Atalaya del escrutinio

Disonancia a dos voces

¿Deberían ser repatriados a sus lugares de origen- porque la ley de migración actual así lo establece – los inmigrantes que llegaron al país en su infancia?  Se trata de jóvenes criados y escolarizados en su país adoptivo, quienes se sienten ciudadanos nacionales (aunque orgullosos también de las raíces culturales de sus padres y tratando de conservarlas como un legado precioso), y que contribuyen a dinamizar la economía con su trabajo y consumo.  ¿Quién no cree conveniente regularizar de manera permanente el estatus legal de esos inmigrantes en beneficio de sus comunidades, naturalizándolos en lugar de mantenerlos forzosamente en un limbo migratorio que amenaza  su futuro y limita sus continuados aportes a la sociedad?

Solo los xenófobos más extremistas reclaman la deportación de los “dreamers”. No obstante los “bad hombres” y su afán por construir el muro en la frontera con México para evitar su ingreso al país en el futuro, ni siquiera Donald Trump pretende echar masivamente a los “dreamers” o “soñadores” de los EE.UU., ni  a mantenerlos en el limbo de la legalidad efímera decretada por Obama como medida de urgencia para prevenir su repatriación en cumplimiento de la actual ley migratoria. Al suspender el programa DACA, el mandatario republicano ha solicitado al Congreso legislar oportunamente para evitar su deportación, creando un mecanismo que facilite la naturalización de más de un millón de jóvenes, entre ellos decenas de miles de inmigrantes de origen dominicano.

Los “dreamers” dominicanos bailan merengue, bachata y salsa, tratan de conservar su primera lengua y las tradiciones de sus padres, pero en definitiva se identifican como estadounidenses y recitan con devoción el “Pledge of Allegiance” (“Juramento de lealtad a la bandera y a la república”). No nacieron en Estados Unidos, y por eso hoy no son legalmente estadounidenses como sus hermanos que nacieron después de la familia inmigrar. Algunos solo se enteraron de su especial estatus migratorio temporal cuando quisieron viajar fuera de EE.UU., o al solicitar ingreso a la universidad. Muchos hacen grandes esfuerzos por estudiar mientras trabajan, y los más educados luchan proactivamente por los derechos que entienden los “dreamers” han ganado con su recto comportamiento en EE.UU. Precisamente porque se sienten medularmente estadounidenses (sin renegar de sus orígenes), junto a diversos grupos de hispanos y otros inmigrantes en situación similar, han participado en manifestaciones para reclamar la nacionalidad en Washington, tanto en la Casa Blanca como en el Capitolio; en la estatua de la Libertad en Nueva York,  y en la campana de la Libertad en Filadelfia, entre muchos otros lugares emblemáticos de la democracia y los derechos civiles en su país adoptivo. Aplaudimos y apoyamos su determinación y sus valientes iniciativas por ganarse el derecho a permanecer legalmente en su país adoptivo, y nos sentimos complacidos y orgullosos de sus profundas raíces dominicanas. Les deseamos mucho éxito en su empeño por adquirir la ciudadanía estadounidense, sin olvidar la cultura y la lengua de sus antepasados.

En el Parque Independencia,  un grupo de azarosos nacidos de este lado de la isla tiene la osadía de reclamar su pretendido derecho a la nacionalidad dominicana en una supuesta “Parada Cívica”, que más bien parece la invasión de Boyer de 1822. Los dominicanos aportando allá a la grandeza de EE.UU. con su sudor, mientras que aquí los haitianos provocan a sus generosos anfitriones con crecientes demandas. Se atreven a decir que son dominicanos por derecho, a pesar de que reconocen que sus padres son haitianos. Cometen el sacrilegio de tocar una musiquita insidiosa que recuerda a sus ritmos infernales, mientras portan de camuflaje banderas dominicanas, cantan el himno nacional dominicano y pronuncian la palabra perejil con maestría. Exigen con desfachatez la nacionalidad dominicana por el solo hecho de haber nacido, vivido, estudiado y trabajado aquí (en la medida en que han podido), a sabiendas de que siempre serán haitianos, aunque nunca pisen el territorio vecino. Pretenden sentirse dominicanos cuando todo el mundo sabe que el hijo de haitiano siempre permanece haitiano, pronuncie perejil y baile bachata como nativo o no (a menos que gane una medalla olímpica). Hacen gala de sus apellidos haitianos, aunque muchos engañan adoptando nombres criollos. Algunos alegan tener un progenitor dominicano, cuando todos sabemos que los criollos somos muy machos para aparearnos con ellas. Y para colmo, esos facinerosos debiluchos han reclutado a un grupo de colaboradores dominicanos, vendepatrias por demás, quienes defienden con su plumerío el sueño de los hijos de haitianos de que son dominicanos. Agotan  nuestra paciencia con sus provocaciones malintencionadas, apoyadas descaradamente por las potencias imperialistas que canalizan cuantiosos recursos vía las ONG pro-haitianas. Pero ese jueguito les puede salir muy caro. Aunque las autoridades no han hecho nada para poner a esa partida de cimarrones en su sitio, afortunadamente un grupo de valientes patriotas les ha salido al frente para evitar que deshonren el Altar de la Patria con sus malas mañas. Estos son los nuevos próceres dispuestos a repetir la hazaña del heroico trabucazo del 27 de febrero ante la nueva invasión insidiosa.

No caeremos como Troya ante el artilugio del Caballo, porque permanecemos atentos y unidos ante la infiltración de todos los mañeses que pretenden declararse dominicanos para quedarse con la isla y hacernos hablar el diabólico patois de sus ancestros, dialecto que ahora llaman kreyòl para despistarnos. Ellos creen que nos engañan con sus dos caras, fingiendo que pueden ser dominicanos bailando bachata y hablando el idioma de Cervantes. Los norteamericanos  y españoles serán tan pusilánimes (léase pendejos) de aceptar a inmigrantes dominicanos porque juran por su patria adoptiva; pero los valientes quisqueyanos no haremos igual para con los nacidos aquí, hijos de haitianas, pues ellos están condenados a solo ser haitianos en esta tierra.

¿Cómo armonizamos estos dos discursos discordantes?

Lecturas:

https://dominicanosxderecho.wordpress.com/2017/11/20/parada-civica-dominicans-por-derecho-exige-la-restitucion-de-la-nacionalidad-a-los-afectados-por-la-sentencia-168-13/

https://www.democracynow.org/es/2017/5/8/carimer_andujar_estudiante_activista

https://www.diariolibre.com/mundo/eeuu/dreamer-dominicana-teme-la-deportacion-entre-el-miedo-y-la-esperanza-GK8639239

http://usahora.com/nueva-york-ofrecen-ayuda-legal-a-sonadores-para-renovar-su-daca/ 

http://www.primerahora.com/noticias/estados-unidos/nota/latinosprotestancontratrump-1201389/

https://www.voanoticias.com/a/inmigrantes-refugiados-estatua-de-la-libertad-nueva-york-estados-unidos/3735013.html

https://www.laprensagrafica.com/departamento15/Casi-60-detenidos-por-protesta-en-Capitolio-20130802-0090.html

https://www.listindiario.com/la-republica/2017/10/10/485785/beneficios-y-restricciones-que-traeria-para-los-dominicanos-el-plan-migratorio-de-trump

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