Deadpool 2

Hoy el cine de masas está almidonado por una fórmula que no invita a ninguna reflexión y subraya cada vez más los guiones modélicos transportados desde la cultura del comic. Y creo que es así, lo que las audiencias están consumiendo no es más que literatura “pulp” llevada a la pantalla.
Félix Manuel Lora/Acento.com.do - 24 de mayo de 2018 - 1:00 pm - Deja un comentario
Foto: Fuente externa

Deadpool 2

Título original: Deadpool 2. Género: Fantástico. Dirección: David Leitch. Guión: Rhett Reese, Paul Wernick (Personaje: Rob Liefeld, Fabian Nicieza).  Reparto: Ryan Reynolds, Zazie Beetz, Josh Brolin, Morena Baccarin, T.J. Miller. Duración: 1 hora 41 minutos. Clasificación: + 18 años. País: USA

Podría decirse que estoy saturado de tantos superhéroes que llenan las pantallas de una narrativa insulsa ya muy alejado de las estructuras clásicas que el cine norteamericano pudo desarrollar hasta la década de los noventa.

Hoy el cine de masas está almidonado por una fórmula que no invita a ninguna reflexión y subraya cada vez más los guiones modélicos transportados desde la cultura del comic. Y creo que es así, lo que las audiencias están consumiendo no es más que literatura “pulp” llevada a la pantalla.

Después de someterme a diez años de superhéroes de la Marvel, algunos personajes de este universo han dado salto de pulga para hacerse de sus propios espacios en el público. Uno de estos es Deadpool, un personaje gamberro que se despacha cualquier situación como si fuera un eructo en público.

Su hazaña en solitario ocurrida en 2016, trató de marcar un terreno propio consiguiendo cierta avanzada con respecto a los demás compañeros de factoría y logrando enganchar a una audiencia que lo vio como el anti-Marvel por su manera irreverente de mofarse de la cultura pop y hasta de su propio universo.

Teniendo a Ryan Reynolds como el actor que le imprimió cierta morfología a este atípico superhéroe, Deadpool se mostró como un personaje que encajaba muy bien con los propósitos de esta contemporaneidad donde nada es falso ni verdadero.

Su elocuencia, su mordacidad ha ofrecido un conjunto de chistes que le permitieron jugar con el mundo de los cómics, pero también con la televisión, la música y la política. De esta manera se despacha un conjunto de variedad humorística que trata de alcanzar mejores niveles que la anterior.

Precisamente en este caso Wade Wilson adquiere cierta profundidad, así como el propio argumento de esta secuela que, aunque continúa con los chistes rápidos y guiños a otros filmes, busca destacar la discriminación por ser diferente, sustancia que siempre ha marcado los argumentos de X-Men.

Para esto se sintoniza con el personaje de un niño obeso (con poderes de expulsar fuego por sus manos) que quiere vengarse de la institución y de su director que lo maltrató. Pero también se centra en la búsqueda de la paz del propio Wade quien ha perdido todo y trata de recuperar su pasado junto a su novia.

Pero no deja de incluir la fórmula típica de mostrar al villano de turno, esta vez un humano medio robot, quien viaja del futuro para eliminar al joven obeso, interpretado por Johs Brolin.

David Leitch, cuyos méritos en la industria es el hábil manejo de la acción en “Atómica” (2017) y “John Wick” (2014), es un artesano que solamente ha sabido mover las fichas para que este filme funcione a la medida de su hechura y llevar por buen camino el guión de Rhett Reese y Paul Wernick (Zombieland) con cierta colaboración de Ryan Reynolds.

Considero que las hazañas de Deadpool han sido funcionales en estas dos entregas, más sería mucho el riesgo explorar una tercera entrega, pues cometería el error de pisarse su propia cola.

No aceptamos comentarios ofensivos ni denigrantes.
Estamos interesados en el debate de las ideas, no auspiciamos ninguna ofensa contra nadie. Los comentarios que contengan mensajes denigrantes, ofensivos, difamatorios, injuriosos, por razones de raza, de política, de religión o de cualquier otra índole serán eliminados y sus autores excluidos de continuar comentando.