El Sol Naciente

Mi experiencia con Rhadamés Trujillo

Era yo un ignorante muchacho arraigado en Cotuí en la llamada “Era de Trujillo” con menos de 15 años cuando ajusticiaron al Sátrapa. Me acuerdo perfectamente cuando preparada la Tribuna frente al Parque se disponían las autoridades a recibir con toda pompa al “Generalísimo” pocos meses antes de morir; lo avizoré desde los pasillos del Parque Duarte atemorizado medio distanciado ante una figura endiosada; eso me habían enseñado. Luego se me prendió la curiosidad y me dirigí a la cercanía del Partido Dominicano, donde continuaba su agenda distribuyendo árboles frutales, al pasarles próximo a los vehículos negros lujosos del ” Jefe” un boche de la seguridad me obligo a alejarme de los mismos. Nunca entendí otra versión de la “democracia”, que venía intrínseca en los libros de textos y en las imágenes grandilocuentes que nos presentaban en cuadernos y libros. Con su desaparición, cambio relativamente la historia para mi generación de entonces.

Esa fue mi primera impresión de Trujillo y de todos nosotros, luego advino una tormenta política. Sin antes dejar de contarles que otro evento trujillista me cautivo en mi corta juventud, y sucedió en la visita que hiciera Petán Trujillo a Cotuí, con motivo de apadrinar en masa a niños no bautizados. En ellos un hermano menor recibió de su padrino desconocido las aguas bautismales en la Iglesia, desde luego, más cincuenta pesos de regalo( una verdadera fortuna); observe cuando montado en su carro Petan regaba dinero de cincuenta pesos al salir despavorido en su montura. Mi segundo encuentro con un Trujillo. La democracia era Trujillo y Trujillo era la democracia en el limitado conocimiento que anidaba nuestra conciencia juvenil, la ignorancia servía de enemiga de la educación democrática a causa de treinta años de dictadura.

Pasaron en el hilo de la historia dominicana cerca de  veinticinco años y el destino me acoge con la responsabilidad de Jefe de la Misión diplomática dominicana acreditado en Panamá; previo a mi partida a presenta las Cartas Credenciales gire una visita al hogar de Hatuey de Camps a la sazón Secretario de la Presidencia en el Gobierno del Presidente Salvador Jorge Blanco; en nuestra conversación me aconsejo privarme de la compañía del hijo del dictador Rhadamés Trujillo, residente en Panamá. ¿A qué venía esa sugerencia del ducho político? Al hecho de que Radhamés aprovechaba la circunstancia de los encuentros con los embajadores para dejar entrever la suspicacia de una componenda; al menos eso creían algunos desde la República Dominicana y en nuestra Cancillería y ciertamente varios diplomáticos cayeron en desgracias por esos comentarios que pudieron haber sido infundados en ocasiones.

Cuando tome posesión de la Misión en Panamá, previo a la entrega de mis Cartas Credenciales al entonces Presidente Nicolás Ardito Barletta, bajo el amparo del General Manuel Ant. Noriega, ( yo novato en estos delicados menesteres diplomáticos) martillaba insistentemente en mi cabeza aquellas palabras de Hatuey y lo primero que hice fue poner las cosas claras y contundentes a mis agentes diplomáticos sobre esa relación con el Trujillo. Hice la salvedad al Ministro Consejero Honorífico hoy fenecido Juan Cambiasso, que era una especie de compadre de Rhadamés e inseparable de tragos y gourmet en los ambientes sociales panameños. Con el llegue al acuerdo de que no me forzara a encuentro con el hijo menor de Trujillo y le fui directo, pero que todo papeleo en su condición de dominicano la Misión estaba en el deber de resolverlo y tramitar su solicitud. Cambiasso cumplió con dicho propósito a cambio de no solicitar su cancelación, a sabiendas yo sabía de su búsqueda de informaciones sensibles.

¿Cómo conocí a Radhamés Trujillo? Mi residencia en Cangrejo estaba cerca de la suya y lo veía desde mi vehículo, caminando con una perrita puzle frecuentemente de tardecita, bajito y casi calvo, de paso lento y modestamente barbudo. No se notaba con buenas condiciones económicas y solía entrar a la Panadería vecina donde frecuentaba el boxeador Mano de Piedra Durán. Había periodo que se esfumaba por encontrarse en Miami u otra Nación, entonces no sabíamos de él. Un día del año 1985 al ingresar a almorzar en el Restaurante Capital Bistro Panamá aviste de inmediato de frente a Radhamés sentado con sus camaradas, le hice una seña a Cambiasso, que pernoctaba más con el que con la presencia en la Embajada ( desde luego mucho mejor) se acercó y le dije que sólo me acercaría a saludar por cortesía y así lo salude raudo en su mesa. Fue mi único saludo con Rhadamés, ya en mi final en Panamá se hablaba de sus negocios sucios y no volvió a verse en esos lares. De manera que fue el tercer episodio de experiencia con un Trujillo.

Participa en el debate

No aceptamos comentarios ofensivos ni denigrantes.
Estamos interesados en el debate de las ideas, no auspiciamos ninguna ofensa contra nadie. Los comentarios que contengan mensajes denigrantes, ofensivos, difamatorios, injuriosos, por razones de raza, de política, de religión o de cualquier otra índole serán eliminados y sus autores excluidos de continuar comentando.

© 2011 - 2019 Editora Acento SAS. Todos los derechos reservados.
Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial 4.0 Internacional.

Contáctanos vía WhatsApp y haz tus denuncias aquí