Carta a los congresistas: ¡Los derechos humanos no se negocian!

En nota de prensa, el 14 de julio pasado, el Episcopado Católico Dominicano rechazó “enérgicamente” el Anteproyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva “tanto en su forma como en su fondo”. Lo consideró “un anteproyecto de ley tan amplio en su alcance y tan limitado en sus conceptos” que “no debe ser aceptado sin la participación, en el debate, de toda la sociedad”.

Pero la iglesia sabe muy bien que este proyecto de Ley fue el resultado de un debate público en el que participó toda la sociedad, incluyéndola a ella. La Ley expresa el acuerdo 4.2.4 del Pacto Nacional para la Educación.

Según este acuerdo, el MINERD debe incorporar al currículo educativo la educación sexual reproductiva, el conocimiento y prevención de las infecciones de transmisión sexual y el VIH/SIDA, así como la formación en valores de respeto, igualdad y equidad de género, convivencia familiar, y maternidad y paternidad responsables, desde la primera infancia y con las estrategias pedagógicas adecuadas para cada nivel.

En su rueda de prensa, el Episcopado Católico Dominicano dice apoyar y promover, “de acuerdo con la ciencia, una educación sexual integral que respete las etapas del desarrollo del individuo, la primacía de los padres en la educación, y que eduque para un auténtico y responsable ejercicio de la libertad humana”.

Me dirijo a Ustedes como ciudadana dominicana para recordarles que los derechos humanos no se negocian. Fueron elegidos por el pueblo para defenderlos y crear las condiciones de igualdad y libertad necesarias para el ejercicio de sus derechos y deberes fundamentales.

Como representantes del pueblo dominicano, deben obediencia al orden constitucional y temporal, no a alguna iglesia. Integrar lo humano y lo religioso desde el Estado terminó con el Siglo de las Luces y la declaración de los Derechos del Hombre de la Revolución Francesa.

Integrar la ciencia y la religión terminó con la primera revolución científica moderna, durante los siglos XVI y XVII. La revolución Copernicana derrumbó la física aristotélica integrada al cristianismo Agustiniano por Santo Tomas de Aquino en el Siglo XIII. Duró 18 siglos hasta que los métodos empíricos de observación y el uso de la razón, iniciaron un proceso acelerado del conocimiento y de la transformación de la realidad física y social.

De seguir los preceptos de una Iglesia estarán ustedes violando el primer artículo de la Constitución Dominicana, y convirtiendo el Estado social y democrático de Derecho en un infierno; una dictadura religiosa que prescribe como pensar y en que creer en nombre de uno de los miles de dioses que los humanos han creado sobre esta Tierra.

En su rueda de Prensa el Episcopado Dominicano sintetizó sus aspiraciones en seis puntos, que individualmente comento:

  1. EPISCOPADO: “El derecho al disfrute de la vida no puede ser interpretado solamente desde un punto de vista del placer, sino también, sobre todo, desde el marco de la responsabilidad, pues no hay vida plena sin responsabilidad”.

COMENTARIO: Aquí la iglesia usa la mentira para confundir a la población. La única que si reduce y deshumaniza a la mujer es la misma Iglesia. Le niega el derecho a decidir sobre su propio cuerpo y lucha por otorgarle personería jurídica al cigoto para criminalizar el aborto de forma absoluta.

Contrariamente, el proyecto de Ley busca empoderar a la niñez con el conocimiento científico de su sexualidad para evitar infecciones de transmisión sexual; para promover valores de respeto y equidad; y para evitar embarazos no deseados que arriesgan la salud y la vida misma de adolescentes que no tienen el desarrollo biológico, psicológico, ni económico para procrear.

  1. EPISCOPADO: “No puede concebirse una vida sexual desvinculada de las etapas del desarrollo biológico, psicológico e integral de la persona humana. La edad sí importa en la sexualidad”

COMENTARIO: De nuevo la Iglesia miente al acusar el proyecto de Ley de ignorar las etapas del desarrollo humano. La única que lo niega es la Iglesia, que se cree estar por encima de la Ley para imponer obediencia a sus preceptos en cualquier edad, violentando la libertad de conciencia y religiosa de la mujer y los derechos humanos de los/as menores de 18 años.

  1. EPISCOPADO: “Los primeros responsables para la educación integral de los hijos, incluida la educación sexual, son los padres. Esta tarea perdura hasta que el desarrollo pleno de los hijos les permita el ejercicio maduro de la libertad con responsabilidad. El Estado no puede arrebatar a la familia el derecho y el deber que tiene de ser la primera educadora de los ciudadanos”.

COMENTARIO: La Iglesia manipula este concepto porque sabe que la mayoría de la población dominicana tiene niveles mínimos de conocimiento. Ni “los padres” ni “las familias” tienen derecho absoluto sobre sus hijos/as. Es obligación del Estado proteger el derecho de menores a una educación de calidad y a formar la conciencia ciudadana, común para toda la nación y fundamentada en el respeto y deberes de derechos humanos individuales. “La familia” no tiene derechos humanos, porque es una institución. No puede violentar los derechos individuales de cada uno de sus miembros. Cuando lo hace, como con frecuencia sucede con el maltrato y abusos físicos y sexuales del hombre, es deber del Estado intervenir. Incluso, el Estado puede quitarle los hijos/as a padres y madres irresponsables.

  1. EPISCOPADO: “La sociedad dominicana debatió y aprobó, a raíz de la reforma constitucional del 2010, consagrar en su artículo 37 la defensa de la vida desde la concepción hasta la muerte. Cualquier nuevo debate para aprobar el tema del aborto es inconstitucional.

COMENTARIO: Las Constituciones tienen que permanecer abiertas al debate porque la sociedad cambia constantemente con el aceleramiento de las revoluciones de las ciencias. Este pronunciamiento del Episcopado es una demostración de su vocación a la Autoridad.

Solo una Alta Corte Constitucional puede interpretar la Constitución. La Iglesia chantajeó a los Congresistas de Leonel Fernández en septiembre del 2009 para modificar el entonces artículo 30 de la Constitución. Pero afirmar que la vida se inicia en la concepción, no implica asignarle un estatus jurídico a una célula fertilizada. Si así fuese, casi la mitad de embarazos primerizos que terminan en abortos espontáneos, tienen que ser registrados en el libro de defunciones, y otorgársele ciudadanía y acta de nacimiento. Además, la iglesia para ser coherente con sus principios, debe ofrecerle ritos finales y cristiana sepultura. ¿Es tan difícil que la Iglesia entienda que una semilla necesita tiempo y muchas condiciones para transformarse en un árbol? ¿O que un embrión puede ser congelado y una persona humana muere si se congela?

  1. EPISCOPADO: “En un régimen de libertad de culto no puede ser aprobada una ley que restrinja esa misma libertad, en razón de que contradice nuestra constitución y los principios democráticos fundamentales”.

COMENTARIO: Este artículo es irracional. La iglesia quiere imponer su creencia a toda la población, y parece no estar consciente de que al hacerlo, viola los derechos humanos de los demás. Es ella la que busca restringir la libertad de la mujer y los/as menores de edad.

  1. EPISCOPADO: “En toda sociedad democrática la objeción de conciencia es un derecho inalienable de la persona que le permite expresar su rechazo a cualquier acción contraria a su conciencia. Cualquier penalización a la objeción de conciencia de un médico, en lo referente al aborto, es una flagrante violación a la libertad del ser humano”.

COMENTARIO: La maternidad forzada es una tortura, propia de la iglesia de la Inquisición. La iglesia viola la libertad de conciencia de la mujer cuando le priva la libertad de decidir sobre su propio cuerpo. Por otra parte, fueron los médicos junto a las mujeres, los que más se opusieron a criminalizar el aborto. El médico que no quiera practicar un aborto terapéutico, debe optar por una práctica privada.

Llamado a acción del EPISCOPADO: “Hacemos un llamado a toda la ciudadanía a oponerse a este anteproyecto de ley que claramente obedece a lo que el Papa Francisco llama colonización ideológica. De esta manera, nuestra nación podrá salvaguardar sus más elevados valores.

COMENTARIO: Le haría bien al Papa Francisco llevarse de Sancho Panza: No hay que mentar la soga en casa del ahorcado. Ninguna otra institución del planeta ha llevado la colonización ideológica al extremo de crueldad que lo ha hecho la Católica Romana. Su Inquisición llevó a cientos de miles a la tortura para lograr la confesión, y a muerte en la hoguera por lo confesado.

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