Honduras, El Salvador y Guatemala podrían representar un riesgo para RD

Esos tres países de Centroamérica se encuentran entre los primeros del mundo en homicidios por cada 100 mil habitantes. Honduras es el número 1 a nivel mundial, seguido por El Salvador y Guatemala.

Publicado el 18 de abril de 2017 - 12:03 am

El Ministerio de Relaciones Exteriores, encabezado por Miguel Vargas Maldonado, está haciendo esfuerzos por mejorar los beneficios para los ciudadanos dominicanos que viajan al exterior y quiere facilitar a los países amigos que puedan entrar sin trabas burocráticas a la República Dominicana.

Vargas Maldonado ha firmado numerosos acuerdos de exoneración de visados mutuos entre nuestro país y numerosos países, incluyendo a los de Centroamérica. Esas decisiones tienen que ser pensadas con más profundidad, porque pareciera que estamos cometiendo errores que pudieran costar muy caros a la sociedad dominicana.

Entre los países con los que el Ministerio de Relaciones Exteriores ha firmado acuerdos de exoneración de visados se encuentran El Salvador, Guatemala y Honduras. Esos acuerdos podrían ser muy costosos para el momento que vive la República Dominicana, intentando reducir la delincuencia y tratando de evitar que se adopten en nuestro país métodos delincuenciales ya sufridos por Guatemala, El Salvador y Honduras.

Esos tres países de Centroamérica se encuentran entre los primeros del mundo en homicidios por cada 100 mil habitantes. Honduras es el número 1 a nivel mundial, seguido por El Salvador y Guatemala. Por estos países y México fluye también el 90 por ciento de la cocaína va hacia los Estados Unidos, según los datos oficiales del 2015 divulgados por la DEA.

Un reporte del Sistema Estratégico Internacional de Control de Drogas dice que Guatemala en el 2016 fue el país de la región con mayor tráfico internacional de drogas y que las organizaciones criminales continúan avanzado y utilizando la frontera con Honduras, El Salvador y México, en las que utilizan a migrantes ilegales para incrementar su negocio del tráfico de drogas.

En una serie de reportajes publicados por en Acento, el abogado Roberto Alvarez documentó con mucha claridad sobre la criminalidad que padecen los países de Centroamérica:

Resulta interesante contrastar el número de deportados con antecedentes criminales con los homicidios por cada 100,000 personas ocurridos en México, Honduras, Guatemala, El Salvador y República Dominicana, entre 1994 y 2014 (siendo el 2014 el último año obtenido para los homicidios)[25].

Utilizando las estadísticas sobre homicidios como un indicador de la presencia de la violencia en un país, podemos ver más abajo en el Gráfico 5 que El Salvador, por ejemplo, registró el pico más alto para los homicidios en 1995 (poco después del fin de la guerra civil), con la dramática tasa de 139,1 por cada 100,000 personas, o que en México los homicidios se dispararon (al año siguiente del inicio de la guerra contra las drogas) de su índice más bajo en 2007, con 7,8 por cada 100,000 personas, hasta culminar en 2012 (a lo largo del conflicto) con la cifra de 22,6 por cada 100,000 personas.

Como puede observarse, se nota cierta correlación en el comportamiento de las dos curvas a partir de 2008 para México, 2006 para Honduras, y 1999 para República Dominicana, años a partir de los cuales se incrementan las cifras de los deportados y aumentan los homicidios[26].

El caso de El Salvador es atípico ya que existe una correspondencia en las curvas desde 2003, que rompe en 2012, aparentemente debido al insólito acuerdo entre las maras y el gobierno del entonces presidente Mauricio Funes. En palabras del informe titulado “Una Mirada a El Salvador”: “Marzo de 2012 constituye una fecha clave para entender la disminución de los homicidios en El Salvador. En aquel entonces, las dos principales pandillas de país llegaron a un acuerdo de no agresión que ha permitido reducir la tasa de homicidios de 77.2 (febrero de 2012) a 36.5 (septiembre de 2013)”[27].

La violencia que se registra en estos países tiene un costo social y económico impresionante. Si permitimos una apertura tan amplia como la que se está proponiendo con estos acuerdos del Ministerio de Relaciones Exteriores corremos el riesgo de importar una parte de los crímenes que allí se cometen, con grupos reconocidos internacionalmente, como Las Maras 18 y Salvatrucha, que son muy letales. Un documento del Banco Interamericano de Desarrollo habla sobre los costos del crimen y la violencia en América Latina y el Caribe:

Las estimaciones de los costos totales revelan que el delito les cuesta en promedio, a los países de ALC, un 3% del producto interno bruto (PIB), con un límite inferior del 2,41% y un límite superior del 3,55%, y una amplia gama de variaciones que ilustran la heterogeneidad del delito en la región. En algunas naciones, los costos del crimen duplican el promedio regional (especialmente en Centroamérica) y en otras alcanzan a menos de la mitad. Esto representa, para toda la región, un costo de hasta US$236.000 millones (según la paridad del poder adquisitivo, PPA) o US$165.000 millones (a tasas de cambio de 2014) considerando los 17 países analizados, cifras que equivalen a unos US$300 per cápita, como un promedio de los costos per cápita de cada país. Estos costos se descomponen de la siguiente forma un 42% corresponde al gasto público (sobre todo en servicios policiales), un 37% a gastos privados, y un 21% a los costos sociales de la delincuencia, principalmente debido a la victimización.

Por lo visto, Vargas Maldonado y su equipo en Relaciones Exteriores se sienten muy satisfechos con la labor de conexión que están logrando entre estos países y la República Dominicana. Veamos los otros aspectos que señalamos aquí, para que no paguemos más cara la sal que el chivo.