos institucional— sea la que impere en la sociedad dominicana.

 Le escribo para expresarle mi honda preocupación por la situación en que ha caído el gremio llamado a representar a los editores, a los distribuidores de libros, a los libreros y a los autores dominicanos. Me refiero a la Cámara Dominicana del Libro, entidad de la cual usted es el Presidente desde el mes de enero de 2010. 

¿Cuál situación? La situación de crisis institucional evidenciada en el hecho de que, casi 5 años después, no ha habido un cambio de directiva, lo cual debe hacerse anualmente, según lo establecen los Estatutos de la Cámara. 

Dichos Estatutos —a pesar de no ofrecer detalles relativos a los aspectos procedimental y normativo— señalan el modo en que debe ser elegido el nuevo Consejo Directivo. A continuación citamos los Artículos 8 y 9, referidos a la elección de los miembros de ese organismo directivo: 

«Art. 8.- Todos los años, en la primera quincena del mes de diciembre, se celebrará una asamblea general ordinaria de todos sus miembros activos, previa convocatoria del presidente del Consejo Directivo, con una semana de antelación, ya sea por carta o telegrama enviado directamente a los miembros o por medio de uno o más periódicos de circulación nacional. En esta Asamblea se oirá el informe del presidente del Consejo Directivo, sobre las actividades realizadas en el período transcurrido en el cual figurarán los estados de todas las recaudaciones y erogaciones de fondos realizados en dicho período. En esta Asamblea será elegido el Órgano Directivo para el próximo año. 

La mayoría requerida para la celebración de la Asamblea General, debe ser más de la mitad de los miembros activos y para los acuerdos que se tomen en la asamblea deben ser los votos de más de la mitad de los miembros presentes. 

Art. 9.- En caso de que no se efectuare la Asamblea General en la fecha indicada, se hará la convocatoria nuevamente, en la forma señalada en el artículo anterior; a fin de que la Asamblea General tenga lugar a más tardar en la primera quincena del mes de enero y se llevará a cabo con los miembros activos que asistan a la misma.» 

Por consiguiente, está usted llamado a crear las condiciones institucionales que permitan la celebración, cuanto antes, de unas elecciones diáfanas, transparentes, que posibiliten la escogencia de un nuevo equipo directivo bajo los términos establecidos en los citados Estatutos, que vienen a ser la base legal del gremio. 

Y para que eso sea posible, deberá formarse una Comisión Electoral, integrada por miembros de la Cámara no vinculados a ninguna de las planchas que compitan, aunque conserven su derecho al voto. Tendría las siguientes atribuciones: dirigir, supervisar, coordinar y controlar todo el proceso comicial de la Cámara Dominicana del Libro, a fin de garantizar la pureza y la pulcritud del mismo, debiendo, por consiguiente, proceder a: 

  • Solicitar los recursos y el material necesarios para el buen desarrollo de sus funciones.
  • Preparar el material electoral, instalar la/s mesa/s de votaciones e instruir al personal auxiliar que intervendrá en el proceso eleccionario.
  • Levantar el acta definitiva del proceso y proclamar a los candidatos que resultaren electos.
  • Abrir formalmente el período de campaña que no será mayor de una (1) semana.
  • Promover el cumplimiento del plazo de tres (3) días para que se presenten las planchas que terciarán en las elecciones.
  • Velar porque las inscripciones de las planchas se reciban en el período prescrito y que deberá cerrarse por lo menos una semana días antes de las elecciones.
  • No aceptar modificaciones en las planchas comunicadas a la Comisión Electoral, salvo en caso de fallecimiento de alguno de los aspirantes.
  • Anunciar la fecha de apertura de la campaña electoral por lo menos con quince (15) días de antelación, en un medio de circulación masiva.

Una sugerencia sana: que en una próxima reunión de la actual Directiva se proceda a elegir a los cinco (5) miembros que conformarían la Comisión Electoral. Desde ya cada miembro puede ir pensando en personas que califiquen para ello. Se me ocurre que el Presidente de esa Comisión podría ser, por ejemplo, el Dr. Manuel Mora Serrano, abogado y autor de grandes méritos, incansable difusor de la cultura dominicana. La Dra. Virtudes Uribe, la más importante promotora del libro dominicano en el exterior, debería formar parte de dicha comisión por su experiencia y ejemplar trayectoria dentro del gremio. 

Ha sido la comunidad de escritores la que, a través de mi cuenta de facebook, se ha expresado con mayor énfasis, sorprendida ante tal situación, estimado Dr. Peña Rodríguez. Esto, a pesar de que parece ser que el descalabro en mi país de las instituciones (públicas y no públicas) es un fenómeno que a poca gente le importa. 

Yo soy sólo un portavoz de esa inquietud y espero no ser, apelando al recuerdo de la historia, otro Fray Antón de Montesinos, estimado Dr. Dennis Peña Rodríguez. Mientras tanto, espero su respuesta a esta no tan extensa misiva.  

Cordialmente, 

Miguel Collado

Editor – Autor – Ciudadano

Presidente de CEDIBIL 

Aquel mismo mes de diciembre de 2014, Collado escribió y publicó el artículo titulado “EL DRAMA DE LA CÁMARA DOMINICANA DEL LIBRO: ¡HAY QUE RESCATARLA!”, que se reproduce a continuación:

“La Cámara Dominicana del Libro, Inc. ―gremio de los editores, distribuidores de libros, libreros y autores― fue fundada, en la ciudad de Santo Domingo, en 1969. Los objetivos que le dieron origen están establecidos en el Artículo 4 de sus Estatutos. Veamos:

La Cámara Dominicana del Libro tiene por objeto: 

  1. a) el asesoramiento y desarrollo de las relaciones entre las personas y entidades que se dediquen a la creación, producción, distribución y comercio del libro nacional o importado, en el territorio nacional en el extranjero;
  1. b) la defensa de los derechos e intereses respectivos como tales; el intercambio de descuentos, la información y facilidades comerciales entre sus miembros;
  1. c) EL RESPETO Y SALVAGUARDA DE LOS PRINCIPIOS DE LA ÉTICA PROFESIONAL EN LA PRODUCCIÓN Y COMERCIO DE LIBROS, así como en todas las actividades a que se dediquen sus miembros;
  1. d) FACILITAR LA DIFUSIÓN DEL LIBRO EN TODOS LOS SECTORES DEL PUEBLO DOMINICANO Y EN EL EXTERIOR;*
  1. e) brindar una cooperación a las instituciones educacionales;
  1. f) ASEGURAR LA JUSTA DISTRIBUCIÓN DE LOS DERECHOS DE CREACIÓN Y PROPIEDAD INTELECTUAL ESTABLECIDOS POR LA LEY, USOS Y COSTUMBRES”.*

Anualmente, y de acuerdo a lo consignado en el Artículo 8 de esos Estatutos, “en la primera quincena del mes de diciembre, se celebrará una asamblea general ordinaria de todos sus miembros activos, previa convocatoria del presidente del Consejo Directivo, con una semana de antelación, ya sea por carta o telegrama enviado directamente a los miembros o por medio de uno o más periódicos de circulación nacional”. ¿Ha hecho eso el actual presidente, el librero Denis Peña? ¡No! Y es que cada año debe ser elegido un nuevo Consejo Directivo (aunque consideramos que debería ser cada dos años) y al actual presidente se le ha olvidado que eso está establecido en los Estatutos de la Cámara.

Pero ocurre que debido a la falta de institucionalidad que ha caracterizado siempre a la Cámara Dominicana del Libro ―su debilidad institucional es histórica― el señor Dennis Peña lleva ya cuatro (4) años al frente de la misma e insiste en continuar como si estuviera afectado por el mismo virus continuista exhibido tradicional e históricamente por los políticos dominicanos. Ese señor ―que escandalizó al mundo cultural dominicano publicando un libro pornográfico de su autoría en la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo en 2010― ha violado olímpicamente la base legal de la Cámara Dominicana del Libro.

Lanzamos la voz de alerta para que los autores dominicanos ―los que residen en la Isla y los que residen fuera de ella― fijen su mirada en lo que debió ser, desde hace 45 años, un instrumento idóneo para defender los derechos de los escritores dominicanos, siempre dispersos y en estado de orfandad editorial.

¡HAY QUE RESCATAR LA CÁMARA DOMINICANA DEL LIBRO, que pertenece a los libreros, a los editores y a los autores dominicanos, no exclusivamente al librero Denis Peña!

(*) Mayúsculas de Miguel Collado”.

Luego de haber reproducido los dos textos de Miguel Collado que acabo de citar (y que datan de diciembre de 2014), me gustaría que alguien me ponga al día sobre cual es la situación actual de la Cámara Dominicana del Libro de cuya fundación se cumplirán 50 años en diciembre del presente 2019.

NOTA: Este es el enlace de Tívoli del miércoles 29 de mayo pasado:

https://acento.com.do/2019/opinion/8686201-jose-rafael-sosa-y-la-camara-dominicana-del-libro/

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