Disquisiciones sobre el Don

A insistencia de Jhonatan Veloce, hacemos una pausa y cedemos el espacio al joven colega, que siempre sigue de cerca los acontecimientos nacionales desde Irlanda, para publicar sus disquisiciones sobre el Don.

El Caballero del Eslabón Débil

El Don anda suelto desde el 24 de enero 2014, aparentemente en algún lugar donde hace mucho frio (si no es que usaba un disfraz el día de la grabación de la entrevista proyectada en febrero 19, 2015).  Se dice que fue recientemente al consulado dominicano en dos ocasiones (algunos dicen que con, y otros que sin,  escolta oficial) a gestionar su nueva cédula como civil, y que la misma fue expedida sin trabas en Manhattan, después de agotar el proceso de rigor. En su solicitud de cédula puso como lugar de residencia el estado de Connecticut y como ocupación “comerciante” pelao, según Diario Libre que obtuvo copia de los documentos de fuente no revelada, pero sin dudas confiable.

Parece que el Don guarda unas pertenencias en Washington- según su propia confesión-  incluyendo algunos papelitos de interés (salvo que sea otra amenaza vacua, como la de la tarjeta de agradecimiento por una donación, según el Don en manos de su hermano Danilo, pero que no ha podido encontrar). No sabemos si se refiere a la ciudad capital de la Unión,  al estado de Washington, o a la comunidad  del mismo nombre en Connecticut a unas 80 millas de la ciudad de Nueva York, pues el Distrito de Colombia no es el lugar más discreto para guarecerse de la tormenta. Si no tenía negocios en esa urbe,  a pesar de sus espectaculares monumentos dignos de ser conocidos, éstos no son momentos  para hacer turismo.

El hecho es que el Don anda suelto (de cuerpo, de  mente y sobre todo muy suelto de lengua), y queda claro que no participa en el clásico programa de protección  a los testigos que corren peligro de ser eliminados  por los incriminados, pues se comunica a voluntad con todos sus allegados y otros tantos desconocidos por teléfono.  Incluso para despejar las dudas empieza a incursionar en apariciones vía Skype, exponiéndose a la venganza de sus muchos enemigos. También promete regresar pronto a su natal Elias Piña, arriesgando su vida de manera temeraria, que indica que ya no es necesario como testigo en los tribunales estadounidenses.

Por otro lado, Quirino  no fue deportado de Estados Unidos como un chivito jarto’e jobo cualquiera, pues lleva más de un año que salió del calabozo, posiblemente por razones médicas-humanitarias. El de Quirino parece ser un programa de protección hecho a la medida. Aunque  no sabemos qué estatus migratorio tiene, evidentemente no anda  ilegal. Dice que viene próximamente al país, no sabemos si deportado o de visita, ni tenemos cómo saberlo hasta que llegue.

Es un caso singular, digno de estudio, el enigma de la pronta e inusual excarcelación de Quirino y su posterior permanencia en Estados Unidos por más de trece meses, quizás recuperándose de  una cirugía del oído afectado.  El Lic. Bernardo Vega de seguro publicará eventualmente la recopilación de los documentos clasificados en torno al caso Quirino y la justicia estadounidense, aunque  podría tardar varias décadas antes de que se desclasifique toda esa información y contemos con esa obra, si WikiLeaks no nos ayuda.  Solo entonces  podremos entender cuál fue la negociación que hizo Quirino como informante y testigo privilegiado del Departamento de Justicia, acuerdo que le permite andar suelto en territorio norteamericano aterrorizando a mansos y cimarrones de aquí y de allá con las historietas de sus vivencias como pródigo narcotraficante del  Wild Wild West Dominicano (historietas que a todas luces omitió en sus testimonios  a los federales). Y decimos mansos y cimarrones, pues despotrica contra todos  los políticos sin excepción, alegando que los capos del narcotráfico son más honorables y confiables porque cumplen su palabra.  Sin embargo,  él evidentemente se ha ensañado particularmente contra quien entiende permitió su extradición, en lugar de protegerlo.

Mientras tanto, todo es especulación, más o menos calculada. Las teorías,  las opiniones y los rumores vuelan a la velocidad del rayo por la red, entretejiendo una confusa madeja que dificulta separar la paja del trigo. Solo la veracidad de la identidad del personaje ha quedado establecida inequívocamente, dejando en el tintero  la versión de que no era el Don, sino un Julio Zabala aventajado, el que llamaba a los programas de televisión.

Quizás por la gran algarabía suscitada por sus llamadas, los sabuesos no han advertido que el guion  del Don padece de un crítico eslabón débil, que es el personaje de Luis Gutiérrez. Pues de este supuesto negociante de cemento, presumible amigo en marzo 2002 tanto del candidato presidencial  como del comerciante de Elias Piña, depende el resto de la historia. Este personaje  puede desmentir que, a solicitud del candidato,  él sirvió de enlace  a los hoy contendientes.  Si el caballero no existe, queda claro que nunca hubo tal enlace, y entonces el Presidente Fernández  gana el partido por jaque mate. Si Luis Gutiérrez vive aún y aclara que la memoria de Quirino ha sufrido –así hay quien dice- como consecuencia de su encarcelamiento y el sufrimiento que ha padecido (hasta medio sordo de un oído quedó  y con hipertensión arterial aguda), gana por decisión del jurado supremo el favorito. Por eso denominamos al Sr. Gutiérrez “el Caballero del Eslabón Débil”, pues con solo desmantelar este elemento del guion de Quirino, se cae todo su argumento. Tarea que nos parece relativamente fácil desinflar la fábula de Luis Gutiérrez, en vista de los amplios recursos disponibles. Con solo ubicar a este caballero y que él desmienta la patraña del Don, es suficiente para desmontar toda la campaña difamatoria. Quizás precisamente por conocer la debilidad de este eslabón, Quirino ha obviado dar más detalles sobre el alegado enlace, ciudadano anónimo por demás, contrario a tantos nombres de prestantes ciudadanos- incluyendo glorias nacionales-  que el Don ha querido enlodar con sus historietas.

La verdad es que con tantos adeptos-incluyendo los altos estamentos de todos los poderes- que se solidarizan a diario con el Presidente Fernández, debe ser muy fácil localizar al Sr. Gutiérrez, si es que existe.  Y en caso contrario, se debe probar que es otro fantasma más en la imaginación del Don- para así poner fin al duelo a solas que ha acaparado la atención de muchos, obligando a dejar de lado otros temas de mayor importancia para el progreso del pueblo dominicano.  El único impedimento posible sería si el Caballero del Eslabón Débil estuviese participando en el programa federal de protección de testigos, habiéndole cedido el Don su segunda identidad para esos fines. Y presumimos que el autor del guion no contempló ese sorpresivo  desenlace en su fantasiosa trama.

Jhonatan Veloce, desde el distante y frio Dublín.

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