Cultura y sociedad

La cubanizada Miami

¡Oyeeeee,  chicaaaa, esto es Cuba sin carencias, más naaaa! Cuba con vaaaarios tipos de aceite, muchas variedades de pan, infinidad de quesos, carnes, jamones, frutas de todo tipo y colores,  ¡hasta las que nunca imaginaste! Viandas, vegetales, muchas dulcerías con todos los dulces caseros y horneados que hace décadas en Cuba no se ven: pastelitos de guayaba y queso, señoritas, polvorones, croquetas, capuchino, brazo gitano, etc.  Y venden comida cubana en muuuchos lugares: ropa vieja, vaca frita, chicharrones, camarones, puerco asado…  Y compras lo que quieras a la hora que quieras. Y te compras ropa y zapatos cuando los necesitas para una fiesta o para una salida porque están ahí en la tienda, esperando por ti. Hay de tó de tó, ahhh y very important: cervezas de diversas marcas y nacionalidades. Solo que también te encuentras con los mismos barrioteros y barrioteras cubanos, es el mismo chisme, brete, dime que te diré… Los mismos aseres especuladores con cadenas tumba cuello, endeudados hasta el pescuezo, los mismos habladores de mierda. Y bien aaaalto, porque son los que más saben de todo tema y de todo el mundo. Te repiiito ¡bien alto!,  pa’ si no oíste: queeee Miami es Cuba sin necesidades, con cadenas de goldfield y con carro.

Sociológica y antropológicamente hablando, esta podría ser una de las múltiples perspectivas desde las que se puede observar el comportamiento del cubano medio con bajo nivel de educación académica y de civismo, común a muchos cubanos que llegaron en las últimas oleadas migratorias. Los investigadores socioculturales tendemos a hacer generalizaciones a partir de la observación objetiva y estructurada de muestras representativas y es diferentes espacios. Y si bien es cierto que el concepto de «Barrio Cuba» quedó allá en la tierra con su estructura cederista, aquí sigue el mismo comportamiento de ese cubano común que dice «asere, qué bolá, ambia, monina», que, como dice un dominicano cuando le dije no me tratara así y me tildó de elitista/burguesa, y le dije: ¡Nooo! Ese vocabulario no tiene que ver con clase social, sencillamente, denota muy bajo nivel educacional y cultural.

Aquí, el cubano como tipo social, sigue con sus rasgos caracterizadores que trae de Cuba, sobre todo, en los primeros años de llegado a esta otra realidad social. El chisme, la gesticulación exagerada, el hablar alto, la especuladera, ahora se expresa en los grupos de amistades de cada pueblo, en los centros de trabajo, y en las redes sociales y algunos espacios públicos. Como mismo hay una gran cantidad que se inserta en la dinámica social de esta sociedad de la responsabilidad individual y de la obligatoriedad de pagar «billes», hay otros muchos que llegaron aquí, pero sus paradigmas de comportamiento no cambian, y eso tiene mucho que ver con la pérdida de principios y valores humanos, de familia y de civismo que arrastran de Cuba. Y ahora puedes llegar a una cafetería y ver y escuchar manifestaciones de chusmería, el chisme y hablar alto delante de los clientes, sin medida ni de volumen ni de lo que se dice. Muy mala experiencia tuve en el Latin Café de Hialeah. Escuché cómo le arrancaban a viva voz las «tiras del pellejo» a una de las compañeras de trabajo. Vergonzoso. Por casualidad, tuve oportunidad de conocer al dueño y me le acerqué y le dije con mucho respeto: “Sus empleadas hablan muy alto como si eso fuera el solar de la Habana Vieja, hablan delante de los clientes de sus colegas y de sus problemas personales, como si no existiéramos los que allí estábamos”. Reconoció con loable humildad y comentó de las que han tenido que botar. Felizmente, cuando pasen de 5 a 10 años, esta sociedad racional-legal «los entrará en cintura».

Otro caso son los diferentes grupitos de amistades de cada pueblo que se reúnen en casa de alguien que invita a su casa y todos llevan algo, mínimo, un 12 de cerveza. Pues ahí se «da un cueeeero»: ¿Te enteraste que fulano dejó la mujer de 20 años y se caso con una jovencita en Tunas? Ñooo! Y tú supiste que fulana dejó a fulano porque aquí el tipo «salió del closet»? Dios míoooo! Y viiiste como mengana publicó en Facebook la foto con el BMW que le regaló el nuevo «amooor».  Pero en esta Ciudad Global y multicultural donde los cubanos ponemos sello de distinción, son diversos los enfoques y perspectivas sobre los procesos de aculturación y deculturación que aquí tienen lugar y que se entremezclan en un mismo «bullir social», como diría el Maestro Fernando Ortiz.

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