De palabra en palabra

¿Pruebas circunstanciales?

Como en tantas otras ocasiones anteriores las malas traducciones hechas a la carrera no traen buenos frutos con ellas. Se ha visto más de una vez que algunas personas que no saben bastante acerca del sistema judicial norteamericano creen que «circumstantial evidence» se puede traducir simplemente por pruebas circunstanciales. En el desarrollo de esta sección se centrará el esfuerzo para que en lo adelante no se produzcan traducciones inexactas con respecto a esta figura jurídica.

La mejor manera de transmitir la idea real de eso que los norteamericanos entienden por «circumstantial evidence» es llamándolas presunciones o pruebas indirectas. Este aserto se probará mediante el estudio de eso que los norteamericanos conocen con ese nombre en inglés.

Hay más de un diccionario que ofrece la «solución de facilidad» que es traducir las palabras sin penetrar el sentido del concepto, reproduciendo en español las palabras que forman la combinación del inglés. Cuando esto se hace no logran comunicar la noción de lo que significa eso en el sistema jurídico angloamericano.

Las mal llamadas *pruebas circunstanciales en realidad son testimonios que no se basan en conocimientos personales u observaciones de los hechos, sino en otros hechos de los cuales se hacen deducciones, que muestran de modo indirecto los hechos que se procuran demostrar.

Se prueban algunos hechos y circunstancias de los cuales se pretende hacer inferir otros hechos relacionados con la causa.

Es prueba indirecta porque se prueban hechos o circunstancias de las cuales otros hechos pertinentes a la causa pueden ser inferidos. Son inferencias sacadas de hechos probados. La existencia de los hechos principales de la causa se pretende establecer por inferencia.

Para resumir: consiste en demostrar con ayuda de hechos reales, mediante conjeturas, hechos que son capitales para el proceso.

De lo que se acaba de exponer es de donde sacan los mexicanos la traducción que conocen para definir la figura jurídica; ellos la llaman «conjeturas». No huelga que se recuerde que una conjetura es un juicio que se forma de las cosas o acaecimientos por indicios y observaciones.

En sentido figurado la conjetura se confunde con la suposición. La conjetura, la suposición y el supuesto tienen en común que aceptan por sentada y existente una cosa o un hecho que no ha sido confirmado de modo directo.

Para dar por concluido el asunto. Una circunstancia es un «accidente» que puede ser de tiempo, de modo, de lugar y que se considera unido a la sustancia de algún hecho.  Cuando la palabra circunstancia se utiliza en plural se debe tomar como sinónimo de situación. Deduzcan de estas precisiones el verdadero alcance de lo tratado aquí.

ABRUMADA – GRAVADA

«Como las propiedades ABRUMADAS son más de 60 por ciento de todas las ventas, y se están vendiendo con descuentos de más de 30 por ciento, los vendedores reducen el precio para competir.»

Es probable que el lector se pregunte qué relación puede existir entre los dos verbos del título. Si así reacciona lo hace a justo título porque el único punto en común que tienen es que en esta sección el primero de los dos se utilizó en lugar del segundo. Esta aseveración se demostrará más abajo. Se repasará lo que significa abrumar para luego emprenderla con gravar. Al final será evidente que en el pasaje citado se hizo uso impropio del verbo en este contexto.

Abrumar es agobiar con un peso grave. Agobiar debe entenderse con el valor de preocupar gravemente. Abrumar en otras acepciones es producir tedio, hastío; asombro, admiración. En el uso se puede agobiar a una persona por el exceso de halagos, de burlas o atenciones. Lo que agobia causa molestia.

Todo lo que antecede guarda relación con la persona, con el ser humano, esto es, son sensaciones que experimenta una persona. Resulta muy cuesta arriba aceptar que una propiedad pueda sentir este tipo de sensaciones que se enumeró al referir las características del verbo abrumar.

El verbo gravar a su vez significa «imponer un gravamen». El gravamen es una carga, entendida la última palabra en el sentido de obligación. En toda su extensión es una carga impuesta sobre un inmueble o sobre un caudal.

Tan pronto como se leen las características del gravamen se entra en razón para aceptar que este concepto conviene en el entorno de los inmuebles. Que el verbo gravar (gravadas) es el indicado para esta compañía. No hay duda de que ese vocablo debió aparecer en lugar del desdichado abrumar (abrumadas).

Antes de concluir hay que recordar que el verbo gravar es diferente de grabar. Que el de la uve es el que se estudia aquí. El de la be (B) es señalar o labrar en relieve. En cuanto a sonido, imágenes e informaciones es recogerlos mediante procedimientos adecuados para reproducirlos luego. Con respecto a los sentimientos es fijarlos profundamente en el ánimo.

*INTERCEPCIÓN

«Seis jóvenes ilegales fueron arrestados luego de haberse sentado en plena calle para bloquear el tráfico de una de las INTERCEPCIONES más concurridas de la ciudad.»

Cuando se lee algo como lo copiado en la cita hay un órgano del cuerpo humano que da un salto. Es  el «idiomógrafo», que debe aceptarse como el órgano que registra los errores que se cometen contra el idioma y que registra también el grado de gravedad del atentado contra las buenas costumbres de la lengua.

Estas expresiones vertidas en el párrafo anterior vienen a cuento si se piensa que el mamotreto *intercepción no se conoce en las esferas del español legítimo. Léase de nuevo el pasaje copiado y trátese de entender lo que significa. Si el lector es fértil en imaginación pensará que lo que el redactor trató de escribir -y no escribió- tiene relación con los cruces de calles donde pueden producirse concurrencia de vehículos o personas.

Una vez que se agregan presunciones y se hacen deducciones e inferencias puede uno emprender el camino de aventurar explicaciones. Lo que trató el desventurado redactor fue escribir «intersecciones». En el caso del texto se trata de un encuentro de dos superficies que recíprocamente se cortan en una superficie. En palabras pedestres es la superficie donde se encuentran dos calles, avenidas o vías de tránsito terrestre para el caso del pasaje.

Una vez deducido el sentido de lo que pretendió escribir -y no escribió- el redactor, la tarea de encontrar el origen del fallo queda pendiente. Una explicación básica es atribuirle a la carencia de cultura. A la poca lectura de buena literatura. La segunda explicación para el fenómeno es la falta de discernimiento para llegar al término correcto porque se desconocen las raíces de los vocablos de pronunciación parecidas.

Después de un examen de este tipo queda poco por añadir como no sea elevar una plegaria para rogar a los «santos lectores» para que influyan en la voluntad de periodistas de este tipo, de forma que ejerzan sus poderes sobre ellos y les insuflen el deseo por la buena lectura.

TUMULTUOSO

«Lagarde se hará cargo del organismo multilateral de crédito en un ambiente TUMULTUOSO.»

El comedimiento es una moderación que se lleva a todas las expresiones. En la redacción y uso de palabras es muy importante, sobre todo si se escribe para masas de lectores que se alcanzan a través de medios de difusión impresos que llegan a lectores de diferentes niveles de educación.

No se aprecia como adecuado la aplicación del adjetivo «tumultuoso» para describir el ambiente que reinaba en el seno del FMI cuando se eligió a la señora francesa para dirigirlo. Este juicio se defenderá más abajo.

En español es tumultuoso lo que causa o levanta tumultos. Lo tumultuoso describe lo que guarda relación con lo que está o se efectúa sin orden ni concierto. En un tumulto hay confusión agitada o desorden ruidoso. No se piensa que este calificativo se ajuste a la realidad del ambiente que reinó durante el proceso de selección porque la elección se hizo a unanimidad.

Hubo en la tipificación de la atmósfera reinante una exageración de grado. Los términos con los cuales se retrata un entorno deben ser apegados a la realidad a menos que no se persiga agitar los ánimos con respecto a lo que se describe.

OFERTA

Parece que las gangas y los baratillos son cosas del pasado. Ya ninguna tienda que se respete anuncia un baratillo. No hay establecimiento de comercio que ofrezca un producto a precio de ganga. Esas dos palabras de las oraciones anteriores están arrinconadas en el desván de las palabras inútiles; es probable que algunos jóvenes ni siquiera las conozcan.

Una ganga era una cosa apreciable que se adquiría a poca costa o con poco trabajo. Casi siempre se refería con ese vocablo a un efecto de comercio que se ofrecía a precio reducido. En la actualidad se habla o dice que esos artículos se ofrecen en «especial». Las Academias entienden en la actualidad que una ganga es un bien que se adquiere a un precio muy por debajo del que normalmente le corresponde. Esa definición podría mejorarse si se dice o escribe que se adquiere a un precio muy por debajo del que normalmente se ofrece, se publica o se vende, no del que le corresponde.

Las salvedades de la última oración del párrafo anterior cobran validez si se piensa que los artículos de comercio muchas veces se anuncian a precios que no les corresponden para tratar de engañar a incautos y solo durante las «ventas especiales» se venden a su precio real.

Según parece las Academias desconocen lo que en América son los objetos ofrecidos en baratillo. Son artículos de poco precio como escriben las Academias que se venden al público. En los casos en que se venden «en baratillo» debe entenderse que se hace a precio reducido o como acostumbra a decirse «de oportunidad».

La combinación «de oportunidad» debe comprenderse como «conveniente, es decir, que el precio que se paga por esa cosa es adecuado. En las secciones de las tiendas donde se venden los artículos «de oportunidad» lo que se hace es que se vende el efecto de comercio a precio más bajo del que normalmente tiene. No puede dejarse pasar la oportunidad para señalar que esta redacción es mejor o más acorde con la realidad de los hechos. «A un precio más bajo del que normalmente tiene» es más conveniente que otras expresiones que velada o abiertamente se criticaron en esta sección.

«En especial» es otra combinación que se emplea en mercadotecnia para atraer a los compradores para que adquieran una mercancía que se anuncia a precio rebajado.

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