De palabra en palabra

COMPARONEAR

COMPARONEAR

Todos los hablantes de español dominicano saben muy bien lo que “comparón” significa; es la persona presumida, pretenciosa, arrogante.

Con relación al verbo que se trae en esta entrega, comparonear, ha sucedido algo muy común en las lenguas naturales, del adjetivo o sustantivo surge un verbo que mantiene estrecha relación con estos.

Este verbo del título es el que presenta la forma en que se comporta el sujeto comparón. En las oraciones naturalmente formará parte del predicado. Gracias a este verbo el comparón se presentará desempeñando las funciones propias de la acción, de movimiento, de estado, de proceso; esto lo hará en el tiempo correspondiente a estas.

El comparón lo que hará con su conducta es mostrarse muy orgulloso de sí mismo o de sus cosas. Se preocupará en demasía del aspecto físico para aparentar atractivo

El comparón lo que hará con su conducta es mostrarse muy orgulloso de sí mismo o de sus cosas. Se preocupará en demasía del aspecto físico para aparentar atractivo. Pretenderá ser más de lo que en realidad es; se creerá superior a los demás. Demostrará así una inclinación desmesurada a creerse mejor que sus semejantes, con quienes se compara regularmente con palabras o acciones para resaltar las cualidades que él mismo considera que lo hacen preferible o más conveniente.

Esta forma de actuar que se ha detallado más arriba es la que caracteriza el proceder del comparón; por lo tanto, es comparonear. En los diccionarios del español dominicano hay que hacer un espacio para este verbo y así documentar su existencia.

MEDIODÍA – MEDIO DÍA

“El Show del Medio Día . . .”

En lo que se ha copiado a manera de ejemplo aparece Medio Día, esto es, escrito con dos iniciales mayúsculas, tomando las dos palabras con el valor de título o nombre de un espectáculo. Que se tome la combinación del adjetivo con el nombre, medio día, para que desempeñe las funciones de nombre es legítimo.

Ahora bien, hay que aprovechar la ocasión para exponer las diferencias que existen entre los dos vocablos del epígrafe, pues la presentación en una sola palabra o en dos dependerá de su significado y función en la oración.

Escrito en dos partes, medio seguido de día, comprende un período más largo que debe tomarse como la duración de la mitad de un día o de una jornada, sin que tenga que ser exacto en su duración

Escrito en una sola palabra, o en dos elementos, el significado no es el mismo. Mediodía, así en una sola palabra, es el momento del día en que el sol se encuentra en el punto más alto sobre el horizonte del lugar de que se trata. Es, además, el período que transcurre alrededor de ese momento, las doce del día. Así como para referirse al período entre las doce del mediodía y las dos de la tarde. Según parece, por el uso, el mediodía se sitúa alrededor de la hora del almuerzo, de allí que en algunos textos españoles sitúen ese momento entre las dos y las tres de la tarde.

Escrito en dos partes, medio seguido de día, comprende un período más largo que debe tomarse como la duración de la mitad de un día o de una jornada, sin que tenga que ser exacto en su duración.

Se debe recordar que mediodía también es una forma de llamar el punto cardinal opuesto al norte, sinónimo de “sur”. Hace unos años mediodía era la palabra favorita para aludir al sur de Francia, se decía o escribía acerca del Mediodía francés.

*AVALANCHAR

“En estos precisos momentos se AVALANCHA una multitud. . .”

En esta corta frase se detecta la existencia de varios errores. Estos se señalarán individualmente y se ofrecerá información acerca de algunas palabras que se asemejan.

La voz del título no aparece en sitio alguno. No se consigue rastro de ella. Se presume por su terminación que es un intento de crear un verbo. Esta presunción nace de la terminación de la voz y la construcción de la frase, pues parece que se trata de un movimiento de la multitud hacia un destino.

En la frase citada la conjugación (¿?) del verbo contiene una palabra, avalancha, que es conocida en español moderno. Se ha escrito moderno porque esa palabra quedó consagrada en el español cuando entró al diccionario académico en la edición de 1970 con la acepción “alud” (1970:146).

  1. Humberto Toscano en Hablemos del lenguaje, calificó la palabra avalancha de “viejo galicismo del siglo XIX”. Allí sostiene que ella “ha superado en el uso cotidiano” al castizo alud; sobre todo en las acepciones figuradas. (1965:334).

Si la palabra avalancha tuvo que permanecer en espera durante más de setenta años para obtener una sanción favorable, habrá que imaginarse la larga espera que tendrá que aguantar este invento que aparece en el epígrafe.

Ni en francés se ha conseguido un verbo de esta familia. Lo que sí existe es un adjetivo de esta familia de voces que apareció en 1927, a pesar de que avalanche figura en esa lengua desde el año 1611. En esa lengua esa es una voz importante por la frecuencia de aludes que se producen en invierno en las montañas con las caídas de nieve. Tiene incluso en francés sentido metafórico.

La voz francesa es un préstamo tomado del franco provenzal. Dictionnaire historique de la langue française (2012-I-249). Todavía en el siglo XVI en francés era lavanche que llegó a avalanche por el influjo de aval que en esa lengua es la parte inferior de un curso de agua o de un valle.

El alud del español no tiene nada que envidiar a la avalanche del francés, pues el vocablo castizo también alcanza a otras materias y no solamente a las masas de nieve que se desprenden por una vertiente.

Después de esta larga revisión, viene a la mente la idea de que el redactor quiso escribir algo parecido a “abalanzar(se)” que expresa “lanzar(se), arrojar(se) en dirección a alguien o algo”.

WORKSHOP

“. . . se harán los WORKSHOPS, donde se . . .”

No existe justificación alguna para continuar usando la voz workshop en español, cuando existen palabras del acervo común que sirven muy bien el propósito de nombrar el cursillo intensivo de enseñanza que en inglés denomina esa voz.

La lengua española ha ido lejos, hasta acomodar una acepción de una de sus palabras para cubrir exactamente las actividades que se hacen en los workshops. Lo que se esboza en la oración inmediatamente anterior a esta será desglosado en detalle en el cuerpo de esta exposición.

La voz inglesa forma parte de ese léxico desde el año 1562 y el Merriam-Webster´s Dictionary la define, “programa intensivo generalmente educativo para un grupo pequeño de personas, enfocado especialmente en técnicas y capacitación en un campo específico”

Fundéu de manera diáfana propugna la palabra “taller” para reemplazar el anglicismo workshop. Para justificar esa selección escribe que taller “hace referencia al concepto de ‘seminario’ o ‘reunión de trabajo’. La palabra seminario consta en la segunda acepción de taller, y en sí misma designa una clase de un profesor con sus discípulos para trabajos de investigación o, de trabajo en común de maestros y discípulos para labores de investigación o práctica de alguna disciplina.

Con esta respuesta Fundéu se aleja de la simple noción de “reunión de trabajo” para definirlo más bien como un concepto amplio de un, “Grupo de personas que realizan un trabajo persiguiendo un fin común”, que fue propuesto por el Nuevo diccionario de voces de uso actual (2003:1348).

El Diccionario de americanismos de la Asociación de Academias recoge la voz del inglés en letra cursiva y destaca su procedencia de la lengua inglesa. Ese lexicón escribe que esa voz es de uso en Chile, Nicaragua y Puerto Rico. En la actualidad se piensa que es de uso, además, en otros países hispanoamericanos. La acepción en este que acompaña a la palabra es, “taller, seminario”.

La voz inglesa forma parte de ese léxico desde el año 1562 y el Merriam-Webster´s Dictionary la define, “programa intensivo generalmente educativo para un grupo pequeño de personas, enfocado especialmente en técnicas y capacitación en un campo específico”. (Traducción RG).

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