Urgente

RPQ y otros caminos del mundo radiofónico

En la cabina de Radio HIN (de Rahintel, canal 7), nadie imaginó que Ricardo Alberto Mateo Alcántara (Richie Ricardo), el larguirucho locutor de voz ronca llegado del municipio sureño Las Matas de Farfán, provincia San Juan, debutaría luego en la televisión nacional como cantante y director de orquesta de merengue con gran parecido a Johnny Ventura. Aunque locuaz, nunca lo comentó. 

A inicios de los ochenta del siglo XX, el emprendedor Frank Natera había arrendado una parte de la programación de la tradicional emisora perteneciente a Radio HIN Televisión (Rahintel, 1959). El productor del popular programa “Por los caminos del mundo”, había reclutado a la extrovertida Amarilis de los Santos, al empático Richie y a Tony Pérez, entre otros, para echar a andar su proyecto.

Amarilis, también de San Juan, lucía inquieta, preñada de sueños. Yo, igual, aunque muy lejos de su carácter “eléctrico”. Sabía de su inclinación por la actuación y la televisión, metas que luego alcanzó. Lo comentaba a menudo. Pero Richie, al parecer, no tenía en agenda incursionar como director, cantante y bailarín de una orquesta merenguera. O lo tenía como el secreto mejor guardado. O la vida dura en la capital le obligó.

El paso por aquella estación del Centro de los Héroes (La Feria) fue breve, pero rico en experiencias y compañerismo. Imborrable. Nunca hubo trapisondas, algo no tan común en la época. Pese a ello, las circunstancias –o el descuido–  impidieron que este trío se volviera a juntar aun fuese en un ambiente de informalidad. Solo veía a Richie en sus presentaciones en la TV, y a la bella Amarilis como conductora en otros programas televisuales, hasta que les perdí de vista. 

En septiembre de 2013 me enteré por los periódicos que Richie había fallecido a los 53 años a causa de un infarto, y sepultado en su pueblo natal. Luego supe de la muerte de Natera. De la talentosa Amarilis, he escuchado que se ha vinculado a una religión cristiana.

EL HOMBRE DEL CHAGUI

Radio Programas Quisqueya (RPQ Cadena Azul), 1,080 kilohertz, AM, operaba desde el tercer piso del edificio Jaar, en la calle El Conde esquina Espaillat. De la Escuela de Locución Otto Rivera solo la separaba una pared, por lo cual el viejo Otto siempre entraba antes de llegar a su oficina. En el cuarto piso funcionaba Radio Unión.

En RPQ todo era viejo: la consola, los platos o tocadiscos, las caseteras, la discoteca, los micrófonos… La fidelidad del sonido no era prioridad.  

Víctor Manuel Fourment Uribe (f), dueño de la emisora, era “enfermo” con lo viejo. Sentía orgullo por su tecnología. Su locutor de confianza era Chicho. Un pequeñuelo regordete de piel clara, voz firme y aguardentosa, que se deleitaba con los tragos y el café, y no cesaba de fumar, pese a que ya jadeaba como un perro Pug. Era el responsable de la mañana, hasta entrada las dos de la tarde. Le sustituía Tony Pérez, quien era relevado a las seis por Rafael Santana. La experimentada Nurín García Hatton (f) cerraba las noches con su exquisito Música en Relieve.

RPQ sobrevivía por los programas arrendados; el tiempo de música para los locutores de planta era escaso: el simpático locutor macorisano Rolando Salazar (f) y su show vespertino de salsa, merengues y concursos; el predicador Tony Batista y sus arengas diarias; Miguel Pineda, sus entrevistas y comentarios; el cubano espigado de voz desagradable, Tulio Navarrete, y su espacio solo de concursos; los eternos amigos Wilfredo Alemany y Andy Dauhajre, y su proyecto Moderno…

El propietario de la estación era un tipo recio, enigmático, distante, cortante, de pocas palabras. Al menos, con el personal. Durante cerca dos años nunca le vi risueño.

Con su eterna guayabera blanca, su ceño siempre fruncido y su pintoresco “chagui” con fijador, siempre llegaba taciturno y se internaba en su oficina. A través del cristal de la cabina, veía contadas personas cuando entraban a su despacho sin preguntar. Otto Rivera, una de ellas. El atraso en los pagos a los locutores era común. Había que atraparlo en algún momento de buen ánimo, tarea muy difícil.  

Un día amanecí agobiado por cumplir un horario cada día y no recibir a tiempo el pago correspondiente. Era yo, además de locutor musical, estudiante de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, nativo de la provincia fronteriza Pedernales, y vivía en un suburbio capitalino, en el 7 de la Respaldo Samaná, Guachupita.

Le comentaba mi situación al inefable Chicho. Y él, sudoroso, con su vasito plástico con café humeante en una mano y el cigarrillo (Casino) en la otra, solo me recomendaba: “Háblale; espera que salga, y dile”. 

Pero no podía. Fourment Uribe me petrificaba. Entendía, además, que era su responsabilidad pagar al personal. 

Ante la insistencia de Chicho, un día, tras agotar mi turno en cabina y prepararme para ir a la universidad, el hombre del chagui también salía de su oficina para marcharse a San Cristóbal. Comenzó a bajar los escalones. Yo le seguía, sigiloso, sin que lo advirtiera. No podía abordarle. Sentía temor a una agresión verbal. Ya caminando por El Conde, en dirección este-oeste, hacia el Parque Independencia, le llamé entre dientes: ¡Don Fourment!”. Se volteó con cara de ogro, y me preguntó, áspero: ¿Qué pasa? –Le respondí: “El pago, lo necesito”. Sin hablar, se introdujo la mano en el bolsillo derecho de su pantalón gris, sacó una pepeleta de cien pesos y me la entregó. Solo dijo: –“No tengo más”. Y siguió su camino como si el deudor fuese yo.

Aquella tarde me convencí de que no debía seguir en RPQ Cadena Azul, y me dispuse a seguir probando por los caminos del mundo radiofónico. La frecuencia 1,080 sería traspasada luego a otro empresario. Años después, moría Fourment Uribe. 

 

encuesta

¿Tratará el Comité Político del PLD hoy sobre la reelección de Danilo Medina?

Cargando ... Cargando ...

Participa en el debate

No aceptamos comentarios ofensivos ni denigrantes.
Estamos interesados en el debate de las ideas, no auspiciamos ninguna ofensa contra nadie. Los comentarios que contengan mensajes denigrantes, ofensivos, difamatorios, injuriosos, por razones de raza, de política, de religión o de cualquier otra índole serán eliminados y sus autores excluidos de continuar comentando.

© 2011 - 2019 Editora Acento SAS. Todos los derechos reservados.
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

Se un periodista ciudadano - Comparte las incidencias de tu comunidad.