Lo bueno, lo malo y lo feo del Plan de Alfabetización Quisqueya Aprende Contigo

Señor Presidente, la felicidad ha sido parcial y si ha habido improvisación. Miles de facilitadores y animadores no han recibido el pago por su trabajo realizado en el Plan
Héctor Rodríguez Cruz - 10 de marzo de 2016 - 12:08 am - Deja un comentario

Contrario al Rey Midas, que convertía en oro todo lo que tocaba, el gobierno del PLD contamina, daña y desprestigia todo lo que toca. Este maleficio se ha visto encarnado en el Plan Nacional de Alfabetización “Quisqueya Aprende Contigo”.

Despierta suspicacia su nacimiento en un hábitat extraño al quehacer educativo -el Palacio Nacional- y no en el que pudiera considerarse el hábitat natural, el Ministerio de Educación. Y es que el Palacio Nacional es habitáculo de muchas cosas “non santas”.

El Plan mostró desde el principio las intenciones políqueteras de sus autores, vicio que se ha puesto de manifiesto en las graduaciones locales de alfabetizados, en las cuales legisladores y candidatos oficialistas convierten estos eventos en promoción de su propia campaña. ¡El Plan fue politizado! Es posible que la contratación de activistas del PLD como Animadores y Facilitadores Docentes bien pudiera hacer llegar “el mal” hasta el adoctrinamiento.

El Plan Nacional de Alfabetización Quisqueya Aprende Contigo es un componente de la estrategia de reducción de la pobreza “Quisqueya sin Miseria”, que tiene como propósito superar el analfabetismo en el país en un lapso dos años, al tiempo de crear oportunidades para continuar la educación básica y la tecnicoprofesional. Cumplidos, aunque sea parcialmente, son buenas esfuerzos, no libres, sin embargo, de demagogia.

Todavía queda por verse el grado de verdad de la creación de otras oportunidades tales como el empleo, la reducción del costo de la canasta familiar, el acceso a la salud, agua potable para el consumo humano, la mejora del salario mínimo, así como la atención de otras muchas carencias que acompañan la pobreza y  la exclusión social, antes de que podamos decir que “aprender a leer y a escribir lleva a ser menos pobre”.

Con cifras atropelladas y no sincerizadas sobre la cantidad real de analfabetos en el país, y de los alfabetizados gracias al Plan, al día de hoy no se puede afirmar con seriedad que somos un país libre de analfabetismo. Pero más allá de esta verdad conocida por el pueblo, aparecerán las estadísticas politizadas y manipuladas que dan cuenta del verdadero milagro del gobierno.

En su Rendición de Cuentas ante el Congreso Nacional el 27 de febrero de este año, el Presidente Medina, refieriéndose al Plan de Alfabetización Quisqueya Aprende Contigo, enfatizó:”Cada vez estamos más cerca de superar el analfabetismo para siempre en nuestro país, lo que parecía un sueño hace cuatro años ya es realidad para miles de hombres y mujeres que ahora pueden leer y escribir. Es otra gran conquista para nuestra país de la que debemos sentirnos felices y que, por supuesto, tampoco es fruto de la improvisación”.

Señor Presidente, la felicidad ha sido parcial y sí ha habido improvisación. Miles de facilitadores y animadores no han recibido el pago por su trabajo realizado en el Plan.  Para muestra un botón. Sólo en el Municipio de Guayubín, más 300 facilitadores y animadores no han cobrado el pequeño incentivo de todo el año 2013, todo el 2015 y lo que va del 2016.

A los animadores y facilitadores de Hatillo Palma, Agua de Luís, Villa Elisa, Hato del Medio, la Guajaca, Agua de la Palma, Arroyo Caña, Derramaderos, Cerro Gordo, Cana Chapetón y la Caída, no se le ha pagado el trabajo realizado y, por tanto, tampoco   le han reconocido su aporte, su entrega, su sacrificio y su contribución ciudadana.

Por esto Señor Presidente, usted no podrá afirmar que debemos “sentirnos felices” por los logros del Plan de Alfabetización. Es su propio gobierno el que al “tocarlo” lo contamina, lo daña y lo desprestigia. ¡Procure que le paguen, y que honren el trabajo de estos miles de trabajadores de este Plan.  ¡Evite que su gobierno continúe dañando lo que toca! 

No aceptamos comentarios ofensivos ni denigrantes.
Estamos interesados en el debate de las ideas, no auspiciamos ninguna ofensa contra nadie. Los comentarios que contengan mensajes denigrantes, ofensivos, difamatorios, injuriosos, por razones de raza, de política, de religión o de cualquier otra índole serán eliminados y sus autores excluidos de continuar comentando.