Persecución

Antonio Almonte - 4 de diciembre de 2018 - 12:07 am - Deja un comentario

Trabajé muy de cerca con Andrés Bautista  y Jesús – Chú – Vásquez desde el nacimiento del PRM en el 2014, hasta el final de sus responsabilidades respectivas como presidente y secretario general del partido a mediados de este año.  Bastaría indicar que, entre otras  tareas internas,  fui designado Director Ejecutivo de la Comisión Nacional Organizadora de las convenciones en las que se eligió el candidato presidencial del PRM en abril del 2015 y, posteriormente, los candidatos al Congreso y a los ayuntamientos en las elecciones generales del 2016.

Esas relaciones de trabajo se estrecharon durante el periodo post electoral, a raíz de las graves irregularidades cometidas el día de las votaciones; irregularidades que fueron investigadas y registradas por una comisión especial designada por el PRM y de la cual fui su coordinador. 

Esos esfuerzos condujeron a la vertebración de un bloque de organizaciones políticas de la oposición, incluyendo al PRM, con el propósito de lograr la modificación de la composición de la Junta Central Electoral, primero, y del Tribunal Superior Electoral, después.

De igual manera, la línea de oposición al gobierno de Danilo Medina y el PLD  desarrollada por el PRM desde su fundación fue esencialmente perfilada por Chú Vásquez y Andrés Bautista.

El desarrollo organizativo del partido, incluyendo la confección de su padrón de militantes y la renovación de los cuerpos directivos  en todos los niveles, mediante una convención nacional participativa, fue también posible por al apoyo de esos dos extraordinarios dirigentes y por  la entrega y talento de otros experimentados dirigentes del PRM.

Además, Andrés y Chú supieron forjar excelentes relaciones políticas y personales con el grueso de los dirigentes de partidos de la oposición; relaciones basadas en valores como credibilidad, respeto y transparencia.

Esa línea de conducta le generó también plena confianza en Hipólito Mejía y Luis Abinader para arbitrar los procesos internos de manera enteramente creíbles,  mientras que el grueso  de la dirigencia media nacional del partido confiaba en que Andrés y Chu eran una garantía para la unidad interna y para una oposición activa y resuelta al PLD.

El rumor de esos afanes y estrategia llegaron al Palacio, y allí decidieron aprovechar rio revuelto y encartar a las dos cabezas titulares del PRM, Andrés y Chú …, y los  embarraron cobardemente con el expediente Odebrecht.

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