Padre nuestro, que estás en el hogar

“El mismo hecho de que un padre abandone al niño y permite que la madre se sobrecargue, es una forma de decirle que como padre no te acepto y si no te acepto, entonces tú no eres importante, y si no eres importante, entonces no te voy a validar como persona. Ahí es que vienen los problemas de autoestima y de socialización”.– Luis Vergés, psicólogo, citado por Hogla Enecia Pérez

Excepto en la monarquía de lasguerreras amazonas bajo la reina Hipólita (creación fantástica de la fértil imaginación helénica), jamás ha sido ideal social la crianza y formación de los hijos por un solo progenitor o tutor.

Sin menoscabo del valiente esfuerzo que hacen con demasiada frecuencia y por necesidad imperiosa muchas madres solteras- y en ocasiones con notables resultados-generalmentelos niños y jóvenes se forman mejor cuando soncriados por una parejaen el hogar, turnándose y complementándose los padres/tutores en sus respectivos papeles de primeros maestros. Aun cuando por separación o divorcio de la pareja se imposibilita este patrón ideal, la concertación de los esfuerzos del padre y la madre es esencial para el sano desarrollo de los hijos. Sin querer estigmatizar la prevaleciente familia  monoparental criolla, la ausencia total de uno de los progenitores por voluntad propia es una experiencia usualmente traumática para la criatura en todas las sociedades y en todos los tiempos. La crianza monoparental es potencial fuente de serios problemas de autoestima y de socialización en el hijo abandonado por uno de los progenitores o tutores.

«…nos espantan los datos revelados recientemente por la Oficina Nacional de Estadística en el sentido de que el 88% de los niños nacidos desde 2001 hasta 2012 en la República Dominicana ha sido declarado solo por la madre,permaneciendo el padre sin reconocer oficialmente al hijo…»

El abandono dela criatura por su padre es una manifestación de violencia emocional contra la familia, perjudicando al mismo tiempo a madre e infante. Además, agrede a toda la sociedad. Sin duda es la acción cobarde de quien hace alarde de ser muy macho.

Por eso nos espantan los datos revelados recientemente por la Oficina Nacional de Estadística en el sentido de que el 88% de los niños nacidos desde 2001 hasta 2012 en laRepública Dominicana ha sido declarado solo por la madre,permaneciendo el padre sin reconocer oficialmente al hijo (y por ende, es de presumir que en la gran mayoría de los casos, sin dedicarle el cariño y el apoyo correspondientes). Además, ¿cuántos de los que declaran a su vástago en la oficialía civil en verdad dicen presentes en la vida de su hijo?  Ésta es una verdadera tragedia de proporciones míticas cuyo significado fácilmente escapa a la comprensión de los que hemos contado con la constante presencia y el apoyo de padre y madre en el hogar, trabajando estrechamente en equipo a favor de nuestro desarrollo integral durante la infancia y la juventud, y aun mas allá.Solo así se explica el silencio en torno a esta aterradora revelación de la ONE.*

Si el anterior dato es espeluznante, aun mayor es la incidencia del fenómeno de los no reconocidos oficialmente  por su respectivo padre en algunas provincias del paíscomo Bahoruco-97%; Elías Piña, San Juan, Peravia y Monte Plata-96%; Azua, Independencia y Barahona-95%; Montecristi, SánchezRamírez y La Altagracia-94%, sugiriendo una fuerte  correlación entre el abandono del hijo por su progenitory  la pobreza extrema.

Sin tener que profundizar en consideraciones de causa y consecuencias de esta grave negligencia de tan alta proporción de los hombres dominicanos,nos atrevemos a decir que apremia trazar políticas de estado y enfocar la atención de la sociedad civil para remediar esta dolencia social; y aun mucho más, urge propiciar una cultura de paternidad responsable en el pueblo dominicano. Sugerimos convertir el tema de la paternidad responsable en un eje transversal de todas las políticas sociales, desde las campañasde alfabetización hasta los programas de transferencias sociales, y evidentemente en todo el sistema educativo. Asimismo debemos  movilizar a la sociedad civil en torno a la necesidad de formar a los varones para que valoren su responsabilidad como padres, empezando por comprometer a todos los medios, y sobre todo a los comunicadores sociales en este cívico empeño.

Ser madre soltera no es reprochable (tampoco es recomendable), pero ser padre irresponsable sí es condenable. No hay patria sin padres responsables, a menos que queramos imitar el reino de la amazona Hipólita de la mitología antigua, donde no había lugar para los hombres, y punto. O nos ocupamos de nuestros hijos, o ¿para qué servimos? De zánganos.

*De toda la prensa tradicional dominicana, solo Hogla Enecia Pérez en El Caribe ha destacado y comentado con sentido crítico la estremecedora revelación de la Oficina Nacional de Estadística en al menos dos artículos:

http://www.elcaribe.com.do/2015/09/03/sur-donde-existen-mas-madres-solteras

http://www.elcaribe.com.do/2015/09/04/citan-causas-influyen-que-haya-tantas-madres-solteras

En esta primera instancia no comentamos la incidencia del abandono de las criaturas por las madres no por ser un comportamiento menos condenable, sino porque carecemos de los datos estadísticos correspondientes. En todo caso, es evidente que la frecuencia del abandono materno es mucho menor.

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