El vaso de leche

Jacqueline Jiménez Polanco - 18 de marzo de 2017 - 12:09 am - Deja un comentario

Manny machado, jugador de los Orioles de Baltimore, fue entrevistado tras jugar con el equipo dominicano en el Clásico Mundial de Béisbol. En su entrevista él habla de la íntima relación que tuvo durante su infancia con su abuelo, siendo el ícono de la misma el vaso de leche que éste le hacía tomar todos los días a las 6:00 de la mañana.

La imagen del abuelo y el niño jugador de béisbol tomando el vaso de leche me hizo evocar mi lectura del programa “La gota de leche” que impulsó la primera mujer médica dominicana Evangelina Rodríguez en los años 30. Asimismo, dicha imagen me lleva a la memoria de los años 70, cuando en un local que tenía mi padre se repartía leche gratuita donada por el gobierno a la gente pobre del barrio. Y recuerdo que en la misma época, de niña tomaba leche de las vacas que me enseñaban a ordeñar en la finca de un amigo de mi padre a cuya casa íbamos de visita los fines de semana.

Estas imágenes de alegre y abundante relación con la leche chocan con la cruda realidad de la importación de una sustancia a granel nociva para la salud que se vende como si fuera leche en polvo.

Llama la atención la situación de indefensión ciudadana ante este delito alimenticio debido a la declaración de la directora ejecutiva de Pro Consumidor de que carece de capacidad sancionadora para decomisar dicha sustancia e impedir que se siga comercializando.

El rol del Estado es proteger los derechos de la ciudadanía mediante la promoción de la equidad, la sustentabilidad y la justicia social. Un rol que el Estado no desempeña de manera gratuita, sino en contrapartida por los altos sueldos devengados por los integrantes de la administración pública mediante el pago de impuestos.

Por tanto, los impuestos que paga la población para sostener el sistema burocrático deben servir para garantizar la racionalidad del mismo. Y, la leche, un alimento tan vital, sobre todo para la salud de la infancia y la ancianidad, necesita esa atención racional de parte de los administradores del erario público.

Al igual que Manny en su infancia, nuestras niñas y niños de hoy necesitan ese vaso de leche.

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