Rafael Molina Morillo

“He trabajado toda mi vida, he sufrido fracasos y he tenido éxitos. Entonces…¿para qué me voy a retirar? ¿Para ver pasar las horas sentado en una mecedora y dormirme frente al televisor? ¿Para morirme del aburrimiento? No, eso no va conmigo”.
Acento.com.do - 3 de Abril de 2017 - 12:02 am - Deja un comentario
Foto: Rafael Molina Morillo, maestro del periodismo dominicano

Rafael Molina Morillo, maestro de generaciones de periodistas, ha fallecido y su muerte enluta a la sociedad dominicana, y en particular el buen ejercicio del periodismo.

Fundador de la revista Ahora, que representó lo mejor del periodismo en los años 60 y 70, y posteriormente del diario El Nacional. El vespertino fundado por Molina Morillo desempeñó un rol importante en la época en que proclamar la defensa de las libertades públicas y de la justicia era un peligro. Molina Morillo fundó programas de televisión y de radio, y finalmente le tocó la responsabilidad de fundar el diario El Día. Antes había sido director de Listín Diario y El Caribe.

Se formó en una época en la que ejercer periodismo representaba estar sujeto a los dictados del sátrapa Rafael L. Trujillo Molina.

Sus inicios en el periodismo quedaron bien reflejados en su libro Mis recuerdos imborrables, publicado en 2013, y en él cuenta su vida profesional y personal. No lo quiso llamar memorias porque le parecía una palabra muy grande para él. Entendía que las memorias eran para grandes hombres que hicieron cambios significativos por el bien de la humanidad.

En 2013, en la presentación de su libro de memorias, el doctor Molina Morillo escribió lo siguiente: “…En el crepúsculo de mi existencia, mi máxima aspiración es terminar mi vida en paz con todos, rodeado de una familia unida y amorosa, con comprensión para todos y sin rencores para nadie”.

Y así ha sido. El doctor Molina Morillo falleció en su hogar, rodeado de sus seres queridos, y con el interés de nunca postrarse ni abandonarse. Trabajó hasta sus últimos días, y sus últimos artículos la pasada semana los dedicó al presidente de la República, Danilo Medina.

Como ya dijo Santiago Estrella Veloz, Rafael Molina Morillo “fue siempre un hombre prudente, sencillo, de honestidad a toda prueba y amigo de los verdaderamente amigos, tan modesto que en su libro no menciona la angustia sufrida por su esposa Francia y sus cuatro hijos, producto de las constantes amenazas de muerte recibidas”.

La revista Ahora, fundada y dirigida por Molina Morillo sufrió un atentado que destruyó sus instalaciones el 5 de octubre de 1965. También su administrador Diógenes Ortiz Cassó y su auxiliar Juan (Papito) Arias Contreras, fueron asesinados por las fuerzas “incontrolables” de la llamada Operación Limpieza.

Orlando Martínez fue asesinado el 17 de marzo de 1975. Cuando se produjo el crimen Orlando era el director ejecutivo de la revista Ahora. El doctor Molina fue un hombre transparente siempre. Sufrió los embates de los mezquinos e inmorales, que le atacaron desde diferentes flancos, aprovechando su talante de hombre honesto y sincero. Eran “oportunistas y aduladores”, “nefastos personajes”, según quedan definidos en el libro de memorias del doctor Molina Morillo.

Nunca quiso retirarse del trabajo periodístico. Como tampoco lo hicieron sus compañeros y maestros de jornadas: Germán Emilio Ornes, Rafael Herrera, Mario Alvarez Dugan o Radhamés Gómez Pepin.

Por eso, al final de su libro, el último punto titulado “Retirarme…¿Para qué?”, escribió lo siguiente:

“He trabajado toda mi vida, he sufrido fracasos y he tenido éxitos. Entonces…¿para qué me voy a retirar? ¿Para ver pasar las horas sentado en una mecedora y dormirme frente al televisor? ¿Para morirme del aburrimiento? No, eso no va conmigo”.

A sus 87 años seguía activo como periodista, atendía, tanto como le era posible, sus responsabilidades en el Grupo de Comunicaciones Corripio y en la dirección del diario El Día, y acudía a múltiples actividades a las que era invitado como ejecutivo periodístico.

Nuestro reconocimiento a este gran periodista y maestro de generaciones, que además fue activo defensor de las libertades públicas y la libertad de prensa y de expresión. Su último gran trabajo al Estado lo ofreció al presidir una comisión que le encargó el doctor Leonel Fernández para redactar las leyes que modifiquen el ordenamiento atrasado que aún conservamos sobre los medios de comunicación en el país, y que se llamó el Código de las Comunicaciones. El documento nunca fue utilizado por el presidente Fernández, que lo encargó. Allí el doctor Molina y los miembros del equipo plantearon la necesidad de despenalizar los delitos de prensa en la República Dominicana.

Paz a su alma, y nuestras condolencias a doña Francia, su esposa, y a sus hijos José Antonio, Amelia, María Alicia y Silvia María.

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