Matices para la vida

Todo llega a su tiempo (Eclesiastés 3,1)

Cada cosa tiene su tiempo bajo el sol, pues,  hay una sola vida, una sola etapa de cada momento, un solo momento correcto, un solo instante donde cada uno es aquello que jamás se volverá a repetir, y así es la vida.

En todo momento, una    sola cosa quiero    

       En todo momento, una  sola cosa he de ser y es estar atento de lo que es, de lo que quiero y de lo que busco. 

Quiero poder tener una palabra de apoyo y aliento, una palabra de consuelo, un consejo de luz, ahora quiero encontrar cuando busque, dar lo mejor de mi existir en cada tiempo, a favor de los demás.                                                                                                                                   

Todo el que busca, encuentra, entonces,  todo el que encuentra ha de seguir buscando. 

Hay un tiempo para sembrar y otro para recoger

En el tiempo para sembrar, se puede cultivar todo lo que es necesario, así, el padre y la madre invierten un tiempo precioso en sus hijos, siembran vida, valores, costumbres con la esperanza de que un día podrán cultivar todo lo sembrado, ellos, los padres buscan dar lo mejor de sí, con tal de que la siembra en cada hijo sea significativa, por eso, no basta con sembrar, es necesario ver qué y cómo se siembra, además de saber el tiempo en qué se hace.

El tiempo de recoger lo sembrado tiene su importancia, pues de  no saber hacerlo, en vez de recoger, lo que sucede es que se aborta el cultivo; si sembrar exige de toda una maestría, recoger es todo un arte, y si se hace bien, entonces, se ha ganado doblemente. 

Aprovechar los tiempos 

El tiempo es la vida, de modo que, si se aprovecha el tiempo, se está aprovechando la vida, y al hacerlo se brinda honra y se muestra valor por ella, y de esa manera se encamina el ser a valorar el tiempo, la vida, las cosas, con tanta fuerza que esto mismo se convierte en un bien muy preciado. 

En ese sentido, aprovechar el tiempo también tiene su importancia; hoy dia, existe una tendencia a despilfarrar el tiempo, por tanto la vida misma, y pareciese como si se va extraviando el rumbo, y generaciones enteras muestran y viven en el sin sentido, donde la valoración a la vida parece que se encuentra en un plano muy inferior. 

Existe una urgencia de recuperar el tiempo, la vida, las cosas y de tomar el pulso nuevamente, de tal manera,  que, volvamos a encontrar su propósito, el para qué estamos aquí en este plano y en este momento histórico. 

Hay un tiempo para vivir y un tiempo para morir 

Y podemos hablar de una realidad que comparte las caras de una misma moneda. Por eso, cuando existe una valoración del tiempo y de la vida, entonces hay un respeto a todas sus manifestaciones, y en ese sentido, nadie se siente dueño de nadie ni de nada. 

Se respeta la vida como bien mayor, de forma tal, que es lo que más importante, lo más pleno, lo que tiene  un límite más grande, siendo así, que nada ni nadie está autorizado a tocar, dañar, o disponer a su antojo de esta vida. 

Pues todo tiene su tiempo, y existe un tiempo para nacer, otro tiempo para vivir y crecer y otro tiempo para morir, más todo en su tiempo y se habrá cumplido a plenitud la historia, el destino o propósito de cada uno. 

Hay un tiempo para todas las cosas en este mundo, no hay que desesperar, todo llega a su momento y hora, y eso merece espera y respeto. 

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