Los 708 millones y el precio de la energía

Lo único que podemos hacer por ahora son proyecciones fundamentadas en datos firmes.
Antonio Almonte - 12 de octubre de 2017 - 12:08 am - Deja un comentario

Es fácil entender que mientras mayor sea la inversión de capitales para construir una planta eléctrica, mayor será el precio del bien que producirá: la energía (el kilovatio-hora, KW-h).

En ese sentido, hasta que no termine la construcción de la termoeléctrica Punta Catalina nadie sabrá con exactitud cuál será su costo final y a qué precio deberá vender la energía para recuperar lo invertido y disponer de algún fondo básico  para repuestos y mantenimiento.

Lo único que podemos hacer por ahora son proyecciones fundamentadas en datos firmes. Esas proyecciones – si bien trabajadas – podrían ser orientadoras para la toma de decisiones.

Algunos consideran que como la central será propiedad del Estado la energía podría venderse por debajo de su costo, y todo bien. Entonces no tenía sentido construirla, bastaba con seguir comprándole la energía a los generadores privados y evitarse sobresaltos. Además, la promesa – ¡la justificación! – era producir energía a menor costo para venderla a menor precio.

Ahora bien, con la altura que va tomando la deuda del Gobierno en millones de dólares para Punta Catalina es pertinente hacer un ejercicio para determinar el impacto de los 708 millones en el precio de la energía que produciría la central. Utilizaremos los datos y el método en que se basó el Informe de la Comisión Presidencial.

En la página 102 de dicho Informe se explica que:

“El precio estimado por la US Energy Information Administration (EIA) para una planta de carbón convencional de 600 MW, en dólares de septiembre del 2013, asciende de US$ 2,577/KW-bruto [US$2.577 millones/MW]”

Es decir, US$ 2.577 millones/MW bruto es el precio unitario de capacidad o potencia bruta (en US$/MW) de esa planta modelo americana en dólares del 2013.

Por otro lado, el precio promedio de energía en dólares por megavatio-hora (US$/MWh) (que no es lo mismo que precio de potencia en US$/MW) a que debería vender esa planta su energía para recuperar la inversión fue calculado en 100.1 US/MWh en dólares del 2011 o 104.13 US$/MWh en dólares del 2013 (ver datos de la licitante virtual en las pags. 65-78 del Informe).

Entonces, volviendo a Catalina y Odebrecht, si dividimos la inversión final esperada (estimada) en Punta Catalina de 3,000 millones de dólares entre los 752 MW bruto de la central tendríamos 3.989 millones/MW (equivalente a 3,989 US/KW-bruto), es decir 54.7% por encima de los US$2,577/KW-bruto de la “licitante virtual” del Informe (sin ajustes de escala).

En el caso de la planta licitante virtual citada, el costo promedio de capital calculado en dólares del 2013 fue de 68.39 US$/MWh (ver página 102 del Informe), el cual también sería incrementado aproximadamente en la misma proporción del 54.7% por el impacto de los 708 millones. En otras palabras, el costo promedio de capital invertido subiría de de 68.39 a 105.8 US$/MWh (un poco menos si se hace ajuste de escala).

Si al costo de capital se le suman los costos operacionales de la central  (descritos en el Informe entre las paginas 66 -78) entonces el precio promedio de la energía de Catalina llegaría a 139.87 US$/MWh [13.89 ctvsUS/KWh] en dólares del 2013, es decir, se incrementaría en un 33.5% respecto a 104.13 US$/MWh [10.41 ctvsUS/KWh] (y a 35% ajustándolo a dólares del 2017) como consecuencia de incrementar el costo de construcción de Punta Catalina  a 3000 millones de dólares al sumarle los 708 millones que reclama Odebrecht, más los gastos propios, todavía no publicados, de la CDEEE.

Se trata de estimaciones no exactas, pero útiles, para tener un orden de magnitud de la gravedad del impacto que tendría sobre el precio de la energía de Catalina los citados 708 millones de dólares y el retraso en la construcción de la central.

Naturalmente, este simple y rápido ejercicio quedaría pálido si el Gobierno y Odebrecht van a  litigio internacional y la construcción se retrasa hasta el 2019 o más allá;  en ese caso los costos  extras (“adendas”) podrían salírsele de control al Gobierno y el proyecto devenir en un desastre económico.

El nombre sería Fracaso, no “Adendas”.

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