Qué siga la fiesta!! Odebrecht

Vivimos en una sociedad mental y emocionalmente desequilibrada que premia la desfachatez y el robo público.
Dunia De Windt - 14 de septiembre de 2017 - 12:07 am - Deja un comentario

Admirable la capacidad organizativa del Presidente Medina y su círculo más estrecho que en plena crisis del huracán Irma, con la población mirando hacia otro lado, ordenó al Ministerio Público, y éstos a su vez al juez Ortega, la “liberación” de Díaz Rúa y el “hombre del maletín” Rondón. Dos, de los tantos culpables del mayor caso de corrupción en la historia del continente y de este país, de la mafiosa constructora Odebrecht, que por cierto, continúa su trabajo en el país, gracias a Punta Catalina.

Pues visto así, qué siga la fiesta de la corruptela de este gobierno y su mafia imperante en todos los estamentos del Estado!!!. Total, la mayoría de los grandes culpables no solo son estos dos capos corruptos, sino más personas que ni siquiera desfilaron en el circo montado por la Procuraduría. El mismo Presidente ha estado resguardado y en silencio, sabiendo él que esta embarrado de ese lodo descomunal de sobornos y sobrevaluaciones de obras de infraestructuras.

Rondón, Díaz Rúa y todos los implicados en este caso y otros casos más, festinaron y guardan los millones que este país tanto necesita para invertir en la educación, hospitales y servicios públicos de primera necesidad. Éstos mafiosos se han llevado el dinero que le pertenece a este país y no pasa nada.

El PLD, como toda maquinaria que se precie, y en plena capacidad de posesión de los grandes poderes del Estado, actúa cada día como tal, con la tranquilidad de saber que la justicia y sus actores  jamás (mientras ellos la tengan comprada) harán nada contra ellos, porque son los dueños de las entelequias del Tribunal Constitucional, Suprema y por ende, Procuraduría.

Delinquir, cometer actos de corrupción, disparar precios de obras por encima de su valor real, narcotráfico, comprar todo un Congreso de mangantes, lavado de dinero, ordenar asesinatos de personas y cometer encubrimiento, comprar aviones inservibles, adueñarte de terrenos del Estado, regalar terrenos a familias poderosas, traficar influencias, incidir por poder político, etc, ya no es nada “malo” en esta sociedad.  Al contrario, se premia.

En ese sentido, la sociedad dominicana está tan enferma que se premia al corrupto. Se premia al que desfalca al Estado, al mafioso de turno, al ministro negociador, al periodista papagayo se le premia con un cargo como Embajador o empleado directo del gobierno, para que siga vociferando incongruencias, se regala la Cancillería al político amigo, al militar o general corrupto se le premia, al cura y su cúpula degenerada se le premia, a los “opositores” vendidos se les compra también y se premia sin pudor. Vivimos en una sociedad mental y emocionalmente desequilibrada que premia la desfachatez y el robo público. Usted lo observa fácilmente con solo abrir el periódico o salir a la calle.

Se premia a todo aquel que delinque contra el Estado, que somos todos.  Mientras a esos cañeros que llevan meses frente al Palacio Nacional pidiendo sus merecidas pensiones, Danilo Medina no los premia, les niega sus pensiones. No hay dinero para ellos!!!

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