La transparencia a la que aspira el presidente Medina

acento.com.do - 16 de Marzo de 2017 - 12:03 am - Deja un comentario
Foto: Presidente de la República, Danilo Medina

Todos hablamos de transparencia. El presidente Danilo Medina se reúne con los ministros y directores generales de las entidades del gobierno y les exhorta a manejar con transparencia los recursos públicos. Se entiende que es un compromiso que cada funcionario tiene desde que asume sus funciones. Pero una reiteración del presidente no es inútil.

Total, como están las cosas los reclamos de transparencia comenzarán a parecer como los reclamos de bajar los precios de los artículos de primera necesidad.

Acabamos de renovar la Cámara de Cuentas, que es una institución con un edificio de más de 10 pisos, en donde hay cientos de auditores, técnicos, empleados administrativos, y una cúpula de miembros titulares, con un presidente que recibe como pago un salario de 350 mil pesos mensuales, más viáticos y otros beneficios.

A partir de ahí, quedan muchas entidades del Estado con funciones diferentes, pero relacionadas con la búsqueda de la transparencia. La Contraloría General de la República, la Procuraduría General de la República, la Procuraduría General Adjunta para la persecución de la Corrupción Administrativa, la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental, las Oficinas de Acceso a la Información Pública, la Oficina Presidencial de Tecnologías de la Información y la Comunicación, las veedurías en las diferentes instancias del Estado, y el sistema de justicia, que encabeza la Suprema Corte de Justicia, y que sigue con otros departamentos como el Tribunal Constitucional.

El país invierte muchos recursos en garantizar la transparencia, sin embargo no hay correspondencia entre lo que se invierte y los resultados que se obtienen. El Estado pone en manos de los partidos miles de millones de pesos, y en los años electorales esos montos aumentan. Sin embargo los partidos políticos reciben fondos públicos y fondos del sector privado. Y la Junta Central Electoral, que es el organismo responsable de supervisar la administración de los fondos a los partidos no cumple su tarea.

Ahora tenemos el problema del financiamiento ilegal a los partidos, con fondos provenientes de empresas extranjeras, con el deliberado propósito de garantizar contratos jugosos para los donantes. El problema no es únicamente de la República Dominicana. Está presente en Brasil, en Colombia, en Perú, México, Argentina, Angola, Panamá, Guatemala y otros países donde ha operado la corporación Odebrecht.

Si nos hemos empeñado en asignar recursos a tantas instituciones para garantizar la transparencia en la administración de los recursos del Estado, es justo que la sociedad reciba de las instituciones designadas para jugar un rol de transparencia información adecuada, oportuna y eficiente para que sea juzgada la violación a las leyes.

La Procuraduría General de la República hace poco, y sobre el financiamiento ilegal y la compra de voluntades -vía sobornos- por ejemplo, es poco lo que tienen que hacer la Cámara de Cuentas, la Contraloría General o la Dirección de Ética e Integridad Gubernamental, que guardan el silencio más inaudito sobre estos tema, como si la discusión no tuviera nada que ver con ellos.

El Estado necesita sacudirse de la corrupción y de los corruptos. Y es evidente que un sacudimiento no se consigue con una exhortación del presidente de la República. Hay que hacer mucho más que ese llamado de Danilo Medina.

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