Atalaya del escrutinio

El marqueteiro mercenario en su encrucijada

Después de participar en diversas campañas electorales, como activista e incluso como asesor de varios candidatos presidenciales de su país (incluyendo director de las exitosas campañas electorales de Ronald Reagan en 1980 y 1984), nuestro protagonista se lanza con arrojo a conquistar el mundo utilizando como principal arma sus extensos contactos políticos en las altas esferas republicanas de Washington. El éxito alcanzado por el intrépido consultor electoral y sus socios (entre ellos, el  autodenominado “dirty trickster =sucio embaucador”, Roger Stone) en el ámbito internacional fue rotundo.  Entre el selecto grupo de sus tempranos clientes internacionales siempre se menciona a la República Dominicana*. También trabajó como asesor de imagen y lobista en Washington para una extraordinaria galería de criminales: el general Teodoro Obiang de Guinea Ecuatorial, Ferdinand Marcos de Filipinas, el líder guerrillero de Angola, Jonás Savimbi, Mobuto Sese Seko de Zaire, el general Ibrahim Babangida de Nigeria, y Daniel arap Moi de Kenia, entre otros sonados sátrapas, traficantes de armas, y matones con necesidad de sus especiales servicios de prestidigitador. Usualmente cobraba altas sumas de dinero (muchos cientos de miles y hasta millones de dólares) a cambio de crear realidades alternativas para blanquear atrocidades cometidas. En 1989, cuando gestionaba un contrato para cabildear a favor del dictador somalí, Manafort proclamó (según reporta un antiguo colaborador): “Todos sabemos que Barre es un matón. Debemos asegurar que sea nuestro matón.” Dicen que la firma de Manafort consideró y rechazó como cliente a Muamar Gadafi en su apogeo desafiante, no por pruritos profesionales, sino para no arriesgase a enajenar a algunos de sus cautos clientes estadounidenses. Sin dudas, Paul Manafort es el paradigma del marqueteiro mercenario, dispuesto a trabajar para cualquier cliente, sus servicios a la venta al mejor postor.

“Marqueteiro” o “marketeiro” es el apelativo que utilizan en Brasil para designar al consultor político y asesor electoral. Según Wikipedia, esta moderna voz tiene una carga despectiva, y ellos prefieren ser llamados “profesionales del marketing político”. En Ucrania, sin embargo,  llaman “tecnólogo político” a la persona que dirige una campaña de imagen política o electoral, suponemos que con cierta ironía, al menos después de haber conocido al marqueteiro mercenario por excelencia en su actuación a favor de Viktor Yanukovich en las elecciones de 2006, como candidato a primer ministro, y en 2010 a la presidencia, y durante su reinado hasta su derrocamiento en 2014. Los ucranianos siguen pagando caro las consecuencias de esa sofisticada estafa electoral. Para Manafort, en cambio, su intervención en Ucrania al servicio de intereses pro-rusos ha sido su trabajo profesional más lucrativo como marqueteiro, al tiempo que una causa importante de su actual encrucijada legal.

Hacia 2015 el marqueteiro mercenario se sentía desesperado por el colapso de la vaca rusa-ucraniana que le había producido durante años incontables millones para despilfarrar a dos manos.   Un abono anual a palco de los Yankees de US$226,800 cargado a su tarjeta American Express, prendas de vestir como una chaqueta confeccionada a la medida en piel de avestruz (15,000 dólares) y otra en piel de pitón (20,000) también de la tienda que se anuncia como “la más cara del mundo”, así como finos tapices antiguos para adornar sus lujosos inmuebles eran solo algunos de sus estrafalarios hábitos y millonarios compromisos económicos que no supo controlar. Además, debía la friolera de 19 millones de dólares al oligarca ruso y amigo íntimo de Putin, Oleg Deripaska, su patrono desde 2005.  Ante estas circunstancias, en marzo 2016 logra insertarse- gracias a la intermediación de un mutuo amigo empresario, Tom Barrack, y a su oferta de no cobrar por sus servicios- en la campaña electoral de Donald Trump como cabildero para asegurar los votos en la convención republicana, labor que ya había realizado para varios candidatos  republicanos durante su meteórica carrera. Tres meses después, a la salida del director  Corey Lewandoski en junio, Manafort pasa a dirigir la campaña electoral de Trump. Evidentemente tenía la intención de capitalizar su cercanía al candidato presidencial republicano como él bien sabía hacer. Entre otras maniobras para aliviar su apremiante situación financiera, obtuvo fraudulentamente préstamos  por unos 16 millones de una entidad bancaria de Chicago, a cambio de prometer a su máximo ejecutivo gestionarle un puesto en el gabinete de Trump. Pronto se le peló el billete, cuando  en agosto estalló la noticia de haber recibido más de 12 millones de dólares no reportados de los ucranianos y Trump decide desvincularse de su marqueteiro, pero no sin antes Manafort participar en la reunión de Donald Trump Jr. con los rusos que ofrecían documentos hackeados sobre Hillary Clinton, objeto de la investigación sobre la alegada colusión entre rusos y republicanos. Desde entonces la carrera del “tecnólogo electoral” de 69 años ha rodado cuesta abajo con impresionante ímpetu, y actualmente Manafort corre el riesgo de permanecer encarcelado por el resto de su vida.

Las primeras audiencias del juicio a Manafort en un tribunal federal de Virginia han expuesto la inmundicia del mundillo habitado por el marqueteiro y su asistente, Rick Gates, ahora testigo contra su antiguo patrón, entre oligarcas ucranianos y rusos. El juez tuvo a bien prohibir durante el juicio el uso de la palabra “oligarca” en referencia a los “billonarios” ucranianos y rusos, adeptos a Putin y patrocinadores de Manafort, por su carga negativa en oídos del indefenso jurado. De esos oligarcas, Manafort recibió más de 60 millones de dólares por sus servicios para Yanukovich. También objetó el magistrado por lo sobreabundante de la evidencia presentada por la fiscalía sobre la dilapidación de millones de dólares en compras estrafalarias de ropa, alfombras antiguas y otras menudencias sin haber reportado los ingresos al fisco estadounidense. Ante las protestas de la fiscalía, ya el juez ha tenido que admitir, a regañadientes, haber errado al regañar sin justificación a los fiscales en presencia del jurado.

El marqueteiro mercenario se encuentra en una seria encrucijada. En breve finalizará el juicio y sabremos el veredicto del jurado, y en el probable caso de que sea declarado culpable, Manafort tendría que decidir si sigue batallando en este y el otro proceso que también tiene abierto en una corte federal en Washington, o mejor empieza a cooperar con la fiscalía como ya lo hiciera- en su contra-  su antiguo colaborador, Rick Gates, a cambio de una pena reducida. Hoy su cliente más famoso y poderoso, Donald Trump, se mira en el espejo y aguarda con expectación  el desenlace del juicio de Manafort, al igual que su antiguo socio, Roger Stone, porque podrían ser ellos los próximos en el banquillo de los acusados, y con Manafort de testigo en su contra. Si hay una cosa que la actuación de Trump como candidato y presidente ha demostrado, es su falta de criterio en la selección de sus colaboradores, a pesar de presumir de tener un ojo clínico para la selección de sus aprendices.  Trump nunca le ha hecho caso al viejo aforismo, “dime con quién andas y te diré quien eres”. O quizás más precisamente su reiterado comportamiento prueba que él tiende a contratar a personas en su imagen y semejanza: mercenarios sin escrúpulos.

*Según reporte oficial, el gobierno dominicano presidido por Joaquín Balaguer solo pagó $69,778.00 durante el periodo fiscal de 1984 a la empresa Black, Manafort and Stone por servicios inocuos, en contraste con muchos de los otros clientes extranjeros. Ver pág. 142 del enlace https://www.justice.gov/nsd-fara/page/file/991776/download No hemos encontrado otros registros de pagos de R.D. a la empresa de Manafort en una búsqueda rápida.

https://acento.com.do/2018/opinion/8594669-paul-manafort-gran-problema-trump/

https://www.lavanguardia.com/internacional/20180804/451201479070/paul-manafort-rusiagate-juicio-perfil.html

http://www.asodeguesegundaetapa.org/quien-es-paul-manafort-y-que-papel-jugo-en-la-historia-de-guinea-ecuatorial-su-detencion-vuelve-a-poner-a-trump-al-pie-de-los-caballos-del-fbi-magnet/

http://www.slate.com/articles/news_and_politics/politics/2016/04/paul_manafort_isn_t_a_gop_retread_he_s_made_a_career_of_reinventing_tyrants.html

https://medium.com/war-is-boring/donald-trumps-campaign-manager-worked-for-warlords-arms-dealers-and-dictators-261626a143d8

https://www.theguardian.com/us-news/2016/may/31/donald-trump-paul-manafort-riva-levinson-book

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