Atalaya del escrutinio

Las buenas nuevas

«La imagen del mundo que tenemos a través del periodismo… es muy diferente a la imagen que tenemos cuando miramos los datos.» –Steven Pinker

El mundo visto desde el prisma de las noticias periodísticas- y sobre todo de los titulares-  alarma y puede sumir a cualquier  persona sensible en una profunda depresión.  El consumo de noticias sin filtro puede ser altamente perjudicial para nuestro equilibrio anímico. La impresión que se proyecta en las noticias es que el mundo se está acabando y hay que salir huyendo para escapar a la inminente hecatombe que se cierne sobre nosotros. En las noticias raras veces encontramos alicientes para redoblar la lucha por un mundo mejor, porque todo parece perdido. Cada reportaje puede ser veraz, pero ¿es verosímil la imagen que nos hacemos del mundo en galopante  deterioro? 

Lo publicable es muchas veces lo reprobable, y los protagonistas desalmados acaparan los titulares con sus nefarias acciones. Lo bien hecho raras veces es noticia de primera plana, pues es difuso, generalmente toma mucho tiempo concretarse y no produce impacto inmediato ni emociones fuertes. Matar es instantáneo y alarmante, noticia que vende como pan caliente; criar y formar bien a un niño es de largo metraje y no suscita el mismo apetito del público consumidor de noticias. Resuenan las palabras  de Steven Pinker, un auténtico estudioso de la materia:

“…si hay una guerra, una explosión o un ataque terrorista llega a los titulares, leemos sobre ellos y todos los avances, como que cada vez menos países tengan guerras, que las personas vivan más y que menos niños mueren por enfermedades nunca son noticia, porque nunca suceden de golpe en un martes.”

Con la globalización y el avance de la tecnología de las comunicaciones, hoy nos enteramos inmediatamente de lo mal hecho y los desastres en los confines del mundo, y no solo en nuestro entorno inmediato como en tiempos no tan remotos. Nosotros vivimos bombardeados las 24 horas con sucesos anecdóticos de la tragedia humana, fenómeno que nos impulsa a asumir que el mundo va siempre de mal en peor.  Con su actual política editorial de cazar noticias de sucesos, muchos medios de comunicación vienen contribuyendo inconscientemente a fomentar el fatalismo  y el escapismo paralizantes, ralentizando el progreso de la humanidad.

El sesgo pesimista inherente a los medios de comunicación tradicionales que reportan primordialmente  hechos violentos y criminales, desastres naturales y otros acontecimientos escandalosos porque son “las últimas noticias”,  y porque los reporteros sienten el deber de denunciar y condenar lo mal hecho, se ha agravado con la proliferación de “noticias falsas” en las redes sociales, premiando  la inmediatez y distorsionando la percepción de los participantes.  La semana pasada  un cibernauta mercenario puso a circular un video de un tiroteo gangsteril diciendo que acababa de ocurrir en un supermercado de Higüey, alimentando engañosamente la percepción que tenemos muchos dominicanos de una delincuencia callejera desbordada en nuestro entorno. Por unas horas recrudecieron viejas teorías de conspiración alegando que las autoridades con frecuencia ocultan hechos violentos,  porque este falso incidente no había sido reportado por los medios. Los comentarios acompañando  el video del tiroteo ocurrido realmente en África del Sur reflejan una posible motivación política para propagar la noticia falsa, responsabilizando  al gobierno dominicano de la delincuencia por su inacción. Por suerte  en esta ocasión la Policía Nacional supo rápidamente desmentir el bulo por su cuenta de Twitter y varios medios de comunicación difundieron el desmentido, pues la grabación ya empezaba a alarmar a los incautos.  Pero muchas veces  las falsedades son inventadas  y propagadas  para ganar dinero, expresar odio tribal  y hasta por travesuras inmaduras de los iniciadores de bulos. En algunos casos es difícil determinar el origen o propósito malsano, como en el caso de la burundanga supuestamente administrada por contacto cutáneo hace unos meses, pues no es fácilmente identificable un beneficiario inmediato de la confusión provocada  por esas noticias falsas. Quizás por eso mismo fue tan persistente el bulo de la burundanga en nuestro medio, escalando incluso a nivel de editorial en un diario de amplia circulación. Además,  nunca fue combatido con firmeza por las autoridades policiales, contribuyendo a la propagación del mito urbano que causó  innecesaria ansiedad en la ciudadanía. Hay que sofocar temprano los bulos, con acciones responsables como en el caso del video del falso tiroteo en Higüey.

El periodismo de valor tiene una misión que va más allá de registrar los sucesos de hoy  e informar verazmente al público, pues debe poner en perspectiva lo que reporta, y en el mejor de los casos, también estimular la reacción enérgica a los acontecimientos. La labor del periodismo de calidad consiste en  poner esos reportajes de hechos particulares en perspectiva, utilizando  estadísticas confiables que permiten al receptor interpretar las noticias con ecuanimidad en un contexto comparativo. No proponemos censurar los hechos trágicos que en realidad suceden diariamente. Ni siquiera solo se trata de destacar mayor número  de acontecimientos  positivos para contrarrestar la negatividad de los sucesos de hoy, esfuerzo que bien merece la pena. Sí debemos proactivamente descubrir y denunciar los bulos, y delatar a sus propagadores, como ya hacen muchos medios investigando a profundidad las noticias sospechosas con el propósito de exponer las falsas. Pero lo más importante es mantener la perspectiva, resaltando tendencias históricas de los datos y haciendo evaluaciones comparativas, para evitar alarmar generalizando en base a noticias anecdóticas.  Decir que la violencia va en aumento porque se han reportado en la semana varios incidentes serios, sin utilizar  estadísticas para realizar una evaluación comparativa en el tiempo, es hacer un flaco servicio a la sociedad.  El periodismo debe ir más lejos y proactivamente alertar al público sobre la falacia de llegar a conclusiones generales en base a hechos aleatorios, sin datos estadísticos.  Se debe resaltar cuando la tendencia es hacia la mejora, como también destacar los asuntos pendientes que requieren de una intensificación de esfuerzos para mejorar.

El periodismo  debe incitar a la acción proactiva, pero si con frecuencia las noticias son negativas y no se ponen en perspectiva, lo que provocan es pesimismo, antesala del derrotismo que paraliza  a los ciudadanos.  La memoria nos juega trastadas, y tendemos a recordar más lo positivo del pasado y magnificar lo negativo del presente, como comentara el periodista estadounidense, Franklin Pierce Adams, citado por Steven Pinker: “Nada es más responsable de los buenos viejos tiempos que nuestra mala memoria.

Steven Pinker es un brillante académico de la psicología experimental, autor del recién publicado libro,  En defensa de la Ilustración (Paidós, 2018). En sus escritos y charlas provee recursos eficaces para contrarrestar las trastadas que nos juega la memoria cuando leemos o vemos hechos trágicos del presente en las noticias, tentándonos a concluir que el mundo se va a pique. En particular, Pinker hace uso de gráficos para ilustrar la evolución del bienestar de los humanos a través del tiempo. El académico canadiense argumenta convincentemente por medio de elocuentes estadísticas graficadas que,  “…la visión pesimista que se tiene con respecto al mundo está lejos de la realidad, y que la vida en el planeta, tal como lo conocemos, es mucho mejor que lo que podemos percibir a través de los medios. Eso sí, siempre se puede -y se debe- mejorar”, en una entrevista con Juan Batalla de Infobae, en ocasión de su reciente  visita a Buenos Aires. En otro espacio Pinker  ha afirmado que cuenta “…la historia en gráficos, porque es la manera que tenemos de apreciar cuánto ha progresado el mundo«.

Las estadísticas graficadas de Pinker nos gritan repetidas veces que no todo está perdido y que bien vale la pena redoblar esfuerzos por un mundo mejor. Estas son las buenas nuevas en gráficas, merecedoras de los principales titulares en primera plana. El buen periodismo no solo debe manejar con altura las noticias del momento, sino también utilizar los datos que permiten contextualizar y analizar comparativamente los acontecimientos. Con estas armas en mano, una primordial tarea del periodismo de calidad es llevar las buenas nuevas al público con insistencia, para así contribuir a vencer el pesimismo que nos amenaza.

https://www.diariolibre.com/noticias/video-asalto-a-supermercado-que-circula-en-las-redes-no-ocurrio-en-el-pais-LK10832458

https://www.infobae.com/america/mundo/2018/09/18/8-graficos-que-muestran-el-pasado-explican-el-presente-y-vaticinan-el-futuro/

https://es.tiny.ted.com/talks/steven_pinker_is_the_world_getting_better_or_worse_a_look_at_the_numbers

https://www.infobae.com/america/cultura-america/2018/09/11/steven-pinker-con-infobae-la-imagen-que-tenemos-del-mundo-es-tan-negativa-que-alimenta-las-plataformas-de-los-populistas/

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