Seis nuevos libros para comenzar el 2017

Miguel D. Mena - 10 de febrero de 2017 - 12:08 am - Deja un comentario

El trabajo editorial es un cultivo. Temas, autores, portadas, cada elemento se gesta en cierta ley del azar. Luego van confluyendo como entes que crecen, de repente llegan a la madurez y están ahí: los libros. Con cada uno hay una historia particular. Se cuidan, se enrumban, se discuten, a veces se extravían, pero en un momento ya están ahí, en tus estantes, como parte de tu familia.
En enero de 2017 dimos a luz seis libros.

Estas son sus historias particulares.

1.- “El gallo y la veleta. Escritos últimos”, de Antonio Fernández Spencer (1922-1995), en una edición de Carlos X. Ardavín Trabanco, profesor en la Universidad de Trinity en Texas. Medio dominicano, con un pie aquí y otro en los Estados Unidos, Ardavín Trabanco ha compilado las colaboraciones de Fernández Spencer para el desaparecido periódico El Siglo, su columna “El gallo y la veleta”. Escritos en sus dos últimos años de vida, son ensayos-testamentos, la síntesis de su obra. Estamos frente a un gran repaso a sus visiones sobre literatura y política dominicana. Fernández Spencer habla igual de Neruda y de Borges, como sitúa la obra de Balaguer y de Bosch en el plano de la insularidad. Aunque no utiliza este concepto -lo suyo era pensarnos desde categorías orteguianas, desde cierta agonía ínsita del hombre-, tampoco deja de reflexionar sobre el caos de nuestras letras y sus prohombres. Ya en el 2014 habíamos asentado el primer piso hacia la compilación de su obra, con el título “Ensayos sobre historia y letras dominicanas”.

2.- “A orillas del filosofar”, también de Antonio Fernández Spencer. Publicado originalmente en 1960 en la Colección Arquero, estamos aquí ante un autor que mira lo clásico y lo moderno desde una zona atemporal, poética, crítica. La suerte de nuestro autor fue el tener un pie en Ciudad Trujillo y otro en Madrid, en aquellos cincuenta. Gracias a su genio, puso desintoxicarse de la isla que no te deja y se situó en un contexto post-territorial, amplio, cósmico. Como novedad de esta edición: en el apéndice incluimos algunos de sus textos filosóficos primerizos, aparecidos en la revista La Poesía Sorprendida (1943-1947).

3.- “Escritos sobre Lilís y Nueva York”. ¿Alguien tiene idea de quién es Gustavo E. Bergés Bordas (1895-1925)? Seguramente pocos. Su libro sobre Lilís se conoce casi profusamente, gracias a una reedición que hizo hace años la Librería La Trinitaria. Pero después este texto, nada. Bergés Bordas fuue un cibaeño casi medular, nacido en San Francisco de Macorís y fallecido en Santiago de los Caballeros. Al parecer, vivió bien agitadamente. No era común llegar en aquellos tiempos a los 30 años, haberse casado en dos ocasiones y tener dos hijos. Lo único que sabemos con precisión fue que pasó por Nueva York en 1924 y que publicó sus impresiones en 1925, en el mismo año de su muerte. “Cien días en Nueva York” es el primer gran testimonio de un dominicano en la Gran Manzana. Bergés Bordas nos presenta una ciudad efervescente, en una amplia mirada de sus lados extremos. Desde su magnífica Biblioteca Pública hasta la deshumanización a la que conducen los grandes rascacielos, el Nueva York de aquellos tiempos antes de la Gran Crisis es la masa movida de la que se ocupa este gran ensayista, de quien se esperaba tanto.

4.- “Epistolario de Pedro Henríquez Ureña y Amado Alonso”. El trabajo de localización y producción de esta obra ha durado tres años, entre Madrid, Harvard y Santo Domingo. Con este epistolario comenzamos la publicación de la obra epistolar del gran maestro dominicano. Ahora tenemos a un Pedro íntimo, escribiendo desde los agobios de Santo Domingo o describiéndonos sus lugares preferidos de Santiago, comentando sus agobios burocráticos y familiares. Estamos ante un Henríquez Ureña, nuevo, novedoso, con aspectos de su vida ahora revelados con esa su timbrante prosa epistolar.

5.- La “Moral social”, de Eugenio María de Hostos, en edición de Pedro Henríquez Ureña. En los inicios de Editorial Losada (1938), el dominicano no sólo accionista, sino también editor, corrector, lector. Dentro de su primera propuesta editorial figuraba una colección los grandes del pensamiento latinoamericano. El proyecto se quedó sólo con dos títulos: “Nuestra América”, de José Martí, que también hemos recuperado ya en el 2015, así como “Moral social”. Hacía tiempo que en el mercado dominicano no aparecía recuperada la gran obra del maestro puertorriqueño. Ahora la tenemos. Como novedad, esta edición contiene los dos discursos pronunciados en sendas graduaciones de la Escuela Normal, seguramente las dos grandes síntesis en torno a la educación de un nuevo sujeto: secular y consciente de su época.

6.- “Animales antiguos”, de Rubén Lamarche, es un conjunto de narraciones sobre un Santo Domingo distópico, apocalíptico, mientras alguien busca a su gato o su perro -no recuerdo, en realidad, pero alguien busca a alguien-. Es el debut de un narrador que pone la piel de sus noches -nuestras- noches, del gurú de los amaneceres. Ciudad Nueva es el nuevo epicentro del espacio tropical. Con un humor bukowkiano pero con más pinta de un Burrough, Lamarche logra impactarnos con su humor, la absurdidad de muchísimas situaciones en nuestra metrópoli tropical.
La fiesta del libro continúa.

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