Desamor español, con desamor catalán se paga

Una persona de mi conocimiento asegura que es una ley de la Historia de España la necesidad de bombardear Barcelona cada cincuenta años
Sergio Forcadell - 19 de mayo de 2017 - 12:07 am - Deja un comentario

En una alocución de Felipe VI dirigida a los catalanes con la finalidad prácticamente imposible de caerles simpático, y frenar el proceso independentista que se está produciendo actualmente en Catalunya, afirmó si empacho alguno que a los catalanes ¨nunca se les obligó a hablar castellano ¨, y después de haber dicho semejante idiotez se quedó tan campante, como el amigo Juancito el Caminador. ¡A buenas horas para ablandar habichuelas en pleno Siglo XXI!

Parece que entre viaje y viaje para dar la mano a dirigentes internacionales y brindar por la prosperidad de los pueblos, al rey se le quedó en el asiento del avión el libro de historia, de la verdadera historia que narra las procelosas relaciones históricas entre España y Catalunya.

Lo que bien puede calificarse como desamor, e inclusive odio, de los políticos españoles hacia Catalunya, no es de ahora, viene desde tiempos muy atrás, y en especial desde de la guerra de Independencia, conocida como Els Segadors (Los Segadores) que sostuvo contra España en 1640, y perdida catorce años después. Este odio se incrementó con posterioridad cuando Barcelona fue conquistada y ocupada a sangre y fuego por las armas en la Guerra de Sucesión de 1714, por las tropas castellanas y francesas.

Veamos una curiosa saga de perlas ¨desamorosas¨ sobre Catalunya.

Francisco Quevedo, escritor satírico y cortesano, famoso entre otras cosas por aquello de decir “ entre claveles y rosas, su majestad escoja” frase ingeniosa que utilizó para señalarle a la reina que era coja, puesto que nadie osaba hacerlo, afirmaba ya en 1640: “ En tanto quede en Cataluña un catalán y piedras en los campos desiertos, hemos de tener enemigos y guerra ¨. ¡Excelente propuesta para ganar amigos!

El poderoso valido Conde Duque de Olivares, en 1641 afirmó: “ Hay que reducir a Cataluna a los usos y costubres castellanas”. En 1715 el funesto Felipe V proclamó: “ que en las escuelas no sepermitan hablar en catalán, ni escribir dentro de las escuelas ,y que la doctrina cristiana sea sea aprendida en castellano” . ¿Oíste bien, Felipe VI?

Otra perla de fecha más reciente del político Ramiro de Ledesma en 1931: ” Si una mayoría de catalanes se empeñan en perturbar la ruta hispánica, habrá que plantearse convertir esa tierra en colonia y trasladar allí los ejércitos de Africa”. Suerte que en aquel entonces ya no se estilaba mandar al Séptimo de Caballería como ayuda contra los indios.

Manuel Azaña, proclamaba sin ninguna vergüenza: “Una persona de mi conocimiento asegura que es una ley de la Historia de España la necesidad de bombardear Barcelona cada cincuenta años”. Curiosa receta histórica para mantener relaciones armoniosas”.

En 1932 Juan Negrín, otro presidente de la República Española, afirmaba ¨No estoy haciendo una guerra estúpida contra Franco para que retoñe en Barcelona un nacionalismo estúpido y pueblerino¨. Tan pueblerino y estúpido que ya recorre Europa y resto del mundo como un grito de libertad.

En 1953,el político Felipe Acedo decía: “ No hemos hecho la guerra para que el catalán vuela a ser de uso publico” . Tremendo espíritu de tolerancia y expresión.

Mucho más interesante fue lo que dijo en 1962 el ministro franquista por excelencia, el infame Manuel Fraga Iribarne: “Catalunya fue ocupada por Felipe IV y Felipe V, fue bombardeada por el general Esparteros. La ocupamos en 1939 y la volveríamos a ocupar de nuevo tantas veces como sea necesario, y si es preciso volvería a coger el fusil para ello”. Este nazismo está tan claro no tiene comentario alguno.
En 1983, el presidente del Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo, decía: ” Hay que fomentar la emigración de gente de habla castellana a Catalunya y Baleares para así asegurar el sentimiento español”. O sea, castellanizar territorios de habla catalana aprovechando la pobreza de España.

Un año mas tarde, en 1983 Felipe González, el Presidente que pasó de ser líder obrero a Señorito de la alta sociedad internacional, decía que : ¨

El terrorismo en el País Vasco es un asunto de orden público, pero el verdadero peligro es el hecho diferencial catalán”. Es decir, los catalanes que solo quieren un referéndum democrático y pacífico, son peores que los terroristas de Alqaeda que ponen bombas y matan gente sin criterio.

Hasta aquí, algunas muestras de los sentimientos de presidentes y políticos españoles hacia Catalunya, pero hay muchas, muchísimas perlas más como estas, que ayudan a entender el desamor de España hacia Catalunya y que cultivan y se transmiten de generación en generación.

Claro que, desamor con desamor se paga, y por eso las relaciones entre España y Catalunya han llegado a un punto sin retorno. Y luego se extrañan y escandalizan en la meseta que los catalanes luchen por construir una nueva Nación, más limpia y progresista. ¡Lo qué hay que ver en esta vida!

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