El Sol Naciente

Pasiones humanas e impunidad

Cuando la razón no puede exhibir su poder o penetrar con su función reflexiva en la comprensión de los hechos y actitudes de las personas –por causas de obstrucciones o impedimentos de su manifestación libre– suele la emoción y en caso extremo la pasión de las personas vencer a la razón por diversas ecuaciones que se les presentan en situaciones particulares.

En situaciones especiales o extremas una persona corrientemente reacciona con pasión.

En el Arte de la Prudencia, Baltasar Gracián, español, trata suficientemente este tema con mucha agudeza para que nosotros actuemos con el equilibrio apropiado.

Epicteto, filósofo del siglo l, referido en un artículo anterior, describe en su Arte de Vivir que no son los eventos los que nos dañan, sino las formas en que los percibimos ; queriendo prescribirnos que cada persona conforme a su perfil y vivencia responde diferencialmente ante los mismos hechos.

Observe usted mismo su proceder haciendo una retrospectiva de situaciones vivenciales y saque sus conclusiones.

Así que personalmente he comprendido como una persona, no importando su nivel intelectual o forma de vida llana, se zambulle en un mundo de pasiones dependiendo del asunto crucial o no en que se encuentre en su existencia familiar, social o político. He señalado a mis estudiantes que este mismo servidor le ha tocado reaccionar compulsivamente en ciertas ocasiones cuando un chofer de vehículo público, por ejemplo, comete un imprudente desatino de imprevista fatal consecuencia.

¡Cuidado con desviaciones y provocaciones que les ofrezcan el espacio a estos descarados!

A veces respondemos con palabras agrias o calificaciones impublicables, en otras veces con distinto estado de ánimo, guarda uno silencio contenido o una reacción comedida.

De lo que estamos ciertos es que las emociones terminan domeñando la naturaleza racional de los seres humanos y por eso pasan tantas desgracias y calamidades en el enjambre de situaciones inesperadas que asaltan cotidianamente a los transeúntes o ” correcaminos” que desenvuelven su vida social.

La emoción y la razón conviven en un mismo sujeto, como todos sabemos, sin embargo hay una virtual pugna entre ambas facetas de la espiritualidad humana y todo parece que se impone la emoción en la mayoría de casos. Incluso el propio inventor precisa de la pasión que lo dispara de inmensas satisfacciones.

Al parecer nadie está exento de estas reacciones emocionales inapropiadas que pueden colocarnos en aprietos o provocarnos hasta la muerte.

Los grandes hechos de la historia han tenido una carga emocional inevitable, sea una revolución, una candidatura, un movimiento social o político, provocados todos por la irrupción de la pasión de los hombres involucrados.

De hecho, los intelectuales suelen ser cautos y conservadores a la hora de actuar en situaciones de crisis, no obstante no siempre  el hombre de letras o ciencia se comporta carente de pasión, al contrario ese impulso estuvo soterradamente en el camino de la Revolución Francesa o la Revolución Soviética, que sin esa actitud no se hubiera cristalizado tan significativo evento que cambió la historia humana. Y así, la hombría y patriotismo de Caamaño Deñó al ser imprecada su dignidad, que era la dignidad de todo un pueblo, al ser irrespetado por un oficial gringo en su despacho, lo catapultó hacia la gloria. Muchos otros pasaron sin pena ni gloria.

Vamos al grano. El intelectual Andrés L. Mateo tuvo un pronunciamiento esta semana que cayó ante la opinión de ciertos sectores políticos como muy apasionado y radical, no propio de un gran intelectual al cual se le exige mesura:

suscribió un documento que entre otras cosas pide la Renuncia del Presidente Danilo Medina por las vinculaciones conel caso Odebrecht y su posible evidencia de complicidad por ser candidato a la Presidencia  que no podía ignorar los orígenes de los fondos aportados a su campaña y sobre todo porque las ” malas lenguas” hablan de una oficina del publicista Joao Santana a escasos metros de la suya en la misma Presidencia.

¡Vaya a ver usted!

Andrés L. Mateo está revestido de un aura indiscutible de honestidad e integridad, como también de un brillante y fino escritor de ensayos y novelas de marca de narrador cuasi neoclásico.

Su pasión por el cambio del país hacia la justicia y la democracia verdadera lo llevó a esta declaración infausta que levantó una frenética y apasionada revuelta de la otra parte. El Gobierno del PLD, que se lanzó con todos los dardos venenosos a descalificarlo por su “tremendismo”, cayendo en la misma trampa emocional con que ellos pretendían atacar al intelectual.

Encontraron una desviación del enfoque de la lucha contra la impunidad asumida por diversos sectores sociales y políticos e incluso el avasallante Movimiento Verde.

La prudencia manda no dejarse provocar por los funcionarios y voceros del Gobierno, a los cuales les hace bastante daño el curso que va tomando el tsunami de los movimientos sociales en una dirección correcta de los organizadores.

¡Cuidado con desviaciones y provocaciones que les ofrezcan el espacio a estos descarados! Enfoquémosnos.

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