Arquitectura y energía

Los arquitectos que no eran arquitectos III

Retomando nuestra sería iniciado antes de las vacaciones del verano, continuaremos algunas reseñas de los genios de la arquitectura que no se formaron como tal dentro de un programa académico convencional de alguna universidad. 

Y decimos convencional dado que no nos atrevemos a decir – nunca lo haríamos – que no transitaron sus respectivos procesos formativos particulares. 

Pero esta continuación de la serie, tomará un rumbo alternativo esta semana y haremos referencias a un gran forjador de la educación formal de la arquitectura en nuestro país, Rafael Calventi, quien es un producto del formalismo de la academia, y nada menos que de Universidad de Roma La Sapienza, lugar en el que obtuvo su grado doctoral bajo la tutela de mentores de la talla de Pier Luigi Nervi.

Convencional y formal

Como convencional entendemos la formación que hemos recibido muchos de los arquitectos que ejercemos el oficio hoy. Algunos hemos tenido la ocasión de asistir a las clases magistrales de grandes maestros de la arquitectura en las aulas de una alta casa de estudios, y generaciones a la nuestra pudieron asistir a las clases del Prof. Calventi. En República Dominicana tenemos varias de esas escuelas formales que han educado a la gran mayoría de los arquitectos dominicanos, una de ellas es la Escuela de Arquitectura de la UASD. 

En 1966 y por resolución del Consejo Universitario se crean las Escuelas de Ingeniería y la Escuela de Arquitectura de la UASD. Ya para el 1971 pasan todas estas escuelas a denominarse Departamentos. 

Pero volviendo a 1966, es en ese año que el Dr. Calventi es designado Director de la Escuela de Arquitectura de la UASD, la de más solera -si cabe el término- de nuestro país; aunque al día de hoy no sea la más actualizada en cuanto al abordaje de la cuestión arquitectónica desde la globalidad contemporánea que vivimos.

Calventi fue discípulo, entre otros, de un genio de la estatura de Ieoh Ming Pei, el arquitecto estadounidense de origen chino, autor de obras tan emblemáticas como la pirámide de vidrio y aluminio, que desde 1989 sirve de acceso al Museo del Louvre. 

Con el Prof. Calventi pudimos conocer, dentro de sus clases formales – no mi generación pero si otras anteriores- un enfoque de la arquitectura desde una teorización magistral. Y eso, entre otras muchas buenas cosas,  le quedó a la Escuela de la UASD, es decir, un buen enfoque teórico de la arquitectura que varios de sus predecesores, en sus clases de historia y teoría,  han mantenido, por lo menos en las figuras de Rozas Aristy (fallecido), Alberto Guerra, Natividad Cotes o Andrés Navarro.

Además, el Arquitecto Calventi fue autor de las obras que en estos días se han referenciado, a propósito de su partida, y que han sido objeto de estudio. ¿Quién de nosotros, estudiantes de la UASD de los 90 no tuvo que analizar el conjunto que representa el Banco Central de la República Dominicana?

Hoy le decimos adiós a este maestro dominicano y saludamos su ejemplo de compromiso formativo, agradeciendo su aporte y reconociendo su gran valor. 

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