Menéndez ha establecido un nuevo mínimo para la corrupción flagrante en EE.UU

El exsenador Tom Harkin, entonces presidente del comité que supervisa el Medicare, declaró que estuvo en una reunión con Melgen y Menéndez.
Servicios de Acento.com.do - 3 de octubre de 2017 - 8:00 pm - Deja un comentario
Foto: Fuente externa/Rober -Bob- Menéndez y Salomón Melgen.

Menéndez se enfrenta a cargos de que vendió su oficina del Senado de los EE.UU. a un oculista de Palm Beach, Florida, su co-acusado Salomón Melgen, por sobornos en forma de viajes en en jets privados abastecidos con las bebidas favoritas de Menéndez, una villa privada en uno de los resorts más exuberantes del Caribe, y una suite de hotel en París para la que Melgen gastó 650,000 puntos de American Express, resalta Phil Kerpen, presidente de American Commitment, en un artículo publicado en el periódico New York Post.

Señala que Menéndez y Melgen se reunieron en 1993, cuando Melgen contribuyó con 500 dólares a la primera campaña de reelección a la Cámara Menéndez en una recaudación de fondos en el sur de la Florida, su primera contribución política. En las décadas que siguieron, Melgen se convirtió en un importante donante demócrata y, cuando Menéndez fue nombrado para el Senado en 2006, ya tenían una relación extraordinariamente estrecha.

“Esa relación permitió a Menéndez disfrutar de un estilo de vida mucho más allá de sus ingresos legítimos de US$174,000. Fue una vida de lujo financiada por uno de los mayores fraudes del Medicare en la historia, un mecanismo de US$105 millones por el cual Melgen ya ha sido condenado por 67 cargos de fraude en un juicio federal aparte en la Florida”, indica.

A cambio, Menéndez supuestamente le gestionó a Melgen visas para sus novias, presionó al Departamento de Estado para que consiguiera un contrato de seguridad portuaria en República Dominicana y presionó al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) para aprobar el masivo plan de facturación del Medicare que logró que se mantuvieran los buenos tiempos.

Una de las novias, Rosiell Polanco, era una modelo de 22 años cuando salió con Melgen, quien está casado y es 35 años mayor. La joven declaró que a ella y a su hermana menor se les había negado los visados antes de la intervención de Menéndez. Menéndez le escribió por correo electrónico a su personal lo siguiente: “Llamar al embajador lo antes posible (ASAP)”. Fueron entrevistadas de nuevo y aprobadas.

Varios funcionarios del Departamento de Estado y de Aduanas y Protección de Fronteras testificaron que Menéndez exigió que presionaran al gobierno dominicano para que restableciera un contrato de seguridad portuaria que Melgen había adquirido, lo que habría hecho que el doctor obtuviera cientos de millones de dólares.

Un ex funcionario de Medicare, el Dr. Louis Jacques, testificó que un miembro del personal de Menéndez lo presionó para permitir que Melgen facturara de más. Melgen estaba dividiendo viales de una dosis de un medicamento inyectable llamado Lucentis para usar en múltiples pacientes, y luego facturaba al Medicare por una dosis completa de US$2,000 para cada paciente.

“El problema es muy importante para el senador”, recordó el doctor Jacques. “La mala medicina no es ilegal. El Medicare debe pagar estas reclamaciones”. El Dr. Jacques se sintió tan agitado que recuerda haber tenido que ponerse de pie para aclararse la cabeza.

El exsenador Tom Harkin, entonces presidente del comité que supervisa el Medicare, declaró que estuvo en una reunión con Melgen y Menéndez. La funcionaria de Harkin, Jenelle Krishnamoorthy, testificó que ésta fue la única vez que se reunió con un no constituyente en una disputa de facturación del Medicare en 10 años como trabajadora del Senado. La oficina de Harkin concluyó que no deberían tomar ninguna medida.

Posteriormente, Menéndez llevó su campaña pro-Melgen al entonces líder de la mayoría del Senado, Harry Reid.

Esta semana se espera que el jurado escuche que Reid “contactó al jefe de gabinete de la Casa Blanca, informándole que Menéndez estaba molesto”, según el informe del gobierno. Posteriormente, Reid recibió a Menéndez y a la entonces secretaria del HHS, Kathleen Sebelius, en su oficina en el Capitolio de Estados Unidos, donde Menéndez la presionó para que aprobara la sobrefacturación.

La defensa no discute los hechos básicos del caso. Admiten que Menéndez tenía fácil acceso a los jets privados y complejos vacacionales pagados por Melgen. Admiten que Menéndez obtuvo visas para las novias, intervino en el contrato de seguridad portuaria y exigión que el HHS permitiera a Melgen mantener la sobrefacturación al Medicare… Pero son inocentes, dice la defensa, porque el gobierno está tratando de criminalizar la amistad.

Llámelo “la defensa de Biz Markie”: como dice el rapero, es sólo un amigo.

A veces un amigo le da a un senador acceso al jet privado. Y un amigo permite que un senador utilice una villa de lujo, y le da al senador cientos de miles de puntos de American Express.

¿Y qué senador no intentaría hacer que las novias supermodelo de su amigo entraran en el país? ¿O rescatarle a su amigo −un oftalmólogo sin antecedentes en el tema de la seguridad− un voluminoso contrato de seguridad portuaria? ¿O tratar de sacarlo de la trampa por el fraude del Medicare que mantiene a ambos en el estilo al que se han acostumbrado?

El abogado defensor de Melgen Kirk Ogrosky incluso “racializó” la defensa de Biz Markie, argumentando que Melgen y Menéndez eran “parte de una comunidad de hispanoamericanos” y acusaban al Departamento de Justicia, bajo el presidente Barack Obama, de un “ataque contra todo ese grupo”.

¿Debe la amistad ser una defensa para el soborno? ¿La corrupción de un funcionario público de alguna manera se convierte en aceptable si el funcionario hace amistad con la persona a quien vende su oficina?

“El caso contra Menéndez como un asunto legal no parece estar cerrado, parece abrumador”, dijo el corresponsal en jefe de MSNBC, Ari Melber, acertadamente. “Si un político puede aceptar el tipo de regalos que Menéndez ya ha recibido y ser absuelto, entonces usted tiene que preguntarse, en primer lugar, si algo anda mal con todas estas leyes de corrupción”.

Quizás nuestras leyes de corrupción se hayan vuelto tan débiles que Menéndez podría marcharse cuando el juicio finalmente llegue a su fin, alrededor del Día de Acción de Gracias. Pero su violación de la confianza pública es tan grave que si el comité de ética del Senado es digno de su nombre, será expulsado del Senado, independientemente del veredicto.

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