Recuerdos simpáticos del año 2005

Jimmy Hungría - 9 de enero de 2019 - 12:08 am - Deja un comentario

En estos días en que acaba de arrancar un nuevo año, quiero remontarme a 14 años atrás y evocar algunos recuerdos simpáticos del año 2005, empezando por algo que escribió en su blog Hipólito Delgado el 7 de septiembre de 2005, que decía así:

“Hoy me llamaron de Tipo Magazine, a la cual siempre he renovado mi suscripción desde que salió, para decirme que la van a descontinuar, y que aún está en veremos si el número actual saldrá o no. Esa revista, para el que no la conoce, es una revista sobre comunicación visual, dominicana, de tirada trimestral. La calidad de impresión era una vaina increíble, el papel súper bueno y grueso, era una revista que daba gusto mirarla hasta sin leerla. Ahora, para decir verdad, yo creo que la única que he leído casi entera fue el primer número, después las demás solo las he hojeado. Yo soy como loco, me coge con suscribirme en revistas y al final por falta de tiempo o por lo que sea no las leo. Antes yo estaba suscrito a MacAddict, Macworld y MacDesign y ahí tengo yo varias revistas de esas que tienen más de un año y ni las he sacado del plástico en que vienen. La revista Tipo por lo menos yo la hojeaba completa y chequeaba el contenido que traían y las tengo ahí para eventualmente leerlas. La suerte, a diferencia de las otras revistas, es que su contenido es más conceptual que técnico y eso no se vuelve obsoleto tan fácil. Es una pena que haya desaparecido esa revista, pero nada, si no deja no deja. Lo que harán con los suscriptores es matarlos con la revista Digo, que no se de que es, pero na, total, yo no la voy a leer, estoy casi seguro, jejeje.”

Rubén Lamarche

Pocos días después, le comenté el asunto al amigo Rubén Lamarche, al encontrarme con él en el Hollywood Diamond, en la VII Muestra Internacional de Cine de Santo Domingo. Rubén me lució un tanto despistado y me pareció no estar muy enterado al respecto, a pesar de ser uno de los jefes de ambas revistas (Tipo Magazine y Digo). Lo que no me imaginé fue que, varias semanas después, recibiría un email suscrito por él y por Carmen Imbert Brugal, editor y directora, respectivamente, de la revista Digo, informando sobre las dificultades que habían surgido, debido a las cuales “la impresión del tercer número de la revista Digo ha sido imposible”, pero que, a pesar del conflicto existente con el presidente de la revista (Manuel Martínez), tanto el vicepresidente ejecutivo (Luis Concepción) como el director creativo y vicepresidente (Rafael Antigua), “están haciendo las diligencias necesarias para que un proyecto de la calidad y envergadura de Digo no perezca”.

Lamentablemente, no se pudo salvar el proyecto y pereció.

Aquel mismo año 2005, específicamente el 1ro. de noviembre, un diario matutino publicó que la contralto norteamericana Marian Anderson “se presentó junto al tenor Paul Robesson (sic) durante la Era de Trujillo, en un concierto en el antiguo parque Ramfis, ahora Eugenio María de Hostos”.

Acerca de la citada publicación, en su momento hice ciertas precisiones, basadas en el extraordinario libro de Arístides Incháustegui y Blanca Delgado Malagón, Vida Musical en Santo Domingo (1940-1965), Colección Banreservas, 1998.

Marian Anderson se presentó en nuestro país, pero no junto a Paul Robeson (con una sóla ese y no con dos como publicó el citado diario), y no en el parque Ramfis, sino en el Salón de las Cariátides del Palacio Nacional y en la Concha Acústica del Partido Dominicano en la avenida San Martín esquina Lope de Vega, los días 7 y 9 de diciembre, respectivamente, del año 1953.

En ambos conciertos fue acompañada por el pianista Franz Rupp y por nuestra Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Roberto Caggiano.

Volvamos al año 2005, cuando el viernes 2 de septiembre, el periódico Hoy, publicó lo siguiente: “… desde el próximo miércoles y todos los miércoles subsiguientes, sólo circularán los vehículos cuyas placas terminen en números pares, esto es en 0, 2, 4, 6 y 8. En cambio, dijo, todos los jueves, a partir del próximo, estará impedido el tránsito a los que tienen placas que terminan en números impares, esto en 1, 3, 5, 7 y 9.” (sic). 

Anuncio de Cielonaranja

Lo que se entiende de la citada publicación es que los vehículos con placas que terminan en números impares no circularían ni los miércoles ni los jueves, ya que los miércoles “sólo circularán los vehículos cuyas placas terminen en números pares, esto es en 0, 2, 4, 6 y 8” y los jueves “estará impedido el tránsito a los que tienen placas que terminan en números impares, esto en 1, 3, 5, 7 y 9”. (sic).

Otros periódicos del viernes 2 de septiembre de 2005 (Diario Libre, Listín Diario, El Caribe) publicaron que los vehículos con placas que terminan en números impares no circularían los miércoles pero sí los jueves y que los vehículos con placas que terminan en números pares no circularían los jueves pero sí los miércoles. Sin embargo, El Día y El Nacional publicaron lo contrario. 

Aunque en su portada publicó que “El secretario de Industria y Comercio informó que los miércoles transitarán los carros con placa par y los jueves los automóviles impares” (sic), en su página 10 El Día publicó que “los miércoles dejarán de circular los vehículos privados y públicos cuya numeración sean pares y los jueves se abstendrán los de placa impares” (sic). 

El mismo viernes 2 de septiembre de 2005, El Nacional publicó: “… los miércoles no podrán circular los vehículos cuyas placas terminen en números pares y los jueves no transitarán los de impares” (sic). 

Y para enredar más la cabuya, el sábado 3 de septiembre Diario Libre publicó: “Los agentes de la Autoridad Metropolitana de Transporte tienen la orden de detener e impedir la circulación de los vehículos con placas pares los miércoles y los de placas impares los jueves” (sic). 

Antes tantas publicaciones contradictorias y pésimamente redactadas, menos mal que la sensatez se impuso y el gobierno descartó la idea de prohibir la circulación de vehículos un día a la semana en base a los números pares e impares de las placas, medida que, en caso de haber sido aplicada, hubiera reiterado la vigencia de lo que decía un distinguido profesor de filosofía de la UASD en los años 70: “La lógica naufragó cuando penetró en las aguas territoriales dominicanas”.

Algunas semanas después, no supe a cual creerle de seis diarios que, en sus respectivas ediciones del 22 de noviembre de 2005, diferían en la cantidad de heridos de un accidente:

Listín Diario: “Unos 19 de 54 empleados de la compañía Verizon tuvieron que ser hospitalizados al sufrir heridas y golpes, luego de que el vehículo que los transportaba se estrellara contra un muro en el lugar conocido como El Puerto o La Virgencita de la carretera Jarabacoa-La Vega.”

Marian Anderson

Hoy: “Dieciséis empleados de la empresa de comunicaciones Verizon y el chofer de un autobús de la compañía Metro resultaron heridos ayer tarde al volcarse el vehículo en la carretera que comunica esta ciudad con el municipio de Jarabacoa. En el vehículo iban en total 53 pasajeros.” Más adelante, decía: “El Centro de Operación de Emergencias (COE), en la capital, informó que los heridos son 45, de los cuales 40 fueron llevados inicialmente al hospital público de La Vega Luis Morillo King.”

Diario Libre: “Quince empleados de Verizon sufrieron heridas leves ayer al volcarse el autobús en que hacían el viaje de regreso de Jarabacoa a Santo Domingo.”

El Caribe: “Unas 30 personas resultaron heridas al accidentarse uno de dos vehículos que transportaban a 54 empleados de Verizon en la carretera Jarabacoa-La Vega, informó anoche la Defensa Civil.”

El Nuevo Diario: “Cerca de 30 personas resultaron heridas al volcar un autobús en la carretera de Jarabacoa, en la provincia de La Vega (norte de la República Dominicana), informaron hoy las autoridades. El director del Centro de Operaciones de Emergencia (COE), Juan Manuel Méndez, dijo a EFE que ninguno de los heridos sufrió lesiones de gravedad.”

El Día: “Cincuenta y tres empleados de la empresa Verizon y el chofer que conducía un autobús de la compañía Metro resultaron heridos ayer tarde al deslizarse el vehículo en la carretera que comunica con Jarabacoa.”

Repito que no supe a cual diario creerle.

Otro recuerdo de aquel año es cuando encontré en las Páginas Amarillas las direcciones electrónicas de varias tiendas de muebles de oficina y les escribí pidiéndoles que me informaran los precios de un escritorio, un sillón, dos sillas y un archivo, indicándoles sus especificaciones de tamaño, color, etcétera.

Una de las respuestas que recibí decía así: “Gracias. Envíenos sus telf y nombre de la CIA por favor. Ventas.” (sic)

Le contesté de esta manera: “Muchas gracias por su respuesta. No sé que son telf, por tanto no puedo enviarle mis telf. El nombre de la CIA es Central Intelligence Agency. ¿Quieren también el nombre de la KGB?”

Otra de las respuestas que recibí decía así: “Agradecemos que nos haya contactado. Para enviarle la información solicitada requerimos de usted los siguientes datos: nombre de la empresa, sector al que se dedica su empresa, dirección, teléfono, e-mail, página web.” (sic)

Le contesté de esta manera: “Muchas gracias por su respuesta. Obviamente, me equivoqué. Pensé que había pedido a una tienda de muebles de oficina que me informaran los precios de un escritorio, un sillón, dos sillas y un archivo. Pero parece que le escribí a un banco pidiendo un préstamo o a una empresa de bienes raíces para comprar o alquilar una casa. Obviamente, me equivoqué.”

Norberto James Rawlings y Miguel D. Mena

A ambas les decía: “Ya no me interesa que ustedes me envíen la información solicitada, pues la misma me ha sido suministrada por otras tiendas.”

En efecto, otras tiendas me proporcionaron con prontitud dicha información, pues no la manejaban como si fuera top secret. Naturalmente, mi decisión de compra como consumidor racional favoreció a una de estas últimas y no a ninguna de las dos primeras aludidas.

Dejemos aquel lejano 2005 y volvamos al presente 2019, año en el cual, aparentemente, la discografía jazzística dominicana podría establecer un record en la cantidad de lanzamientos, pues de acuerdo a lo informado en su blog por Fernando Rodríguez de Mondesert (Jazz en Dominicana), saldrán nuevas producciones de Anthony Jefferson; Josean Jacobo & Tumbao; Hedrich Báez y la Juntiña; Javier Vargas & ATRE; Joshy & 4 Jazz; Yasser Tejeda & Palotré; Sandy Gabriel; Jonatan Piña Duluc, entre otros.

Uno de los primeros eventos culturales, literarios y bibliográficos del año será este sábado 12 de enero a las 5:30 p.m. en el parquecito de los poetas (ubicado donde hacen esquina las calles Isabel La Católica, Arzobispo Portes y José Gabriel García, en la Ciudad Colonial): la Fiesta del Libro Cielonaranja convocada por Miguel D. Mena, en la cual podremos adquirir obras de Pedro Henríquez Ureña, Juan Sánchez Lamouth, Noberto James Rawlings, Jacques Viau Renaud, Máximo Avilés Blonda, Miguel Alfonseca, Minerva del Risco, René del Risco Bermúdez, René Rodríguez Soriano, Tomás Hernández Franco, Aída Cartagena Portalatín, Antonio Fernández Spencer, Antonio Lockward Artiles, Jochy Herrera, Homero Pumarol, Frank Báez, Chiqui Vicioso, Rita Indiana, Carmen Natalia, Karol Starocean, Martha Rivera-Garrido, Nelson Ricart-Guerrero, Juan Dicent, Argénida Romero, Johan Mijaíl, Pastor de Moya, Rey Andújar, Rubén Lamarche y otros autores del catálogo de Ediciones Cielonaranja, sobre el cual hay información en este enlace:

www.cielonaranja.com

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