Antonio Valerio: reconocido beisbolista y polifacético personaje

Cocó Valerio jugó, además, con los equipos, Añejos de Brugal y Los Japoneses, dirigidos ambos por Juan García. Mientras que jugó softbol con el equipo La Lotería Nacional.
Juan Ventura - 11 de agosto de 2017 - 12:07 am - Deja un comentario

Murió el sábado que contábamos a 27 de septiembre de 2003, a las 12” 45 A. M., en el Hospital de Saint Bernard, en el condado del Bronx, en la ciudad de New York, el reconocido beisbolista y polifacético personaje folclórico puertoplateño, Antonio Valerio Cabrera a consecuencia de un infarto cardíaco.

El miércoles 2 de octubre de dicho año, en horas de la tarde, fue traído el cadáver de Antonio Valerio a Puerto Plata, siendo enterrado el mismo al otro día en el cementerio municipal de allí.

Su muerte consternó a los puertoplateños residentes en New York e igualmente en Puerto Plata.

Murió un hombre bueno y admirado por sus familiares y amigos. Siempre será recordado por su hombría de bien y desprendimiento de lo material.

Un amigo de los amigos.

En New York era un “embajador” de los puertoplateños que visitan a la ciudad de los rascacielos. Había adquirido la nacionalidad estadounidense.

Llenó hermosas páginas en la historia del béisbol y el softbol de Puerto Plata y de New York. Ha muerto una verdadera superestrella de ambas disciplinas.

El deporte puertoplateño y, muy especialmente, el béisbol y el softbol se llenaron de luto por la sentida pérdida de Antonio Valerio.

Cocó, como era conocido entre sus familiares, amigos y allegados, llevaba veinticinco años residiendo en la Gran Urbe de los Estados Unidos de América, allí como en su ciudad natal se ganó el cariño y el aprecio de sus conterráneos, por su jovialidad, probidad, honestidad incorruptible y alegría.

Vivió una vida tranquila y apegada a la convivencia humana. Deberá de ser recordado por sus hazañas en el béisbol y su vida ejemplar que llevó hasta el día de su muerte.

Tanto en su país de origen como en New York, que lo acogió como su segunda patria, llevó una trayectoria de vida honesta, de las cuales sus familiares y amigos no tienen de qué arrepentirse de nada deshonroso.

En todo el transcurrir de su vida se dedicó al trabajo tesonero y honesto.

.           Fue un ejemplo a imitar en el campo del deporte, principalmente en el béisbol y el softbol, en ambas disciplinas se distinguió. Sin lugar a dudas que fue una superestrella en el béisbol, jugando como siore stop. Sus hazañas y destrezas están ahí en el récord de los equipos para los cuales jugó.

Llevó una vida apartada del vicio y la corrupción. Su vida en los primeros años estuvo dedicada exclusivamente a la práctica del béisbol.

Se le consideró muy dinámico y afable en el trato a los demás.

Combatió las injusticias sociales y estuvo en primeras filas en el quehacer político revolucionario de su país, luchando por principios.

Su norte era el trabajo laborioso y honesto. Jamás claudicó de ahí. Deberá de ser recordado como un ser de condiciones excepcionales en su comportamiento ante la sociedad.

Provenía de dos personas muy humildes, pero trabajadores de campana a campana.

Fue un hombre del pueblo. No se apartó jamás de su gente. No olvidó al desposeído.

Siguió siendo el hombre sencillo, amable, solidario y gentil. Pudo haber cometido errores en su vida, como ser humano que era.

En su existencia acumuló un rico anecdotario que ponía de manifiesto en amena tertulia en que compartía en compañía de familiares y amigos. Era un bohemio que sabía hacer el buen ambiente en amenos tragos familiares y de amigos.

Fue un gran bailador de todos los ritmos musicales. Tocaba guitarra.

Con un espíritu de progreso y avance. Sus grandes preocupaciones fueron siempre sus hijos y sus familiares.

Mantuvo estrechas relaciones de amistad con muchas personas, tantos en Puerto Plata, Santo Domingo y New York, hasta su existencia.

Excelente padre y amoroso con todos sus hijos. Vivió preocupado por la educación de ellos.

Antonio Valerio Cabrera, nació en Puerto Plata, el 17 de enero de 1945, siendo hijo primogénito de los señores Pedro Nicolás Valerio (a) Santico (quien por muchos años fue capitán de la goleta Thelmas, luego trabajó en los barcos de la Flota Mercante Dominicana, excelente músico y guitarrista) y de la señora Ignacia Cabrera de Valerio (afanadora mujer, desde muy pequeña edad dedicada al trabajo productivo como trilladora de café en los almacenes de Munné, La Exportadora, Bordas y Paiewonsky.  Abnegada madre y esposa

Toda su vida sufrió de asma, como lo sería su ídolo, el legendario y revolucionario argentino­­­­___cubano el Che Guevara.

La pareja Valerio Cabrera procreó, además, los hijos Onelfa (Cuca), Lourdes (Caperuza), Rafael (Rafi), Ruddy y Zunilda (Zuni) Valerio Cabrera.

Cocó Valerio recibió sus primeras letras de la maestra Altagracia Sánchez de Hernández, en la Escuela Primaria Antera Mota, de Puerto Plata, dirigida por la profesora Concepción Gómez Matos. En dicha escuela realizó los demás cursos, como fueron segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, séptimo y octavo cursos con los profesores Rosa Reyes, Mercedes Torres, José Ramón Jiménez del Villar, Gertrudis Arita, Ponona Eloy y Tahití Eloy, respectivamente.

Se inició en la práctica del béisbol con el Equipo Azul de la Playa Oeste, de Puerto Plata, dirigido por Juan García. Cocó Valerio jugaba el siore stop.  Eran miembros, los jugadores Pascual Román (Fringui), Nazario Parra, Ramón Pérez (Nino), Amable Guzmán, Ramón Cascarón, Luis Peralta, Enrique Santos, Modesto Santos, Candelario Ortega, Papo Puello, Marcelino Ortega, y otros tantos. Existía otro equipo de pelota llamado Los Rojos, dirigido por Rafael Ventura (Benchi).

Cocó Valerio jugó, además, con los equipos, Añejos de Brugal y Los Japoneses, dirigidos ambos por Juan García. Mientras que jugó softbol con el equipo La Lotería Nacional.

Cuando fue fundada La Liga del Atlántico, el 16 de agosto de 1958 por su mentor y guía Fabio Rafael González, Antonio Valerio formó parte del equipo de béisbol de dicha institución por muchos años, en donde dio demostración de ser un excelente y extraordinario pelotero.

En todos estos equipos se destacó jugando el siore   stop. Se le consideró una superestrella en dicha disciplina. Recibió reconocimientos y homenajes.

En donde puso de manifiesto sus condiciones de superestrella fue en el equipo de béisbol de la Chocolatera Industrial            Sánchez de Puerto Plata. Este ha sido uno de los mejores equipos con que ha contado la provincia de Puerto Plata en la historia del béisbol puertoplateño. Entre los componentes de dicho equipo, estuvo Juan Sena, queche, Francisco Salvador, Primera Base, Carlos Santos, segunda base, Félix A. Salvador, tercera base, Coco Valerio, siore stop, Monchi La Hoz, sestee fit,                                                                    Además, están Rufino Peña, Rogelio López, Rodolfo Paulino, Marigutana, Pedrón, Negro Pachuca, Reyes Burgos y otros tantos. Dicho equipo era dirigido por Nicolás Martínez y Simón Salvador.

Los ejecutivos de la Chocolatera Industrial Sánchez a los jugadores de la categoría de Monchi La Hoz, Reyes Burgos, Carlos Santos, Cocó Valerio y otros les daban un trato muy especial en su trabajo dentro de la empresa. Como vemos Cocó Valerio laboró en esa empresa por algunos años.

Cuando ajustician al dictador Trujillo en 1961, Coco Valerio es uno de los jóvenes puertoplateños que se enrola en el movimiento revolucionario para luchar en contra de los remanentes del trujillatos y la salida de éstos del país, que se logra el 19 de noviembre de ese año.

En aquellos años fue miembro del Partido Comunista Dominicano (PCD), en Puerto Plata de una célula. Así también pertenecieron al PCD otros amigos y compañeros del Ensanche Dubocq, como fueron Eddy Garden Díaz, los hermanos Rafael y Juan Antonio Banks Ray, Emilio Garden Díaz, Concepción Peña Almonte (Chichí), Angel Soto, Braulio Alonzo (fallecido), Agustín Silverio Vásquez (Augusto Vásquez), Julio Antonio Ulloa Almonte (a) Bobo (fallecido), Domingo Cabrera hijo, Nino Caraballos, Vicente Zaglul, José Camú, Reyes Collado y otros, Dicho grupo era orientado por Bernardo Bolonato.

Por algunos años trabajó en el Servicio Nacional de Erradicación de la malaria, patrocinados por las Naciones Unidas a través del Centro Sanitario de Puerto Plata, dirigido a la sazón por el doctor Francisco González Hardy, que comenzó en todo el territorio nacional, en el año 1958. Dicha campaña fue muy efectiva y dirigida por el calificado técnico ambientalista Cruz Pérez Linares. En la misma trabajaron, además, Manuel E. Gilbert, Santiago Almonte, Javier Peña, Concepción Peña, y otros, residentes en el Ensanche Dubocq.

Por su oposición al régimen de los doce años de gobierno del licenciado Joaquín Balaguer, fue perseguido y jamás pudo conseguir un empleo en ese gobierno.

Cuando se fundó el Club Deportivo y Cultural Gregorio Luperón, el 12 de abril de 1968, fue él uno de los jóvenes que posteriormente se integró al mismo.

En el gobierno de los doce años del caudillo y líder reformista, licenciado Joaquín Balaguer, se vio precisado a tener que emigrar de Puerto Plata a Santo Domingo en razón  de que             a los opositores de dicho régimen de fuerza no le daban trabajo en la administración gubernamental.

En Santo Domingo, trabajó en una compañía de embarques de un amigo por algunos años.

En julio de 1978 emprendió viaje a Estados Unido de América, estableciéndose en New York. Allí contacta a sus compueblanos y forman el Club Deportivo y Cultural Gregorio Luperón.

Ayudó a la formación de la Liga de Softbol de New York, participando como miembro y dirigente de la misma.  Así como también en la fundación del Club Deportivo Cultural Gregorio Luperón.

Recibió reconocimiento a su loable labor a favor de la misma.

Por muchos años trabajó en una compañía de mantenimiento de edificios, en New York. No dejó fortuna alguna, sino una cantera de recuerdos y un rico anecdotario, digno de ser recogido en un libro.

Estaba casado con su adorada esposa y abnegada Irene Santos de Valerio con quien procreó dos hijos Celia y Ricky. Además, tuvo otros hijos de anteriores matrimonios con Ramona Rodríguez (Monin) a Víctor Valerio Rodríguez (a) Giovanni (su hijo primogénito, tiene las gracias y don de su padre en las ocurrencias, cuentos y anécdotas) y con la licenciada Ana Delia López a Elvis y Jeannette Valerio López.

Era un hombre de una espontaneidad increíble y carismático entre sus familiares y amigos.

Deberá de ser recordado como una verdadera superestrella del béisbol y un ciudadano de vida ejemplar y de honestidad incorruptible.

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