Leonel ¿está o no está solo?

César Pérez - 11 de octubre de 2017 - 12:09 am - Deja un comentario

En las mediciones de algunos índices de desarrollo humano en los países del mundo y de nuestra región, durante los gobiernos del PLD el nuestro ha llegado a ocupar los últimos lugares en cuanto a corrupción, venalidad de la justicia, competitividad, número de niñas y adolescentes parturientas, en rendimiento escolar, de transparencia, etc. Pero, es con sus malas prácticas como este partido ha llevado a este país a los niveles de degradación más bajo de los sistemas político y de partidos. Ha recurrido al uso desmedido de los recursos del Estado para comprar votos en elecciones internas y nacionales, para comprar partidos etc., llegando al colmo con la última resolución de su Comité Político sobre el tema de las primarias para elegir los candidatos a los cargos públicos.

Sobre ese tema, en referencia al artículo 216 de la Carta Magna, en el numeral 2, que dice que los partidos deberán hacer “propuestas de candidaturas a los cargos de elección popular”. El 16 de marzo del 2005, la Suprema Corte de Justicia (SCJ), dictaminó que el sistema de primarias abiertas es incompatible con las disposiciones de la Constitución que organizan el sistema electoral dominicano. La aplastante mayoría de los partidos y de la sociedad civil se basan en esos artículos para favorecer unas primarias con padrones cerrados y para que ese principio se consigne en la Ley de Partidos que se debate en el Congreso.

A pesar de esa circunstancia, la facción danilista, con la implícita oposición de Leonel Fernández, acaba de imponer en el Comité Político del PLD la aberrada resolución de que una comisión de juristas diga si es o no constitucional la elección de candidatos en primarias con padrón abierto.  Danilo y sus adláteres no son idiotas, saben que además de la importancia de esa jurisprudencia sobre el tema, la cuestión es política porque un padrón cerrado mejora la posibilidad de que la voluntad de la militancia se exprese realmente, evitando la práctica de compra de votos de extraños para favorecer una determinada candidatura. Conocedores de esa posibilidad quieren imponerle el padrón abierto a su partido y de paso al sistema de partidos.

Imponiendo el sistema de padrón abierto, Danilo mantiene vivo su eventual reelección, y la posibilidad de imponer un candidato suyo cerrándole el camino a Leonel.  Este, después de llamar a Medina hombre de no fiar y deshonesto durante el pasado proceso electoral, dejó que sus seguidores le impusieron una transacción que lo tiene en el suplicio político. No obstante, el pasado lunes en la Biblioteca Nacional, valiéndose de un poema de Pedro Mir dijo metafóricamente que no está tan solo. Podría ser, pero su ausentismo en el debate político y su ambivalencia sobre el tema del padrón a utilizarse en las primarias podrían determinar ser derrotado nuevamente por Danilo y quedar fuera de la carrera por una nueva nominación presidencial y de paso ruinosa para su imagen política de cara al futuro. 

El desafío de Danilo y sus conmilitones no es solamente a Leonel y sus seguidores, lo es también a significativos segmentos de la clase política y a la sociedad civil que, aguijoneados por procesos eleccionarios internos y nacionales altamente cuestionados por las trapisondas cometidas por el gobierno del PLD junto a su Junta Central Electoral en las pasadas elecciones presidenciales, manifiestan una sistemática preocupación y esfuerzos para mejorar sustancialmente la calidad de la participación electoral en términos de decencia e igualdad de oportunidades, uniéndose en torno a la exigencia de primarias con padrones cerrados para elegir los candidatos presidenciales, municipales y congresuales  en la próximas elecciones y que esto se consigne en la nueva Ley electoral.

Es un desafío a la sociedad pretender resolver un problema partidario interno imponiendo un sistema de primarias con padrón abierto, validado por una comisión de juristas que por fuerza de cosas estará al servicio una facción partidaria. En tal sentido, Leonel tiene dos caminos:  o repite la historia del pasado proceso electoral donde sus seguidores le impusieron la lógica de la sobrevivencia para mantenerse en el poder cobijados en el manto de la impunidad dejándole la cancha abierta a Danilo para cualquiera de sus proyectos, o dar una batalla política frontal que lo redimiría ante sus seguidores intra y extra partidarios, e incluso frente a amplios sectores de esta sociedad que tienen de él la imagen de que es un político carente de coraje.

Sólo dándola se demostrará que no está solo, como Dominic, e independientemente de los resultados de esa batalla, por el hecho de haberla dado seguiría políticamente vivo. En política, quien no pelea se queda solo y políticamente muerto, quien no llena los vacíos permite que otros lo hagan.

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