I love you, Camacho

He sudado gotas de delirio por este hombre. Lo mío con Radhamés Camacho es platónico. Cada día, sin proponérselo, el diputado agrega motivos a esa fantasía. Sí, lo admiro tal como él es:  huraño, arrogantemente tosco, rebosado de testosterona, estrafalario y de opacas urbanidades. Ahora Camacho revela otra condición no menos provocadora: ¡es rico!  Camacho … Sigue leyendo I love you, Camacho […]

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