Pensar las formas, el nuevo libro de Plinio Chahín que ya está en las librerías

En “Pensar las formas”, la experiencia crítica se articula a partir de dos categorías centrales de la estética: la epifanía y el asombro. Ambas constituyen una trama con otras dos categorías específicamente modernas: el genio y el gusto.
Servicios de Acento.com.do - 10 de julio de 2017 - 5:00 am - Deja un comentario
Foto: Plinio Chahín en la puesta en circulación de su libro Pensar las formas

El poeta y escritor Plinio Chahín puso a circular su nuevo libro “Pensar las formas”, en la librería Cuesta Centro del Libro, la presentación estuvo a cargo del poeta, escritor  y Premio Nacional de Literatura  del año 2013, José Mármol.

Chahín aduce en este libro, dice  Mármol, que epifanía y asombro, categorías centrales de la estética, deben entramarse con otras dos, que son genio y gusto, con las que dan vigencia de lo lúdico y de la elección o preferencia, como actitud del sujeto postmoderno.

Chahín es graduado de Licenciatura en Letras, y realizó estudios de postgrado en Lengua y Literatura, además tiene una maestría en Artes Visuales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Amigos, poetas, intelectuales, junto al autor, Plio Chahín

Con esta nueva obra, el autor sobrepasa más de una docena de libros publicados, entre los que se encuentran “Pensar las formas”, 2017; “Fantasmas de otros”. Minificción.  2016;  “Sin remedio”, publicado por la Editorial Amargord, de Madrid, España, en 2015. También “Narración de un cuerpo”, poesía reunida, 1986-2011, el cual reúne los libros publicados y los inéditos: “Narración de cuerpo”, “Ragazza incógnita” y “Ojos de penitente”; “Pasión en el oficio de escribir”, 2007; “Cabaret místico”, 2007; “¿Literatura sin lenguaje? Escritos sobre el silencio y otros textos”, Premio Nacional de Ensayo en 2005. Asimismo, “Hechizos de la hybris”, Premio de Poesía de Casa de Teatro en el año 1998; “Oficios de un celebrante”, publicado en 1999 por el Consejo Presidencial del Cultural; “Solemnidades de la muerte”, 1991;  y “Consumación de la carne”, 1986. En 2002, publicó, en colaboración con el escritor, René Rodríguez Soriano, el libro de cuentos “Salvo el insomnio”.

Sus textos han sido incluidos en antologías poéticas y ensayísticas nacionales e internacionales. Ha dictado además conferencias y ha participado como ponente en congresos y eventos culturales.

 

PALABRAS Plinio Chahín en la puesta en circulación de su libro

Señoras y señores.

Buenas noches.

Gracias por su asistencia.

Debo agradecer las palabras generosas e inmerecidas de mi entrañable amigo Jochi Mármol, siempre dispuesto, incondicional y atento a mis aventuras vitales, tanto en el verso como en la vida. A todos los que han hecho posible la publicación de este libro que reúne una selección de mis más recientes ensayos, publicados durante los últimos diez años. A Yanira Lara por atreverse a decirme que sí, y poner orden en el caos posible, al embellecer con su presencia física y su voz este acto. A mi hijo Zahir, duende insobornable de mi soledad y espejo de mis más altas virtudes. A mi hermano Franklin Chahín, por su incondicional apoyo, en la alegría como en la pena.

A Juan Daniel Balcácer por su estimulante amistad, colaboración y apoyo. A mi compañera y cómplice sentimental Johanne, la única intrépida lectora del libro “Pensar las formas”, que todavía inédito, se atrevió a leerlo íntegramente, aportando agudas observaciones, con el objetivo de aligerar su estilo y mejorar su redacción y sintaxis.

Este libro tiene un solo fin: mostrar la crítica como un espacio de creación artística en el que las estructuras simbólicas y las expresiones visuales se piensan, desde y para la imagen, con el propósito de subvertir el discurso de la vida y del lenguaje.

El acto de percibir se transforma en una operación ontológica, que es también un rito mágico. Ver es comprender y comprender es criticar. Esta decodificación conecta la obra con otros ámbitos de la percepción, donde dominan lo temporal e intrahistórico, así como el micro-acontecimiento de lo cotidiano: rebeldías y gérmenes cuyas formas están fijadas en una sustancia internamente desgarrante.

José Mármol, Soraya Lara y Plinio Chahín

En “Pensar las formas”, la experiencia crítica se articula a partir de dos categorías centrales de la estética: la epifanía y el asombro. Ambas constituyen una trama con otras dos categorías específicamente modernas: el genio y el gusto. “Pensar las formas” es un libro crítico que no celebra la realidad, sino que la integra utilizando recursos analíticos y lúdicos. En él se registra el estudio de un amplio panorama de poetas y pintores dominicanos, hispanoamericanos, entre otros temas de especulación artística y filosófica

A la par de la puesta en crisis de la representación plástica, los procesos de descronologización de la narración o de exploración del sin sentido de la poesía, fueron en muchos sentidos expansiones generados por el aire ecléctico de la época que generaron actos como los de Marcel Duchamp y Tristan Tzara. Puede decirse sin embargo que la poesía y el relato, en el límite del sin sentido y en la parálisis de sus propios procedimientos, han regresado a sus fuentes primarias de la condición lírica y el contar. Otra cosa parece haber ocurrido con la representación plástica, (junto sin duda a la poderosa expresión estética que resignifica continuamente los hallazgos de las diversas tradiciones del arte, en una suerte de estética de la identidad), la ya cansada insistencia de los objetos no artísticos de las instalaciones, con sus obligadas excepciones, parece situarse en la disyuntiva de un arte sometido enteramente a la lógica del mercado, o el llamado que parece empezar a articularse del regreso a las fuentes ónticas de lo estético.

En un breve texto de 1997, “Caca de elefante”, Mario Vargas Llosa da cuenta de esta oquedad del arte contemporáneo.

La muestra en el Royal Academy of the Arts de instalaciones de Ehris Ofili sobre la base de caca de elefante solidificada, así como la muestra de la Bienal de Venecia de ese año y de su multiplicidad de instalaciones con deshechos, carne podrida, moscas revoloteando, etc., le hace sentir nostalgia de cánones que permitan distinguir el talento y la perfección estética de la obra.

Sin duda que se presentan oportunidades de contemplar e, incluso, participar en instalaciones que intuimos como grandes logros estéticos, pero también es cierto que en múltiples momentos en Santo Domingo, París, Buenos Aires, México, Caracas, por ejemplo frente a una de estas instalaciones intuimos estar frente a una impostura.

A pesar de las “cartografías” poéticas y, cada vez más frecuente, alegóricas, que nos entregan como guías interpretativas a la entrada. Quizás nunca como hoy, después de momentos como el pop art, no se ha hecho tan borrosa la línea entre lo intrascendente y lo artístico en el objeto encontrado y su concurrencia de elementos heterogéneos que se articulan en una representación y tratan de darnos una propuesta desde el lugar prestigioso del museo, desde donde habla el arte. El arte, de este modo, parece encontrarse en un punto límite de clausura, de desaparición (de “desaparición de lo estético”, según la expresión de Baudrillard), o de fundación de nuevos mundos para la experiencia estética.

Muchas gracias!

Santo Domingo, D. N., a 28 de junio del año 2017

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